9/4 - Alejandría

Hoy, día de buceo.
Resulta que cuando planeábamos el viaje vimos que Alejandría aparentemente se hundió después de unos terremotos y quedó toda bajo el agua, y que recientemente la estuvieron desenterrando, y abajo hay columnas, esfinges, estatuas, etc.
Y hay unos tipos que te llevan de excursión a bucear y ver eso.

Por supuesto a los dos nos vinieron a la mente unas imágenes muy parecidas a la Atlántida, y decidimos que teníamos que hacerlo. Si hasta hicimos el curso de buceo y ahora somos buzos certificados, sólo para poder ver esto.

Ahora, yo sabía perfectamente que esto podía ser una de las mejores cosas que vi en mi vida, o un fiasco total… No podía haber punto medio… Pero como la Lonely Planet normalmente te advierte cuando las cosas son un fiasco, supusimos que iba a estar buenísimo.
La Lonely sí advertía, sin embargo, que la visibilidad a veces es un poco mala, cosa que en esta zona, donde el Mar Rojo suele tener como 20-30 metros de visibilidad en un mal día, no significaba mucho.

En fin, nos levantamos tempranito y fuimos a bucear. Nos llevamos todo nuestro equipito, la cámara subacuática, todo bien preparadito.

El lugar de donde salíamos estaba bueno. O más bien, tenía linda vista:


Ese es el famoso fuerte lindito

Cuestión que nos dieron los equipos, que eran bastante pedorros, me cobraron carísimo por llevar la cámara (los tipos te alquilaban su cámara por 50 euros, así que decidí llevar la mía, y me cogieron igual), porque supuestamente es un museo nacional, y hay que pagar un fee para sacar fotos, y extrañamente el fee es en euros, y obviamente se lo quedaron ellos, porque en ningún lugar hay ningún punto de revisión de nada, ni un flaco de prefectura, ni un carajo. Son unos caraduras.

Con nosotros había un viejito, sueco, que debía tener como 1000 años pero era copado. Y bastante experimentado el tipo, tenía como 200 buceos encima, así que nos estuvo dando algunos consejitos, etc.

Ya todos disfrazados, nos hicimos a la mar.

En el barco el “divemaster” nos empezó a dar el briefing…
“Bueno… Vamos a ver un avión italiano de la guerra, con su ametralladora, el motor…”

What the fuck?!?
Un avión!??!
Yo quiero ver esfinges, la concha tu madre.

“También vamos a ver algunas columnas, unos jarrones, y unas baldosas sobre las que caminó Cleopatra”

Uhhhhh…
Muy mala señal…
Para empezar, no mencionó ni esfinges, ni esculturas, ni nada demasiado interesante
Y cuando me empezás a decir que “xxx” caminó por acá, me estás caminando. La de veces que me mostraron una piedra y me dijeron “No! Pero imaginate! Julio Cesar puede haber caminado por acá!”
Sí, hijo de puta! Tu hermana también puede haber caminado por acá! O no!
En fin…

Me metí al agua yo primero, y estaba bastante fría (el día estaba muy fresquito la verdad). Lo peor… Había un metro y medio de visibilidad… O sea que no sólo no íbamos a ver una mierda, sino que para buzos completamente inexpertos como Paula y yo, es una receta para el desastre, porque seguro nos íbamos a perder en algún momento, y después todos para arriba a buscarnos.
Realmente no sé qué onda con esto. O sea, el agua del Mediterraneo suele ser espectacular. No entiendo cómo estos pelotudos se las ingeniaron para cagarla.

Y entre la visibilidad y el briefing: Confirmado. Un fiasco total. Qué caraduras
Estoy bastante caliente con las Lonely planets de este año la verdad, están muy por debajo del standard de calidad que suelen tener, no sé si será la zona, o que son recientes y bajaron la calidad ahora… Pero a la vuelta les voy a escribir puteándolos mucho.

Cuestión que empiezo a nadar atrás del guía, y Paula se tiró al agua y empezó a los gritos, pobre. El agua estaba helada, y ella es bastante friolenta. En retrospectiva, creemos que el problema es que el neoprene que se puso era demasiado grande. Cuestión que le empezaron a dar puntadas en todas las articulaciones, y tuvo que salir del agua, pobre.

Me dio mucha lástima, la verdad, que se pierda el buceo (por más choto que pintara a esta altura). Espero que en el Mar Rojo tengamos más suerte.
Encima se tenía que quedar sola en el bote con el flaco que nos llevaba, que no era un tipo así todo educadito y versado en idiomas como los de la excursión de buceo, así que requería de un cierto grado de valentía la cosa.
Pero se re-portó y se quedó, así que no me cagó el buceo a mí.

En fin, bajamos y, efectivamente, había un fucking avión ahí abajo.
No demasiado interesante, la verdad, y con la visibilidad que había, no se veía un carajo. Pero estaba claramente ahí el avión, con su cola, las alas vaya uno a saber dónde mierda quedaron, se veía el cockpit y el divemaster hasta peló una cosa que supuestamente era la máscara del piloto, que era básicamente una porquería toda podrida con una manguera colgando, así que podría ser…
Nos mostró la ametralladora…
Y yo quería esfinges!
Al menos ya hice un wreck dive, en fin…

Después anduvimos un rato por la zona y sí vimos cosas.
Básicamente, pedazos de columnas tumbadas, que si no te lo decían pasaban perfectamente por una piedra más. Mirándola detalladamente, tenían forma notablemente circular como para ser una piedra, y en algunas partes les habían raspado los típicos mejillones que se incrustan en toda porquería que se quede quieta abajo del agua, y se notaba que eran de mármol.

Vimos unas cuántas de esas, pero no tenía demasiada onda. O sea, era una piedra cilíndrica con mierdas pegadas, tirada por ahí. No había varias todas juntas en fila, nada tallado, nada que diera imagen de que eso alguna vez fue una ciudad, ni nada por el estilo.

By the way, alguien sabe cuánto tardan en incrustársele todos esos bichos de mierda a algo abajo del agua?
O sea, si yo hoy agarro un cilindro de mármol y lo tiro al mar, cuántos años tengo que esperar en promedio para cobrarle a los turistas diciéndoles que es una columna de la vieja Alejandría?
Porque yo no quiero pensar mal ni nada, pero…

En fin, el highlight de la bajada fue en un momento que el ninja del guía levantó una piedra y agarró un pulpito/calamar (al cual la idea no le pareció ni un poco divertida) y estuvo peleándose un rato hasta que el bicho se soltó y se fue cagando, echando tinta.
Es muy interesante cómo se mueven esos bichos abajo del agua, y lo de la tinta fue un detalle precioso, aunque completamente innecesario con la mugre que había en ese agua de mierda.

Y estuvimos dando vueltas un rato viendo otras columnas y cosas parecidas hasta que de repente nos dimos cuenta que se nos había perdido el sueco y tuvimos que salir.
No me quedó claro si el buceo igual ya había terminado, o si nos quedaba algo más para ver, pero mucho más no debía haber…


Ja! Miren qué profesional que parezco con mi cámara de juguete!
Es genial.

La segunda bajada estuvo un poco mejor…
Bah, más o menos…
Como que el tipo no encontraba lo que se suponía que nos tenía que mostrar, y estuvimos como 15 minutos navegando por abajo hasta que encontró la primera cosa.
Nuevamente, más columnas, pero hubo un par de cosas piolas:
Una fue una mesa que había (estaba solo la tabla de la mesa, claro), que lo interesante es que el mármol era super suave y pulido.
La otra fue un pedazo de ánfora, más o menos como esta, que le quedaba la parte de arriba, o sea, justo hasta donde terminan las manijas, pero las dos manijas y la boca estaban en perfecto estado.

Creo que vimos alguna cosa más, pero muy memorable no debía ser, porque no recuerdo más que esto. Ni esfinges, ni estatuas, ni esculturas, ni ciudad hundida, ni mierda.
Un fiasco.

Al menos tuve mi primer buceo real, porque la salida a aguas abiertas que nos hicieron con el curso fue cualquiera. En la vida real, con olas y corriente, es muy distinto, y encima en agua salada se notan mucho más todos los pequeños quirks de flotabilidad.
Es notable cuánto más complicado es nadar con toda esa mierda y ser ágil, pero fue muy divertido poder practicar en agua de verdad toda esa joda de andar en 3 dimensiones, controlando la profundidad con los pulmones. Fue una buena práctica.

La lección: Usar guantes.
Cuando sos un buzo nuevo sos muy pelotudo, y siempre terminás frenándote contra algo para no darte la jeta, y está lleno de mejillones y porquerías, y te cortás toda la mano.

Saqué bastantes fotos, pero les tengo poca fe igualmente… Entre la visibilidad que hay y mi inexperiencia tanto para la fotografía subacuática como para todo lo que implique moverse ahí abajo en general, no creo que haya salido nada más que agua y fondo.

Encima el compartimiento estanco (sumergible impermeable) de la cámara pedorra que me compré anduvo como el ojete.
Al final del segundo buceo el flash no andaba más (yo venía sacando todas las fotos con y sin flash, porque no sé qué es peor entre la poca luz y toda la mierda que flota), y no llegaba a ver si seguía sacando fotos o no, porque el contadorcito mucho no avanzaba y no se veía una goma…
Cuando salí del agua confirmé mis sospechas: Abrí el estanco y había bastante agua. No estaba lleno, pero había gotas grandes, y estaba todo bastante húmedo…
Hmmmm….

La cámara seguía sacando fotos, pero el flash no andaba… Rebobiné el rollo, lo saqué, y todo el compartimiento del rollo parecía impecablemente seco, así que al menos las fotos deberían haberse salvado…
En cuanto al flash… La parte de las pilas estaba toda mojada, así que las sequé un poco y volvió a andar mágicamente. Igual una de las teorías es que no tiraba flash porque habría suficiente luz, porque no me imagino que las pilas anden para avanzar y rebobinar el rollo, pero no para el flash…
We’ll see.
El viejito me dijo que le ponga silicona al O-Ring que cierra el estanco…
Por supuesto, el pomito de silicona lo dejé en Buenos Aires, suponiendo que era para mantenimiento a largo plazo, como decían las instrucciones, y no para la primera sumergida. Fuck.
Y acá bajamos sólo a 6 metros. Vamos a ver qué pasa en el Mar Rojo.


Después de las dos bajadas volvimos al muelle, y ahí sí que me cagué de frío MAL. Estaba temblando incontrolablemente, no me gustó nada. En el muelle nos dieron un almuerzo famélico (un cachito de pollo con arroz), hicimos el ritual de la bitácora, el viejo me pidió mi dirección para mandarme las fotos, pero después me dijo que no me las iba a poder mandar por e-mail porque su cámara subacuática no era digital… En el momento no entendí, pero Paula creyó entender que el viejo quería mi dirección postal, para mandármelas por correo.
Puede ser, dada la edad que tenía.
En ese caso, espero que me mande un mail…


Y de acá no teníamos mucho más. Paula estaba cagada de frío y se quería pegar una ducha caliente, así que tuvimos que volver al hotel (del que ya habíamos hecho checkout pero nos dieron una habitación de cortesía por un rato), y terminada toda la historia no nos quedaba mucho tiempo para ver ni el fuerte ni las catacumbas, así que nos fuimos al hotel de al lado, el Windsor, al que yo le venía robando la Internet desde el balcón pero andaba como débil, así que nos sentamos en su confitería y tomamos la Coca-Cola más cara de la historia, con el brownie más horrendo del mundo (que de hecho no era un brownie, era un bizcochuelo mal hecho) mientras yo intentaba postear en el blog y fracasaba con todo éxito.

Finalmente, nos fuimos a la estación a tomar el bondi de vuelta.


Llegamos a la estación y vimos algo de lo que no nos habíamos percatado cuando vinimos para Alejandría, probablemente porque era de noche y el taxista nos abordó en la puerta misma del bondi…

Esto no es una estación… No en el sentido que nosotros entendemos el término al menos. Esto era un gran descampado lleno de bondis estacionados, completamente caótico, sin un lugar aparente donde comprar los tickets, ni nada, un caos.

Mientras yo miraba alrededor como un pelotudo tratando de encontrar una ventanilla, Paula se mandó así de valiente nomás, se subió al primer bondi que encontró, volvió y me dijo: “Listo, ese, 25 libras va para el Cairo”
Yo con el transporte público en estos lugares tengo mis aprehensiones en general, porque suele haber altas posibilidades de terminar viajando como ganado.
“No, pero perá, andá a saber si es el mismo que nos tomamos cuando vinimos.”
“Qué importa? Va al Cairo! Vamos, dale!”
“Hmmmmmm, no sé… a mí me gustaría encontrar la ventanilla, preguntarle, you know”
“Ya fue! Dale, subamos a este, vamos”

Bueno, fine. Que sea lo que Dios quiera. Lo que me dejaba más o menos tranquilo es que salía más o menos lo mismo que el que venía para acá. Salía un poco más barato, cosa que no me gustaba nada, pero no mucho más barato.
Y mirando el público adentro se veía bien la cosa, así que nos mandamos.

Y ahí nomás de entrar, mientras estábamos “midiendo” el bondi a ver dónde nos convenía sentarnos, apareció un pibe ahí sentado, que nos dice todo muy enérgico, en inglés bastante decente: “Sit, sit, anywhere you want”

Ok, perfecto, ya tenemos el aliado que necesitábamos.
Nos pusimos a hablar un poco con el pibe, determinamos que iba al Cairo, y le pedimos que por favor nos despierte en la estación (que ibamos a llegar tipo 10 de la noche, supongo).
Por supuesto no iba a ser tan fácil, y el pibe nos siguió hablando, nos contó que él es de Cairo, que va a Alejandría a visitar a su novia, pero que no es “su mejor novia”, pero que la “mejor novia” esta “fucked up in the head”, y cosas así. No entendimos una mierda de qué quiso decir con ninguna de las dos cosas, y si bien el pibe habla buen inglés, no es lo suficientemente bueno como para que nos explique algunas de las complejidades más intrincadas de la trama social egipcia, así que nos quedamos con la duda.

Pero es un pibe divertidísimo. 18 años, se lo nota de clase muy alta, muy educado, muy atolondrado, habla tan rápido que se tropieza y no se le entiende nada, tiene una visión muy blanco y negro del mundo, con prácticamente ningún tono de gris. Me hizo acordar mucho a mí en algunos sentidos, me cayó re-bien.

En eso empezamos a sentir un olor bastante extraño, y la gente se empieza a poner medio inquieta…
Le preguntamos al pibe este qué onda, y nos dice: “no problem, no problem”.
Uh… Oh…
Y en eso el chabón empieza a correr de una punta a la otra del pasillo, hablando con el chofer, y con todo el mundo, a un ritmo bastante frenético.
En esa el bondi para, el chofer se baja, y este también (solo este, ningún otro pasajero). Estudian la situación, vuelven a subir, y el bondi arranca.
“No problem, no problem, there’s a problem with a wire”…
Hmmmmm…

Al rato el olor ya estaba como insoportable, y era mucho más claro: goma quemada, o embrague hecho verga…
Para el bondi, todo el mundo abajo. Tenía una rueda echando humo a lo loco, y por lo que entendí de la explicación de este pibe, alguna chapa del bondi estaba rozando contra la rueda y destrozándola, o algo por el estilo.

“I’m sorry, the bondi is broken. But another bondi will come to take us”.
Ok, fenómeno. Menos mal que lo teníamos al chaboncito este de intérprete.
Y el pibe se disculpaba profusamente en nombre de su país y de su religión y de su presidente, a lo que nosotros decíamos “tranca pá, nosotros también somos de un país de mierda, esto pasa todo el tiempo”.

Pero pasaban los minutos, el nuevo bondi no venía, y la gente se estaba caldeando. Claramente la mayor parte del bondi era gente de guita, a juzgar al menos por el tamaño de las pantallas de sus celulares, y estaban todos a las puteadas y, como es típico en este país, todos hablando por celular con alguien, todos a los gritos.
Y se empezó a dar una dinámica de grupo interesante por la cual denominamos a este muchacho, cuyo nombre es Muhammed, y su nickname Mitcho: “el pibe maravilla”.

Básicamente, donde había un problema, el pibe corría a resolverlo. Había una mina a los gritos por el celular, y este corría a ver qué pasaba. Después un pelado puteando, y este iba a consolarlo. Vuelta a la primera mina, que según nos iba explicando mientras corría de un lado a otro, primero había llamado a la empresa de bondis y los había amenazado (a los gritos) que si no venía un bondi YA iba a llamar a la policía, y ahora estaba aparentemente recagando a gritos a la mismísima policía, y de ahí salía corriendo a hablar con el chofer que tenía un celular y después se mandaba una ronda notificando a todo el mundo de las últimas noticias, sin perderse el detalle de que yo estaba temblando como una hoja y prestarme su campera, a pesar de mis más insistentes negativas.

Sin duda era el pibe maravilla. No podía tener más hormigas en el orto.

Y a todo esto nos seguía contando cosas. No me acuerdo los detalles, pero está en la secundaria, va a estudiar ingeniería primero, porque lo que él realmente quiere estudiar son negocios, pero primero necesita estudiar ingeniería para poder trabajar y que sus padres no lo estén bancando, cosas así.
Aparentemente es un kung-fu master, peso “mariposa”, viajó a China a competir, les rompió el culo a todos, los chinos se lo quisieron comprar para su equipo y este les dijo que no ni mierda.
Y básicamente hace tantas cosas como es humanamente posible hacer al mismo tiempo, una masa el chabón.

Dos interesantes:
En una nos venía hablando de los musulmanes, y de la gente buena, y de cómo los musulmanes aman a toda la gente por igual, y se aman a sí mismos, y todo el mundo es bueno y feliz, “except Israel”.
Je.

Y en otra, no sé bien de dónde salió el tema, pero nos enteramos que acá también hay emos. Que muchos no hay, porque aparentemente ser emo implica vestirse con ropa ajustada, y acá eso no está bien visto porque asumen que sos gay, que definitivamente no está bien visto.
Acá también hay emos!!! Qué carajo nos pasa?!?

Cuestión que llega el nuevo bondi, que por supuesto ya venía semi-lleno, nos volvemos a sentar, arrancó, y nuevamente el pibe maravilla en acción, corriendo de un lado al otro del pasillo, arreglando el aire acondicionado, tratando de sabotear un parlante que hacía ruido (parecía emitir una onda cuadrada de la misma frecuencia que los RPM del motor, una cosa bastante molesta en las aceleradas y frenadas, pero soportable en régimen), ayudando a una viejita que estaba en el asiento de atrás con todos sus bebés, y todo el tiempo mientras tanto asegurándome que “no problem, no problem”, y que no nos preocupemos que lo tenemos a él para que nos ayude con cualquier cosa.

Finalmente se fue a resolver un problema por adelante que le tomó suficiente tiempo como para que yo me duerma (menos mal), y para cuando me desperté ya estábamos bastante cerca de Cairo.
El flaco nos indicó dónde bajarnos, me obligó a jurarle que lo iba a llamar al día siguiente para que nos haga de guía por la ciudad, y nos fuimos.

Como siempre, negociamos con un tachero, 20 libras, porque yo pensé que estaba en la estación de dónde habíamos salido que es medio lejos y el precio en realidad debería ser 10 pero yo ya estaba podrido.
Me estoy subiendo al taxi y lo veo al pibe maravilla que se baja del bondi, viene hacia mí, y me dice “ah, me olvidaba, no le pagues más de 6 libras. chau.”
Se bajó explícitamente para eso!
Qué capo.

El tachero arrancó, hizo literalmente 4 cuadras y me dejó en la puerta del hotel. O sea, no nos habíamos bajado en la terminal, y este realmente me estaba culeando, así que me calenté y hice una de esas cosas que tiendo a no hacer: Rompí el contrato sagrado del regateo, y le di 10 de prepo, me chupa un huevo lo que habíamos arreglado flaco, me estás culeando, no te pases de vivo. Por supuesto el tipo se quejó, pero le dejé bastante claro que no le pensaba dar un centavo más (básicamente, porque empecé a caminar hacia mi hotel y a ignorarlo como al calamar).

Un fenómeno el pibe este, y parece que mañana nos hace de guía.


La verdad que si pienso que vinimos a Alejandría para ver las ruinas y monumentos que debería haber, y hacer el buceo, realmente fue una cagada… No digo que no deberíamos haber venido, porque es una ciudad que da para verla porque es distinta y tiene su charm, pero da para un day trip nomás.

Pero si lo pienso como que vinimos a Alejandría a conocer a las pibas de ayer, y al flaco de hoy, entonces más que valió la pena haber venido, sin dudas.

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