8/4 - Alejandría

Alejandría. El nombre mismo evoca leyendas más allá de nuestra imaginación. Egipcios, griegos, faros, bibliotecas. Maravillas antiguas, construcciones imposibles para la época, pensadores, filósofos, eruditos. Cleopatra que estaba buena como ella sola. Reyes, emperadores, esclavos y servidores… Y como 10.000 extras.

No sé para ustedes, pero para mí Alejandría es un nombre muy cargado. Leí muchas cosas de chico, y hay demasiadas historias alrededor de este lugar. Tenía muchísimas expectativas realmente de lo que podría llegar a ver acá.

Y hoy estoy muy triste.
Porque de todas esas cosas no quedó nada.
Absolutamente nada.

Entre terremotos, incendios, turbas iracundas y árabes locos, todo se perdió, se quemó, se hundió. Queda una especie de anfiteatro romano poco interesante, y la leyenda de tiempos mejores.

Hoy estoy muy triste.

Lo que más me llama la atención es no haberme dado cuenta de esto…
De hecho, Paula, que sí hizo la tarea antes de venir, mientras yo desayunaba y me deprimía planeando el día, me dijo: “Sí, claro! No sabías que no hay nada? Por eso le estamos dedicando un día solamente!”

No. No sabía.
Puta madre.

Ni faro, ni biblioteca, ni columnas ni esfinges, ni Alejandro ni Cleopatra.
Ufa.


Así que a falta de rumbo claro, empezamos por algo que no podía fallar. Fuimos a caminar un poco por la costanera, a mirar el Mediterráneo.


Esos eran unos flacos que estaban pescando ahí, haciendo algo medio extraño.
Si miran en detalle, van a ver que hay una red en el agua. Los que estaban en la costa iban trayendo una red. En la otra punta estaba el botecito ese que ven ahí, que iba siguiendo a la red (salvo al final que se adelantó).
Pero lo más extraño son esos dos flacos que están ahí nadando, no sólo porque estaban en bolas con el frío de cagarse que hace, sino porque estaban adentro de la red, chapoteando con los brazos, como tratando de espantar a los pescados. Claramente estaban haciendo algo relacionado con toda la pesca, pero no tengo nada ni siquiera cercano a una idea de qué podría ser…
Si alguien sabe sobre pesca con red y boludos adentro de la misma, por favor, me avisa?

Alejandría es un poco más civilizada que el Cairo. Es una ciudad mucho más nueva, bastante más cuidada, con mucho menos smog y es un poco más cosmopolita, pero no quedan dudas de que definitivamente es Egipto, eh, no piensen mal.

Pero tiene lugarcitos agradables. Placitas, árboles, cosas así, está bueno.

Después de un rato en la costanera, nos mandamos para adentro, con dirección a una de las avenidas donde había más cosas para ver. (Dos)

Encontramos una especie de Plaza Italia, llena de libros usados y nuevos, escolares, universitarios, literarios e historietas. Un poco de todo, al parecer muy barato.
No pude resistir y me compré unas historietas en árabe.

En realidad lo que tenía ganas de comprarme era esto:

O sea, libros por metro, porque ni por puta iba a poder leer eso obviamente, pero jamás vi libros más lindos para poner en un estante. Por supuesto, lo único que me detuvo fue lo que iba a pesar eso, pero sigo pensando que tal vez debería comprarme unos baratitos y shippearlos por correo megabarato, total los libros no pagan aduana a la entrada, y son realmente muy lindos.


Una de las cosas que tuvimos que hacer fue encontrar algún lugar que saque fotocopias, porque los del buceo de mañana quieren que les llevemos fotocopia del pasaporte. Por supuesto entramos a una librería, sabiendo que no hay ninguna razón por la que acá las fotocopiadoras estén en las librerías, pero por algún lado hay que empezar. El tipo muy amablemente nos indicó dónde ir, y salimos completamente perdidos porque no le habíamos entendido nada (y ni siquiera sabíamos bien qué estábamos buscando) cuando para mi sorpresa apareció de vuelta el flaco y nos acompañó hasta la fotocopiadora.
Me llamó mucho la atención, aunque ya vengo viendo que los egipcios, sacando los que lucran de garcharse a los turistas, son muy amigables. La mayor parte del tiempo no se nota porque es imposible comunicarse, pero la verdad que son muy friendly.

Después seguimos por la calle esa, llegamos a una placita bastante linda pero que no merece demasiada mención, y doblamos por la avenida que les había dicho antes, y ahí nomás estaba el primer sight: el anfiteatro greco-romano

Que es un anfiteatro romano como cualquier otro, y bastante pequeño la verdad, pero Paula nunca había visto uno, y realmente no había mucho más para ver, así que entramos.

Y no había un carajo la verdad, salvo una casita atrás de todo donde tenían unos mosaicos (que aparentemente merecían un fee extra), y había uno particularmente lindo

Ya. Terminado el primer sight del día. Esto no pintaba bien…


Eso lo tenían en un cuartel de bomberos, es completamente descolgado pero me pareció lindo.


Estas son las pequeñas cosas que hacen que Alejandría sea un poco más pintoresca. Es más colorida en general.


Esa es otra buenísima. La mina esa estaba lavando las persianas, baldeándolas violentamente, sin mirar para abajo jamás, con lo cual si pasaba alguien lo bañaba. Nótese también la ausencia de cualquier tipo de baranda o dispositivo de seguridad. Igual es un piso de caída, no big deal.

Siguiente sight: el Museo de Alejandría

Otro choreo. No tiene nada, o casi nada, de la vieja Alejandría, sino cosas “típicas” de un museo egipcio, mayormente de la era faraónica, y de la actual era Islámica, pero de lo del medio, que es precisamente lo interesante justo en Alejandría… Nada.
Lo bueno es que al menos nos dejaron sacar fotos, cosa que en la mayoría de los lugares no se puede, y ya me tiene los huevos al plato.





El próximo destino (y último por el día) era la Biblioteca de Alejandría. Que claro que no es la Biblioteca de Alejandría, es una nueva que construyeron, en honor a la otra, super modernosa. Metida dentro de la ciudad es medio una patada en los huevos, porque no encaja ni un poco, pero no está mal igual.

Pero llegar hasta ahí incluía una linda caminata por unos parquecitos preciosos:

Incluyendo uno donde nos sentamos un rato largo y intentamos varias veces explicarle al mozo que queríamos almorzar, sin lograr que trajera un menu en ninguna de las instancias.

Al rato nos pudrimos y nos fuimos a la mierda, siguiendo camino a la biblioteca, cuando empezamos a ver un ambiente medio raro… Básicamente, todos los negocios sobre la vereda eran fotocopiadoras (todos), y estaba como demasiado lleno de jóvenes.
Concluímos rápidamente que estábamos cerca de una universidad (estuvimos brillantes, no van a decir que no), y que por ende tendría que haber un lugarcito donde morfar rápido y barato.

La respuesta no se hizo esperar, pero la comida sí, y mientras esperábamos sentaditos en una mesita, a Paula le empezaron a chistar de una mesa de al lado.
Por supuesto yo ya estaba listo para levantarme y cagar a piñas al desubicado cuando notamos que eran mujeres, que empezaron preguntándole a los gritos de dónde éramos, y qué hacíamos acá, y a dónde íbamos, y terminaron invitándola a sentarse a su mesa.
Todo a ella, conmigo no hablaban ni mierda, y de hecho me quedé sentadito solo como un pelotudo un buen rato, hasta que me invitaron a mí también.

Efectivamente eran estudiantes universitarias, en la universidad que teníamos enfrente y no reconocimos como tal. Una de ellas (la de rojo) hablaba (poco) inglés, y nos hacía como podía de intérprete, mientas las otras la cagaban a preguntas, en árabe, de nuevo, a Paula, y a mí me ignoraban como al calamar.
Quiero creer que tiene algo que ver con algún tema religioso, porque cuando me hablaban lo hacían medio con verguencita, y no soy tan lindo la verdad.

El que parece Clouseau bronceado era el mozo del bar, y notarán que detrás de la de rojo hay una cosa marrón escondiéndose. Esa era más recatadita que las otras, estaba vestida mas “formalita”, a mí ni me miraba, y cada vez que yo amagaba a sacar la cámara se mandaba un cuerpo a tierra.

Paula cree que efectivamente lo de no hablarme era religioso de alguna clase. De hecho nos preguntaron si estábamos casados (tenemos una alianzas truchas puestas que supuestamente iban a servir para reducir ligeramente el acoso hacia Paula (sí, estoy en el horno, ya sé), pero no funcionan ni mierda), y cuando les dijimos que sí como que se soltaron un poco más.

Una de las cosas que se pusieron a hacer, en un momento, no me acuerdo bien por qué, es ponerle el pañuelo en la cabeza a Paula como corresponde (no como se lo pone ella que es un desastre):

Esa es la que se escondía, que estaba tan concentrada toqueteando a mi novia que no vio la foto.

Y la más divertida era la gorda de azul, que por algún motivo se puso re-cariñosa, la toqueteaba a Paula, le daba besitos, un personaje. Pobre Pau no sabía dónde meterse.


Yo me meaba de risa por supuesto.

Otro de los highlights: La comida de ellas llegó mucho más rápido que la nuestra, y nos convidaron. A simple vista eran unos sánguches, no se sabía de qué…
Muerdo uno… Shit… Picante…
“Amor, es re-picante, pero no les podés decir que no. Te lo ofrecieron, ahora te lo tenés que comer todo”.

Mientras Paula me miraba con miedito, le pego otro mordisco.
Shit…
“Amor, te vas a querer cortar los huevos, pero es de hígado”

Shit.
Qué porquería!
Pero no las iba a ofender, tan amables y simpáticas que estaban siendo, así que me lo comí todo.
A Paula medio la salvó la campana, porque mientras se lo comía bien despacito, y hablaba todo lo que podía para no tener que comer, llegó nuestra comida, que era un poco más potable.

Igualmente no la sacó tan barata. Por algún motivo, cada vez que soltaba el sánguche, la más musulmana le gritaba “Eat!!”, con un tono que dejaba bastante claro que no le quedaba otra opción que mandarse otro mordisco.
“Eat! Eat!”
Era un personaje.

Por supuesto también les convidamos de nuestra comida, y se armó alguna especie de revuelo entre ellas (particularmente la gorda, que aceptó gustosa) y el mozo del boliche. No sabemos qué pasó, pero se estaban cagando a gritos mal (aunque acá siempre se cagan a gritos mal).
Yo creo que lo que pasó es que no debe estar socialmente bien que ellas nos “pidan” comida, supongo, tal vez por ser mujeres, o tal vez por nosotros ser extranjeros, o algo así, y la gorda al aceptar parecía como que nos hubiera pedido… No sé qué onda.
Cuestión que la Pepsi que le convidamos se la tomaba de querusa, y el sánguche se lo guardó para más tarde, así que algo hay.

El tema es que siempre que hay alguno de estos quilombos, y están todos a los gritos, vos preguntás que pasa y todos paran y te dicen a coro “no problem, no problem”. Cosa que está bien, y es muy cortés de su parte, pero te quedás como un pelotudo preguntándote qué carajo pasó. Y si tratás de decir cualquier cosa, como “it’s ok, I want to give it to her”, o lo que sea, nuevamente: “no problem, no problem”, y se siguen peleando lo más tranquilos.

Después creo que hicieron alguna clase de negociado con el mozo para pagarnos la comida, porque yo le pedí la cuenta, y el tipo desapareció sin dejar rastro, y cuando les preguntamos a las minas qué onda, “no problem, no problem”.

Ya aprendimos: “no problem, no problem” siempre indica que tenemos que tomar alguna acción. Lo que no aprendimos todavía es cuál. Pero algo hay que hacer.

Cuestión que lo perseguí al tipo por todos lados, y lo tuve que obligar a que me cobre.

Finalmente, las minas nos hicieron entender que querían que las acompañemos a la facultad, cosa que por un lado yo no quería porque quería seguir mi camino (razonamiento estúpido si los hay) y sí quería porque debe ser interesantísimo verlos en acción, aunque no íbamos a cazar un fulbo, pero al mismo tiempo me temía que no nos iban a dejar entrar ni en pedo.

Las minas nos aseguraron que sí, que “no problem, no problem” (hmmmm), y nos fuimos atrás de ellas (la gorda con Paula de la manito), y en un punto se nos separaron las otras tres (entre ellas la que hablaba inglés) no entendimos por qué, y nos quedamos con la gorda y la recatada, que no sabían una sóla palabra de inglés, nos hablaban muy tranquilas en árabe, a lo que contestábamos a todo “ok, ok”, porque mucha opción no nos quedaba.

Por supuesto llegamos a la puerta y un cana las empezó a cagar a gritos (por supuesto, a cualquier pregunta nuestra “no problem, no problem”), y finalmente llegamos todos a la conclusión que no íbamos a poder entrar ni mierda, aunque la gorda la peleó bastante a muerte.
Finalmente el guardia que sí hablaba un poco de inglés nos dijo algo así como “this, university. only students allow”, así que nos tuvimos que ir a la mierda.
Oh, well, hubiera estado bueno.

Pero nos divertimos de lo loco con las pibas estas, la verdad que fue una experiencia genial. Y es una de esas cosas que no me hubieran pasado si estaba solo, porque ellas la chistaron a Paula, no a mí. Aparentemente tiene sus ventajas viajar acompañado after all.


Finalmente llegamos a la biblioteca




Eso, según nos explicaron después, es un cine 3D, que quiero creer que no es como los nuestros (pantalla plana y anteojitos), sino uno tipo planetario, con pantalla esférica, pero creo que nunca lo voy a saber.

Entrar a la biblioteca tenía su vuelta. Para empezar, había que pagar entrada, cosa que me resultó medio extraña, y también tenías que dejar la mochila, cosa que nunca vimos hasta ahora. No estoy seguro si temen que la vueles a la mierda o que te afanes los libros. Either way, hay bastante seguridad en la puerta.

De hecho, en casi todos los lugares en Egipto (museos, templos, pirámides, algunas mezquitas, y practicamente cualquier lugar donde te cobren entrada, que es en casi todos) hay un detector de metales y una máquina de rayos X estilo aeropuerto.
Suena lógico, dada la zona…
Igualmente la bola que le dan varía, sin embargo. A veces pasás por el detector de metales con la mochila y les chupa un huevo, a veces te hacen meterla en la máquina, pero no hay nadie mirándola, siempre que pasás por un detector de metales suena como una alarma de auto y ni te miran, etc.
Nuevamente, suena lógico, dada la zona…

Pero acá en la biblioteca se lo tomaron más o menos en serio.

De ahí, nos mandamos directo al Gift Shop (no sé bien por qué, pero estaba a mano y parecía interesante). Y la verdad era carísimo, y tenía todas las mismas mierdas que venden en la calle, pero todas de muy buena calidad, no esa mersada de plástico berreta mal pintado, así que nos gastamos una pequeña fortuna en mierdas lindas. Igual valió la pena. De hecho, me quedé con ganas de que tuvieran más cosas que valiera la pena comprar.

Y otra cosa que hizo que valiera muchísimo la pena es que una de las minas que atendía acá hablaba perfecto inglés, al punto que le preguntamos de dónde era. Era egipcia, y yo dije “esta es la mía”, y la cagué a preguntas.
Por ejemplo, Paula insistía en que debía ser cristiana, porque no tenía la cabeza cubierta (no es la primera que vemos, y cada vez que vemos una Paula insiste que es una del 10% de la población que no es musulmana).
La mina nos aclaró que no ni mierda. Que efectivamente sí es musulmana, y que como básicamente todo está abierto a interpretación en materias de religión, y ella es de clase alta, y con educación, y con la capacidad de leer ella solita y pensar ella solita (no usó esas palabras, pero dijo eso), decidió que en ningún lado decía que había que cubrirse la cabeza y que podés ser un buen musulmán y irte al cielo igual, así que para ella es un “matter of choice”.
Grosso.

Después del gift shop vimos que había un tour guiado pero empezaba en un rato, así que empezamos recorriendo y después volvimos al tour. Se las cuento toda junta, así es más práctico.

La Biblioteca esta la construyeron hace relativamente poco, en conmemoración a la vieja biblioteca, y la guita la pusieron en su mayor parte otros países a través de la UNESCO. No me quedó muy claro por qué a otros países les interesaría que Egipto tenga semejante biblioteca de la san puta, pero bueh, así es la política internacional, supongo.

Una de las cosas interesantes que tiene es que además de ser biblioteca (en cuanto repositorio público de libros), se dedican a hacer proyectos de research, cosas interesantes, y etcéteras.
Tienen una página web bastante interesante que la guía se pasó un buen rato mostrándonos mientras yo me torraba, pero que pinta piola.
Algunos highlights:

  • Tienen una máquina para imprimir cualquier libro “on-demand” (suponiendo que esté previamente escaneado), que aparentemente es capaz de imprimir un libro de 500 páginas, coserlo, encuadernarlo y sacarlo calentito en más o menos 20 minutos, por unos 10-20 dólares. Aparentemente hay sólo 8 o 9 de estas en el mundo. (Si es así, Amazon tiene al menos una, porque hacen eso con los libros out of print)
  • Tienen una mega máquina para escanear libros completamente unattended y bastante rápido, y aparentemente un software con bastante capacidad de OCR, y están básicamente digitalizando todos los libros que caen en sus manos (en esto, me hicieron acordar bastante a Google). Lamentablemente no nos mostraron esa máquina, que me tiene bastante intrigado desde que vi Google Books.
  • Todos esos libros que tienen escaneados están publicados gratis en la web (igual que Google). Aparentemente son como 100,000. Le pregunté si no tenían quilombos de copyright (igual que Google), y me dijeron que sí, y que de hecho lo que hacen con los libros copyrighteados es dejarte acceder sólo a una parte online, no todo el libro (oh casualidad, igual que Google).
  • Tienen un data center de la hostia:


    Ahí no se ve, pero hay más racks como esos atrás de ese.
    Aparentemente son 360 computadoras, pero contando ahí parecen unas 1000, teniendo en cuenta los racks de atrás…

    Y la respuesta a la pregunta obvia: “Para qué mierda quiere la Biblioteca de Alejandría tener 300 servers???”. Resulta que tienen el Internet Archive acá (que cuando la mina lo dijo yo pensé “yah, right, ese está en San Francisco”). Aparentemente la buena gente de San Francisco les shippeó 14 millones de discos rígidos con una copia de toda la data, y desde entonces están crawleando ellos, con lo cual ahora tenemos 2 copias no sincronizadas del Internet Archive. Qué buena idea, che, lo parió.

El Internet Archive (antes llamado Wayback Machine), para los que nunca lo usaron, es un sitio que básicamente se recorre toda la Internet periódicamente y guarda todas las versiones de todos los sitios de la historia, con lo cual podés entrar y ver cómo se veía CNN.com en 1997 si querés.
Por supuesto, no tiene ni todas las versiones ni todos los sitios, pero hacen lo que pueden.
La mina tiró “70 billion pages” como para que nos caigamos de culo.
Not impressed, Google, Yahoo, cualquier search engine tiene órdenes de magnitud más que eso, y sirven para algo.

Realmente no entiendo en qué están pensando estos tipos, pero bueh. Esta copia del Internet Archive también está accesible desde la página de la biblioteca, claro.

En muchos sentidos me dio la impresión de que a estos pibes les vendría bien hablar con Google, hacer algún que otro trato, y ahorrarse muchos millones de dólares.
Yo entiendo que quieren volver a ser lo que la Biblioteca de Alejandría fue en tiempos remotos, cuna del conocimiento completo de la humanidad y centro de investigación científica y de todo tipo, donde Arquímedes desarrolló las leyes de la hidráulica, y Eratóstenes midió la circunferencia de la Tierra.
Yo entiendo, pero con todo respeto, dado el país de mierda que es Egipto, y los años luz que está atrasado con respecto al mundo, es como tratar de hacer investigación de punta en la lucha contra el cáncer, y poner tus laboratorios en Senegal.
Y están replicando muchos de los esfuerzos de investigación de Google, realmente, y me cuesta creer que lo estén haciendo más eficientemente.
Un gastadero de guita.

Eso sí, muy pintoreso, miren lo que es esta biblioteca:

Esa es la sala de lectura, en 7 pisos (no salió entera ni cerca en la foto), con miles de mesitas, computadoras, libros claro está, una maravilla.

En los pisos amplios, tienen cosas pintorescas también, como imprentas antiguas, y tipos móviles en árabe (cosa bizarra si las hay)

Aparentemente, tiene capacidad para guardar 8 millones de libros. Esto me había llamado la atención antes, porque los estantes donde están los libros están notoriamente poco ocupados. Hasta ahora, llenaron como el 0,00002% de la capacidad, pero la idea era hacer una que nunca nunca se llene.
(A diferencia de la original que sí se llenó, y tuvieron que construir una al lado).

Aparte, parece que aprendieron la lección de los hermanos antiguos.
Toda esa sala gigantesca que ven ahí en realidad está separada en secciones, y hay paredes corta-fuego que salen de adentro de las columnas para encerrar a la gente en las areas que se incendian y que mueran todos ahí pero que no se prendan los otros libros.
También tienen secciones especiales con libros que “valen más”, que tienen sprinklers mejores de dióxido de noséquéporonga, porque digamos que apagar un incendio en una biblioteca con agua no es de las cosas más inteligentes que podés hacer.

Overall, muy impresionante todo.

Finalmente, dentro de la biblioteca, tenían una zona especial (con ticket aparte), llamada el “Rare and Antique Book Museum”, o algo así.
Básicamente es una habitación muy impresionante llena de libros viejos, que en realidad es todo una vil excusa (aunque entretenida) para cobrarte entrada para ver esto:



Para mi sorpresa, sí me dejaban sacar fotos acá, aunque obviamente sin flash, y las vitrinas tenían tanto reflejo que no se ve una mierda, pero en fin. Clickéenle que las dejé grandes.

Eso es el único papiro manuscrito que se salvó del incendio de la biblioteca original.
Mind you, no es el original. El original está en Vienna y minga que te lo vamo’ a devolver, pero los austríacos tuvieron la buena voluntad de hacer una copia igual, “usando las más modernas tecnologías”, whatever the hell that means.
Cuestión que ese cacho de papel tiene como 40 años, pero realmente parece que tuviera 4000.

Y como les decía, pagás la entrada acá sólo para ver eso. O sea… Un original!
Pero igual el resto es interesante, aunque no merece demasiada descripción, así que les dejo las fotos (están todas bien grandes si las clickean):





Me encanta lo que hacían los locos estos con los márgenes





Eso está zarpado de lindo. Es una tela bordada en oro, con mucho relieve.

NOTA: Siempre que vemos letras con ese estilo (comparen con los otros libros), así altas y más estilizadas, especialmente si están bordadas en oro o talladas en piedra, son pedacitos del Qurán.


Eso es una carta original de Mahoma a no sé quién, escrita en cuero, circa 600 AD
Fíjense el detalle porque es brillante.


Y eso fue toda la biblioteca.
Se nos hizo suficientemente tarde como para no llegar a hacer las otras dos cosas que podríamos haber hecho: Las catacumbas, que a mí no me interesan pero Paula nunca estuvo en unas, y un fuerte bonito que hay que no debe tener un carajo de adentro, pero de afuera es lindito.

Encima teníamos como 500 kilos de mierdas encima con lo que compramos, así que volvimos para el hotel.


Como les decía antes, Alejandría es más civilizada que El Cairo, lo cual implica, entre otras cosas, que hay menos embotellamientos de tránsito y que la gente maneja un poco más por su carril. Esto implica, a su vez, que andan todos a los santísimos pedos, porque pueden, sencillamente.
Y por supuesto, el mecanismo para cruzar la calle es el mismo que en el resto de Egipto, sólo que muchísimo más emocionante.
De hecho, la avenida más interesante para los turistas, la costanera, que la cruzás 16 veces por día, es la más ancha y la más rápida de todas.
No tiene ni un solo puto semáforo, ni puente por arriba, ni túnel por abajo, ni policía que pare el tránsito, ni nada.

Hemos llegado a estar 10 minutos para cruzarla, y tuvimos que parar un rato después para volver a bajar el pulso cardíaco, porque nos pasaron un par muy cerca. Miren que yo soy bastante temerario para pararme adelante de los autos, eh, pero estos hijos de puta ni amagan a pisar el freno.

Como les decía, es pintoresca Alejandría.

Caminamos un rato y paramos en una especie de confitería a tomarnos algo y comer porquerías dulces, que escasean bastante por acá. El lugar era absolutamente francés, así que Paula se comió una selva negra, y yo unas masitas iguales a las nuestras, bastante poco interesantes.

Lo que estuvo bueno es que en una mesa de al lado había unos tipos que contestaron a una de mis enormes preguntas…
Así como la mayoría de las mujeres acá tienen la cabeza envuelta, hay algunas, digamos un 10% tal vez, que están tapadas de punta a punta, de negro, con guantes y capucha, que sólo se le ven los ojos. Algunas inclusive tienen un tul sobre los ojos con lo que no se les ve absolutamente nada.
Paula y yo las denominamos despectivamente “ninjas”, detalle que aclaro para abreviar en el futuro.

Cuestión que una de mis grandes dudas era: “Si a estas minas no se les puede ver la cara en público en ningún momento, cómo hacen para tomarse un té, por ejemplo?”
Porque si se abre un poquito la capucha, o la levanta, o algo, la podés ver…
También tenía otras, pero esas fueron contestadas más adelante.

Y como les decía, en la mesa de al lado me contestaron claramente la duda. Había un tipo con una de estas ninjas enfrente, él tomándose un rico cafecito con mediaslunas, y ella: nada.
Pregunta contestada.

Lo bueno de las minas estas, entonces, es que en la etapa de levante te salen baratísimo, porque si no pueden ni tomar un té, mucho menos comerse un buen asado, así que todo te sale al 50% pero eso sí, te podés comer cada bagre después…


Después del cafecito, vuelta al hotel, a no hacer nada un rato, dormimos una siestita, y después salimos a cenar al mismo lugar de anoche, que si no me equivoco pedimos lo mismo, sólo que esta vez en la cantidad adecuada.

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