10/4 - Cairo

Finalmente nos levantamos al otro día y cumplimos con nuestra promesa de llamarlo a Mitcho. Para el plan de hoy, un local nos iba a venir más que bien para no hacer la misma cagada que la última vez…

Quedamos en encontrarnos en un lugar que para mí era imposible que nos equivoquemos o malentendamos: Midan Hussein, la plaza enfrente de la super-mezquita donde está la mayor tourist trap.

Llegué y me encontré con un par de sorpresas.
Para empezar, la última vez que estuvimos acá vimos esto:

que hoy cuando llegamos se habían convertido en esto:

Me quedé mirándolas un rato laaargo, pero me cagaron como de arriba de un puente. No puedo entender cómo una se convierte en la otra.
O sea, entiendo la idea del paraguas, pero nunca vi uno cuadrado, digamos, y este tiene sutilezas que se me escapan.

También me quedé mirándolas un rato largo porque Mitcho llegó bastante tarde. Pero mientras esperábamos estuvimos mirando la dinámica de la plaza que estaba interesante.

Una de las cosas que yo esperaba ver acá en Egipto era una nación verdaderamente musulmana. Porque he visto musulmanes antes, pero nunca un país que es 99% musulmán. Tenía por ejemplo esta fantasía de ver “una nación en plegaria”, un lugar donde todos, todos paraban 5 veces por día, se arrodillaban mirando a la Mecca y rezaban, todos juntos al mismo tiempo.
Y hasta ahora, salvo 3 o 4 monos aislados en las mezquitas, no vimos a nadie que parezca detener su vida diaria para rezar, ni mirar a la Mecca, ni nada. Y insisto, esto en teoría pasa 5 veces por día, o sea que no debería pasar desapercibido.

Lo que vimos hoy es que para ellos el Viernes es como nuestro Domingo, y por lo que entendí, el viernes es como más obligatorio que los otros días rezar, o venir a la mezquita, o algo así.
Los paraguas estaban desplegados, hoy, porque la mezquita estaba llena, y se estaban apilando los fieles en la puerta para rezar.

Entre medio de todo esto yo cada tanto buscaba alguno que me preste un celular para llamarlo a Mitcho y ver dónde carajo estaba. De entrada conseguí un gordo que me lo prestó de onda, y todo bien, pero la segunda vez me lo prestó otro, también de onda supuestamente, que cuando terminé me dice “change for telephone?”
Me tomó bastante más tiempo del que debería entender qué quería, y le tiré una libra, a lo que el conchudo se pone a despotricar y hacerme una escena de que quería 5 libras, y el tipo juraba que 5 libras es el costo standard de esa llamada, y se puso bastante denso el pelotudo, me persiguió por la calle, etc. Finalmente me lo saqué de encima preguntándole si quería que un policía decidiera cuánto se suponía que tenía que darle, a lo que en seguida agarró la libra, y mandó “Argentina people: bad”. No hay caso, hay de todo en este mundo.

Finalmente llegó Mitcho, y nos fuimos a buscar el verdadero mercado dentro de la porquería esa para turistas, pero yo no me quería alejar mucho porque sabía que a las 12 iban a hacer la misa, o la ceremonia, o como sea que se llame, y no me lo perdía ni en pedo.
Por supuesto, el pibe este encontró lo que buscábamos en seguida, que es más o menos como la parte de turistas, sólo que menos maquillado, menos reciclado, mucho más auténtico.

Los negocios estaban casi todos cerrados, y ante la pregunta Mitcho nos explicó que no es porque es Viernes, sino porque es hora de la misa, que en una hora abren todos de nuevo.

Ese es Mitcho, el del medio, y el de la izquierda aparentemente es Robin. Ese estaba con Mitcho en el bondi de Alejandría, y hoy vino con él también. Cuestión que el pibe ese no sé de qué la va, pero no habla nunca, y lo sigue silencioso y obediente al otro… Me hace sentir un poco mal la verdad, porque como que no participa mucho de nada de lo que hacemos, sólo está ahí… Pero al menos hice todos los intentos posibles de lograr que hable, y como que no se deja. Es muy raro ese chabón.

Lo peor fue que en uno de estos lados conseguimos la Nefertiti perfecta, que la venimos buscando como pelotudos porque Paula le quiere llevar una de regalo a su vieja, pero el nabo este no nos dejó comprarla porque nos aseguró que nos iba a encontrar un lugar más barato, donde no nos culeen por turistas, etc.
Obviamente cuando lo intentamos no funcionó, porque si bien el conocía lugares donde no nos culearan, lo que tenían era horrendo, como el 99% de las mierdas para turistas que tienen acá, y obviamente después no pudimos volver a encontrar el bolichito que tenía la que nos gustó. Encima los tipos estos te dicen “vos decime lo que querés, y yo te lo consigo”, pero obviamente describirle “una Nefertiti que no haya sufrido inyecciones de botox” a un árabe es complicado.
Es bueno el pibe este, pero a veces es como demasiado impulsivo y dan ganas de acogotarlo.

Finalmente volvimos a Midan Hussein para ver la misa. Hace rato se venían escuchando las llamadas del Imán por unos parlantes ultra-saturados. Esto sí es una constante en Egipto, y es lo más cercano a esta idea de “nación en plegaria” que encontramos. Varias veces por día, por toda la ciudad, se escucha un tipo cantando (desafinado, según Paula, que aparentemente no tolera los cuartos de tono) con un sonido bastante particular, y siempre saliendo de parlantes extremadamente saturados.

Creo que básicamente ese es el imán avisándole a todo el mundo que tiene que rezar, y es un componente fundamental de lo que yo esperaba ver. Lo que no me esperaba es que nadie le de la más mínima pelota y siga haciendo su vida como antes.

Salvo hoy, que parecía que todo el Cairo estaba congregado acá. Lo más interesante fue que en una todos los tipos que laburaban en los restaurantes de acá de la plaza sacaron unas alfombritas y se pusieron todos en filita en las puertas de sus restaurantes a rezar también. O sea que hoy sí es el día que se lo toman en serio.

Después de las llamadas, el imán dio una pequeña misa parecida a las nuestras, donde contaba o explicaba una parte de la historia / del Qurán.

Y yo no podía evitar pensar en Samuel Jackson: “And you will know that my name is the Lord!

Tengo la cabeza podrida, no hay caso.

Al rato el imán debe haber dicho algo especial, porque Mitcho y Robin se fueron un rato a rezar, mientras nosotros mirábamos.
La verdad, estuvo muy interesante todo esto, que duró más o menos 40 minutos.
De más está decir que no tengo fotos ni videos porque ni daba.
De hecho intenté estar paradito derechito con cara lo más solemne posible para no ser irrespetuoso (cosa que no es tan fácil cuando te estás imaginando a Samuel Jackson “I double-dare you mother fucker, say what one more time”)


De la mezquita fuimos a la parte que yo más quería ver, arrancando en el Al-Ghoury complex que vimos el primer día:

Por ahí, para el sur, que es metiéndose más en el Cairo Islámico.
Y acá sí que Mitcho nos venía bien. Un poco me rompió las bolas porque a veces nos filtraba cosas (del estilo, ahí no vale la pena ir porque te cobran muy caro al pedo), pero creo que no nos perdimos mucho, porque lo más interesante era ver este lugar en sí mismo, que es bastante auténtico. Y la parte buena fue que se encargó de que no nos metamos en ningún callejón donde nos fueran a romper el ojete, y aparte no estaba completamente perdido, cosa que siempre ayuda.

Mucho de lo que vimos también es mercado, y este es absolutamente no-turístico.


Y nos mandamos para adentro de esa mezquita.


Eso siempre lo tienen las mezquitas en el medio, y es donde estos tipos se lavan antes de rezar, o algo así.


La escalera donde se sube la autoridad religiosa pertinente (no sé si es el imán. De hecho, no sé bien qué es un imán) a impartir conocimiento sobre los fieles.


Esa es una de las cosas que más me gustan del arte islámico. El laburo que tiene esa ventanita es increíble. Está un poco movida, pero denle un click que se ve bastante bien.


Los decorados de los techos también son increíbles. Esa también la dejé bien grande.


Seguimos viaje. Esa es una puerta de tantas que hay acá. Está medio amurallado internamente este lugar. Según nuestro guía de Al-Ghoury, esta es una de las 2 puertas al Cairo Islámico, aunque no se ve significativamente distinto de un lado y del otro, así que evidentemente creció la cosa.


Otra mezquita a la que entramos. Estas panorámicas me quedaron un toque chuecas…

Seguimos viaje y pasamos por la calle de los tent-makers.

Extrañamente es como un mercado techado, y parece que históricamente acá estaban todos los tipos que hacían carpas. Ahora hacen bordados, que son preciosos, pero los más lindos son enormes, así que ni da traerse uno.


Más allá de los tent-makers, seguía el souq, aunque ahora era un poco más de materias primas comestibles, vivas o no.





Esta es una de las cosas que te muestra que no pasan muchos turistas por acá todos los días. Cuando los nenes te piden que les saques una foto y se las muestres.

Y ya acá no había mucho más para ver, así que nos tomamos un taxi y Mitcho nos llevó a una zona que ni esperaba visitar: Coptic Cairo. Yo la había descartada como que mucho no hay, más que nada porque “coptic”, aparentemente, significa “una especie de cosa cristiana, pero no exactamente la cosa cristiana que conocemos nosotros”. Sí, coptic es más corto. Ya voy a aprender exactamente qué significa, pero en este momento no tengo Wikiverga.

Efectivamente, no hay mucho muy interesante, pero dado que ya estábamos acá, igual estuvo bueno. Además, Mitcho nos consigue taxis baratísimos.


Esa es para usté, Snitcofsky, que suele utilizar estas cosas. Deben salir dos mangos, porque el negro ese las tiene tiradas por ahí, mezcladas con un popurrí de otras mierdas, así que si te interesa mucho alguna, avisame y si tengo un rato voy y te la consigo.


“Bueno, bonito, barato, Agua 3 libras, es decir, la ostia”
Je.
Por algún motivo, acá hay muchísimos carteles en español. No logré obtener una explicación satisfactoria al respecto.


Esta iglesia es un engendro extraño. Los cópticos estaban acá antes de que Mahoma naciera, pero las iglesias estas aparentemente no, y de alguna manera terminaron siendo una mezcla muy extraña entre Medio Oriente y Occidente.


See what I mean?
Por dentro, hay pinturas de santos con dorado a la hoja y facciones extrañas, con un estilo que recuerda a la Edad Media

Y el típico laburo en madera de las mezquitas, que es increíble.

Esta es como de Siglo X


De acá nos fuimos, a 400 metros nomás, a la mezquita de Amr Ibn al-As. A ver quién se pronuncia eso.
Cuando nos lo decía el pibe este, por más lento que le pedíamos que lo dijera, era absolutamente imposible encontrarla en el mapa. Le tuve que pedir que me la busque él.
Amr Ibn al-As, la primer mezquita erigida en Egipto, 642 AD, apenas unos añitos después de que Mahoma hable con Dios (Allah).
Luego en 1827 la expandieron a lo que es hoy:


Esta es realmente preciosa, con sus decoraciones en mármol:


Madera:

Y textiles:

Ahora es el Green Goblin!!


Esos son unos gorros que nos compró Mitcho por algún motivo, cuando salimos.
Son una cagada, pero la foto está preciosa.


Una cosa completamente descolgada que nos pasaba constantemente es que pasábamos por alguna clase de puesto policial, y a Mitcho le pedían su ID y explicaciones. Evidentemente es porque claramente él parecía local, y nosotros obviamente éramos turistas, y la cosa no era común.
Como siempre, cada vez que nos acercábamos a ver qué onda, “no problem, no problem” (Mitcho y el policía a corito), pero lo seguían interrogando unos minutos. Y por supuesto que nosotros le dijéramos al policía que era amigo nuestro, y que estaba todo bien no servía para un carajo.
Esto pasó 5 o 6 veces a lo largo del día.

All in all, se nota que cuidan mucho al turista. Realmente esto pasaba con bastante frecuencia, y no les gusta nada que jodan a su buena fuente de ingreso.
Me parece una buena política, aunque me sigue pareciendo extremadamente ridículo que la “tourist police” no hable una sola palabra de inglés.


Y se acabó Coptic Cairo, y nos fuimos a almorzar a Heliópolis, que aparentemente es por donde vive Mitcho, y es una zona bastante nueva, bastante cheta de la ciudad, bien en la concha del mono, a la vuelta del aeropuerto. Igual comimos en un lugar idealmente mugroso, por dos mangos, una cosa bastante rica.

Mitcho la nombró como “kosher”, o al menos eso entendimos, pero varios días después me cayó la ficha que no era kosher. De hecho, no decían exactamente kosher, pero era la palabra de nuestro vocabulario a la que más se parecía. Investigando un poco, de nuevo, varios días más tarde, llegué a la conclusión que decían koshary, no kosher, que aparentemente es un tipo de comida acá, y es lo mismo que servían en el lugar que fuimos la primera noche y creímos que era kosher.

La comida es muy bizarra, y sorprendentemente buena para lo barato y sencillo de sus materias primas. Es como fideos (tipo macarroni muy cortitos), con arroz, cebollas disecadas, algún cereal extraño, porotos, todas cosas así, acompañado de una especie de salsa de tomate picante bastante extraña. Con dos cucharadas te recontra llenás, y estaba realmente buenísima, casi de lo mejorcito que venimos comiendo.
Es muy raro el plato, la verdad, pero muy rico.
Y fuimos a uno de esos tipicos bolichitos mugrosos, rebalsando de gente amontonada matándose a codazos para comprar algo y sentarse. Estuvo genial.

Aparte durante el almuerzo aprendimos varias cosas, por ejemplo, que sí podés verle la cara a los ninjas antes de casarte con una. De hecho, tenés que verle la cara. También aprendimos que sólo deben ocultar su cara en público, o en presencia de extraños al menos. La familia cercana la ve descubierta.
En uno de estos días yo venía pensando en esto… Porque las hijas pequeñas de los ninjas no van encapuchadas. O sea que esa pobre nena vive feliz y tranquila la vida, hasta que un día agarran y la encapuchan, y no puede verle más la cara a sus amigas, ni mirarse demasiado al espejo en público, ni nada. Seguramente la nena entiende, todas las chicas más grandes que ella ve también son así, pero igualmente debe ser bastante terrible, no?

También aprendimos, porque el muchacho se mostró interesado en visitar nuestras pampas, que no pueden salir del país así nomás. Aparentemente, si quiere venir a la Argentina, necesita que yo “lo invite”. No me quedó del todo claro si es porque no lo dejan salir de Egipto si alguien no lo invita a ir a otro lado, o porque ni en pedo le van a dar la visa para entrar a ningún lado sin una invitación, pero por cómo lo planteó me dio la impresión de que no lo dejan salir. Eso me resultó bastante extraño.

Después de almorzar evidentemente al muchacho se le acabaron las ideas así que nos fuimos a un café por ahí cerca, muy parecido en estilo a Starbucks, a pesar de nuestras insistentes explicaciones de que ya tenemos de esos en casa y queremos ver cosas típicas de los locales.
En su defensa, aparentemente esto es precisamente lo que él, que cuenta como local, hace todos los días, así que técnicamente cuenta.
Y no hicimos mucho más que hablar pelotudeces, él nos mostró fotos de su familia, nosotros no teníamos en papel así que se las mostramos en Feisbuk (qué deformados que estamos, no hay caso), y al rato nos fuimos, porque había que pasar por el hotel, agarrar todas las valijas, ir al tren, y este flaco nos había llevado casi hasta el aeropuerto.


La espera del tren fue más o menos lo que yo esperaba, pero Paula estaba a las recontra puteadas. Para los que se quejan de que yo soy quejoso, tendrían que verla a ella. Especialmente cuando se indigna. Y más especialmente cuando se indigna porque considera que pagó un precio “premium” y le dan algo “standard”. Ja!
Es realmente buenísimo.
Lo único que no me gusta es que la pasa mal cuando hace eso, pero sacando ese detalle… Esa es mi novia!

Básicamente, el tren era caro para los standards egipcios. Es un tren bien turístico aparentemente, y te lo venden como que va a tener onda “vintage”, y va a ser super copado, como los trenes de antaño, con cabinas para dormir, y un comedor cheto, y todo eso.

Miren la página, de hecho

Por lo que yo leí, yo no compré eso, sólo compré un tren que iba a tener camas y donde podía viajar cómodamente y dormir, y ahorrarme una noche de hotel. A 60 dólares cada uno para cada lado, estaba mucho más caro que una noche de hotel, pero igual me la ahorraba.
Sí creo que hay trenes así, por ejemplo en la India había uno, pero estaba publicitado realmente mucho mejor que este, y se hacía mucho más hincapié que en este en toda esa parte (y aún siendo en la India, era mucho más caro que este)
Yo recibí más o menos lo que me esperaba. Pero Paula sí se compró el cuento. Y estaba fucking pissed.

Empezamos llegando a la estación demasiado temprano. El tren salía 20.45 y supuestamente teníamos que estar media hora antes. Pero como yo no conozco bien los tiempos en esta ciudad, y no confío en ninguna estimación en ciudades con embotellamientos como tiene esta, salimos bien tempranito. De hecho llegamos tipo 7 a la estación. Y mientas la expectativa era aparentemente algún lugar donde esperar en una bonita estación, nos encontramos con un andén horripilante, lleno hasta las pelotas de gente, todo destrozado y mugriento.
Por suerte encontramos una salita chiquita donde se congregaron la mayoría de los turistas, y no nos daba mucho miedo, ni había tanto olor.

Nos pegamos un digno embole, por supuesto. La situación no pintaba como que podía sacar la laptop y escribir, así que estuvimos leyendo y esperando básicamente. Y del tren, ni noticia. Ya para las 20.30 nos estábamos poniendo nerviosos. Finalmente, algo así como a las 20.50 llega un sleeper train, y nos mandamos. Por supuesto, no era el nuestro, era el anterior, que tendría que haber pasado como una hora y media antes.

Otra aclaración importante: Lo otro que Paula realmente no soporta es la falta de organización. Y no me refiero a esos momentos en que todo es un caos total. Cada pequeño detalle fuera de lugar la pone del ojete. Realmente debería vivir en Suecia. Y claro, Egipto no es Suecia…

Así que acá ya estaba bastante caliente, y puteando a cuanto tipo pase cerca.
Encima, dado como la miraban los muchachos acá, más los reputeaba.
Cuando el tren llegó, tipo 21.30, ya estaba completamente sacada.

“Cómo puede ser? Yo pagué 60 dólares por este tren de mierda! Porque si hubiera pagado 15 libras por un tren común vaya y pase! Pero te cobran 60 dólares, y llegan una hora tarde! Hijos de puta! No puede ser!”

Yo, extrañamente, estaba inusualmente relajado, más que nada porque cuanto más tarde saliera el tren, más tarde iba a llegar a Luxor, y más probable era que llegáramos de día, cosa bastante deseable en general, especialmente porque me había “ahorrado” la noche de hotel que me hubiera permitido no ser un vagabundo callejero a las 4 AM.

Lo peor fue cuando entramos a nuestra cabina.
En lugar de las dos camas que esperábamos ver, había dos incómodos asientos, bastante anchos eso sí. Imagínense las puteadas cuando Paula descubrió que encima ni siquiera se reclinaban!
Esto sí que no daba, la verdad.
Pero, la cabina tenía algo extraño, medio difícil de describir, así que empecé a mirar y a toquetear por todos lados y noté que atrás de un panel que aparentaba ser una pared había algo acolchonadito. Mirando un poco más, se notaba que la cosa esta, sorprendentemente, se convertía en precisamente lo que esperábamos.
Sólo necesitábamos una llavecita cuadrada.

Por supuesto, siguiendo mi instinto manoteé la cortaplumas, pero Paula me insistió que no sea ninja, que espere a los tipos.
Y la verdad, menos mal que le hice caso, porque el proceso era bastante más complicado de lo que yo esperaba. Realmente el proceso de metamorfosis de la cabinita esta es increíble. El tipo mete una mano en lugar extraño, saca una escalera, la cuelga de un ganchito estratégicamente puesto, mueve una palanquita, corre una perillita, hace unas invocaciones mágicas, y la cabinita de tren horrible queda transformada en un camarote de barco, con dos camas cuchetas, escalerita, lavatorio, mesitas para comer, una maravilla.

El proceso realmente es digno de verse, sólo que a la ida no lo sabía, y a la vuelta por algún motivo creí que ya lo había filmado a la ida, así que me quedé sin video.

El resto del viaje fue una maravilla. La comida una cagada, pero yo dormí como un bebé, y el tren se atrasó más de lo que ya venía, con lo que llegamos a Luxor como a las 7 AM, ideal para un largo día de sightseeing, caminando bajo el abrasador sol del desierto.
Paula, en cambio, no durmió una mierda. Aparentemente la cama de abajo es más dura que la de arriba, asi que este iba a ser un día laaaargo, largo.

6 Comments to “10/4 - Cairo”

  1. ruso Says:

    1: camaras: si dentre toda esa basura ves alguna camara que diga ROLLEIFLEX en algun lado, y el tipo no sabe que eso vale algo (osea te lo vende por chirolas) compralo sin dudarlo. mi rolleiflex salio 330 euros, para que te des una idea.

    Y si me queres traer algo, y logras hacerle entender en alguna clase de idioma el concepto de “fotometro” (medidor de luz), y nuevamente, sale una baratija. pues venga! y sino, un sombrerito genial como el que te compro mitcho!

    2: Kosher. Kosher es comida (judia) que fue elaborada (matada mas que nada) bajo la bendicion o forma de un rabino. Posiblemente en todo egipto no encuentres un rabino, excepto un rabino-kebab, que no creo que sea kosher salvo que logre auto-bendecirse en el momento de ser masacrado y clavado en el pinche.

  2. dmagliola Says:

    Rolleiflex: comprendido. Veré qué consigo.

    Kosher: Sí, lo sé. Por eso me pareció extraño la primera vez que vi un koshary y pensé que era kosher, me extraño que no los inmolaran…

    Buenísima la imagen del rabino-kebab

  3. Clem Says:

    No se lavan exactamente, se hacen las abluciones, (se tiran agua a la cara con ganas, zarpado), yo vi a uno hacerlo en BsAs en pleno Julio en un baño, daba frio de mirarlo nomás. Yo estaba al lado y un chorro de agua me pasó delante de la cara, lo miro y el tipo sonriente seguía tirándose agua helada lo mas tranquilo

  4. ruso Says:

    clem, ese tipo estaba claramente borracho e intentaba zafar del control de alcoholemia. nada de abdulaciones

  5. Clem Says:

    No macho, estaba de lo más sobrio, era un Malayo gerente de sistemas de SKF Malasia de visita en BsAs. En el cuartito de la impresora le habían puesto una alfombrita en el piso para que rezara y el chabón tenía un reloj con brújula para saber donde quedaba la meca.
    Pep, esa del reloj con brújula es buena ahora que lo pienso, capaz que en Egipto conseguís

  6. ruso Says:

    yo quiero un reloj con brujula pero que apunte a lo de Charly

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