22/7 - Carcassone

El tren a Carcassone fue bastante un-eventful, salvo por el pequeño detalle de que evidentemente en Francia se permite subir con perros al tren!!!. Y no estoy hablando de Jazmines… Subió una hija de puta con 2 terribles ovejeros que me tuve que ir a otro vagón, porque se imaginan que si los franceses no se bañan, los perros mucho menos.
La verdad, ya me tenían las bolas llenas con esto de ser dog-friendly en todos lados, pero lo del tren es como mucho…


Carcassone, sin embargo, es precioso.
Es una ciudad antigua amurallada, con un pueblito minúsculo interno, y una pequeña ciudad (que también es un pueblo bastante chico) del lado de afuera.

El tren llega al pueblito externo, y hay un pequeño bondi que te deja acá:


Esta SÍ que es impenetrable. Tiene no una sino dos murallas, con foso por afuera, y una zona en la que realmente no querés estar cuando te llueven las flechas y el agua hirviendo entre ambas.

Ahí, digamos.

Adentro tiene un pueblito precioso, que igual que Mt. St. Michel, lo hicieron boli-shopping, pero apenas más sutil.

Pero el look general tiene mucha más onda:

Y como no podían faltar, ocultas por los pasadizos más recónditos hay rarezas por doquier, como el famoso flautista a dos voces:

Que según la leyenda, en las noches de luna llena se mete una tercera flauta en el orto y toca las más deliciosas fugas de Bach.


Y dentro de la muralla hay un castillo, con más murallas todavía, por si te seguían quedando ganas de atacar (o de pagar una nueva entrada para la visita guiada).



Ahí se ve bien el layout. Todo lo que es “verde” es el pueblo.



Y ya que estaba en la onda medieval, me metí en un espectáculo BIEN TURISTO tipo Medieval Times, con chabones haciendo justas, y boludeces por el estilo.
Muy divertido la verdad, lo único malo es que estaba todo comentado en francés y sin subtítulos, así que no entendí nada de “la historia”.


Los tipos tenían una bruta águila, que mostraban lo domesticada que la tenían, y la verdad, me pareció una de las cosas más impresionantes. Todavía no puedo creer que la cosa esa se quedara, y no les sacara los ojos y se fuera volando a cazar turistas al pueblo.
(y no, no la tenían atada, se la pasaban volando de uno a otro)

Y bueno, toda la joda de las justas está muy pintoresca.

Los tipos usaban unas lanzas de madera balsa, que cuando se la ponían estallaban en mil pedazos y parecía bastante pulenta. Y después, de yapa, se bajaban de los caballos y peleaban a hachazo limpio, con coreografías dignas de Karadajián.
Una boludez divertidísima, la verdad.


Y de la ciudad amurallada me fui al pueblo (porque mucho más no había, la verdad)

La ciudad está muy linda la verdad. Tiene unos hermosos banderines de colores sobre las calles más importantes, que son perfectos para turistas, porque te marcan exactamente a dónde tenés que ir, y a dónde no te interesa.

Igual, fuera de un par de peatonales y una plaza bastante moderna, no tiene mucho. Lo más lindo son las vistas de la ciudad amurallada desde lejos:

Así que me volví a la parte vieja, que casualmente es donde estaba mi hostel también (uno de los mejores y más baratos en los que estuve, sorprendentemente).
Cené alguna especie de cazuela de algo con cerdo y maíz, bastante bueno (recomendado por la Lonely), y me fui a la camita.


Al otro día, a la mañana paseé un cacho, me quedé sin nada para hacer, me aburrí, y me metí en un McDonals (que está en la ciudad moderna, no en la muralla, gracias a Dios) a leer, cosa que generó el siguiente post, que les recomiendo mucho.

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