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30/8 - 1/9 - Tokyo + Aeropuertos

Sunday, September 2nd, 2007

Bueno…
Estos días no son demasiado dignos de mención, la verdad…

El 30 (último día en Japón) me levanté y otra vez día horrible. Así que me quedé sin Fuji…
Y como no tenía un carajo que hacer, y de muy buen humor no estaba, me quedé pelotudeando en el hostel.
El plan era ir a conocer Roppongi a la tarde y quedarme ahí a la noche, a ver qué onda la vida nocturna, que aparentemente en Roppongi es THE shit.

Finalmente se me hizo un poco tarde (bah, en realidad, atardeció más temprano de lo que yo esperaba) y llegué a Roppongi de noche. Fui a la atracción principal que es Roppongi Hills, una especie de shopping que no es un shopping, pero tiene una galería de arte en el piso 52, con mirador de la ciudad y todo…
Yo estaba seguro que con lo feo que había estado el día no iba a ver una mierda, pero fui igual porque no tenía nada mucho mejor para hacer.

La verdad, la vista está muy bien, pero igual, ver ciudades desde arriba, no sé por qué, no me termina de resultar tan atractivo. O sea, siempre lo hago, y todo bien, pero no es demasiado maravilloso.



Adentro del edificio, ahí en el piso 52, había como un acuario bizarro que tenía mucha onda, pero yo no había comprado la entrada, así que seguí de largo. También tenía un barcito con onda bizarra.


El techo ese era muy loco


Y tenían unas peceras más o menos lindas. Lo que más rescato es que por la forma, se acentuaba mucho la difracción (o es refracción??), y hacía efectos locos. Fíjense por ejemplo que las mismas cosas que se ven al costado se ven arriba. Nada nuevo, obvio, pero siempre me gustó ese efectito que hace el agua.

Después me metí al museo, que resultó ser todo un museo dedicado a Le Corbusier. Que seguro vos Ruso sabés quién es, pero yo no tenía la más puta idea.
Muy lindo el museo, pero la verdad, a mí, que no sé un carajo de arquitectura, ni de diseño, ni de quién mierda es Le Corbusier (que aparentemente revolucionó la arquitectura), no me resultó demasiado divertido, ni particularmente didáctico.

También tenía mucho de ese arte contemporáneo que yo amo tanto…

Para que se den una idea, lo que más me gustó fue esta habitación

Sólo por el hecho de que me quedé con la duda de si cuando son las xx:35, la gente hace cola esperando que se corra la agujita y los deje entrar. Por supuesto, no me quedé 40 minutos para sacarme la duda.

Y saliendo me volví a cruzar con las canadienses, que me dijeron que el acuario estaba buenísimo, así que me mandé.

La verdad, estaba buenísimo nomás. Me rompió mucho las bolas que no me dejaran sacar fotos. Como acuario no era demasiado copado, pero lo que tenía es que todas las peceras estaban hechas con un estilo muy artístico. O sea, lo importante era la estética de las peceras, no los peces. Y de hecho, me sentía bastante mal por lo pobres peces. Había varias peceras con luces que cambiaban de color, con corrientes que daban vueltas (y los veías dando vueltas sin poder hacer mucho, pobres bichos), y cosas así que deben ser medio information overload para un pescadito…

Pero bueno. Todo sea por el arte:


Había muchas cosas mejores, pero estas fueron las únicas fotos que pude sacar sin que los guardias me vieran.

Y de ahí me fui a pasear por Roppongi. Cené con las canadienses que a esta altura tenían menos onda que bandera de chapa, y me puse a recorrer. Roppongi tiene como 2 partes. Una que es medio Recoletosa, con todos restaurancitos (impagables, claro) medio romanticones, lucecita tenue, mucha onda la verdad. Estaba bueno. Y la otra mitad es parecida a Shinjuku, con esa cosa de callecitas chiquitas llenas de luces, bastante puterío, bares, etc. Aparentemente, el gran atractivo de Roppongi a la noche no es la vida nocturna en sí, que no me pareció para nada mejor que en otros lados (como Shinjuku), sino el hecho de que acá viven todos los extranjeros, entonces acá es donde hay “no-orientales” en los bares.

Mucha diferencia no me hacía, la verdad, pero igual encontré un barcito con onda, que no sé por qué, pero pasaban música medio latinosa (del estilo “Boooomba”), así que me quedé un rato, me tomé 2 birras (nuevamente, más solo que Bush en el día del amigo), y me volví para casa, que ya me cerraba el subte.

Y volviendo para casa después del subte, pasé por un barcito que nunca había visto, el Samurai Café, y me mandé. Me crucé con dos flacos super copados, un inglecito y un alemán, que aparte estaban en el mismo hostel que yo, y estuvimos ahí hablando pelotudeces como hasta las 2AM, hora en la que cometí la idiotez del milenio…


De la cual no me percaté hasta el otro día, 31/8, día que me tomaba el avión a Bangkok.
6.30 me levanto religiosamente para tomarme mi avión, y grande fue mi sorpresa cuando mi mochilita, la que me acompaña por todos lados, la que obviamente tiene mis pasaportes y pasajes…
No está conmigo…

No, no, no puede ser. No puedo ser tan boludo.
Entonces empiezo a “retrace my steps” a ver cómo puedo ser tan boludo. Hasta el samurai café llegó. Me acuerdo de haber tenido que acomodarla abajo del banquito en el que estaba sentado, y cada tanto la pateaba, perfecto.
La habré dejado ahí??
Tratando de hacer memoria, por supuesto recordaba habérmela puesto saliendo de ahí, pero no fehacientemente. Y como la memoria de uno en realidad reconstruye básicamente cualquier cosa que uno quiera reconstruir para sentirse contento en su negación, no podía confiar demasiado en eso…

Bueno, obviamente recorrí todo el hotel. La mochila no estaba. Corrí al bar, y por supuesto, estaba cerrado. Abre 7PM. Mierda, mierda, mierda.

Perdí el vuelo.

Mierda, mierda, mierda.

Probé todas las boludeces inútiles, obvio. El barcito tenía un teléfono anotado en la puerta. Llamé y no atendía nadie. También parecía como que arriba del bar vivía alguien, pero me cagué tocando timbre y golpeando las ventanas con cuanto elemento metálico y ruidoso tuviera a mi alcance, sin demasiado éxito. Bah, sin ninguno.

Bueeeeno, calma…

Llamo a la aerolínea, aviso que no llego, pido cambio, y me dicen que no puedo cambiar el pasaje si no tengo el ticket en la mano porque necesitan ver qué tipo de ticket es y no sé qué mierda, que llame de nuevo a las 9AM.

Fine, me fui a tratar de dormir… (No dormí una mierda, obvio).
A las 9 llamo y tampoco me pueden decir si puedo o no cambiar el ticket si no lo tengo en la mano. Cute.
Así que me volví a dormir hasta el mediodía, y ya estaba hasta las bolas.

De entrada, llamé a Pau y estuve hablando un buen rato (gracias nena!), y me calmé un poco, y armé una especie de plan.
Contamos con que los japoneses son todos honestos, y mi mochila sigue en el bar, y todo bien. Por las dudas, mientras tanto llamo a la embajada argentina, y voy pidiendo turno para que me den un pasaporte provisorio nuevo.
Y en el peor de los casos… Estos pelotudos tardan 2 semanas en darme otro, y bueh, cambio Tailandia por más Japón, y conozco Hokkaido y Okinawa. Fue.

Así que ya estaba más tranquilo, y me dediqué toda la tarde básicamente a esperar que abran el bar. Blogeé, pelotudeé, jugué a las cartas, hasta jugué a la Play con unos flacos, y aprendí a jugar al reputo Winning Eleven del orto, que me tenía de hijo hasta ahora. Ahora les voy a dar cuando vuelva, van a ver. Ya me hice un experto, estuve toda la tarde jugando a esa mierda.

Por suerte, mi mochila estaba en el bar, con todos sus contenidos sin excepción, como no podía ser de otra manera. (Que en realidad si podía ser de otra manera, y estuve toda la tarde cortando clavos, pero bueh).

Obviamente, llamo a Thai Airways y está cerrada la oficina. Hasta el lunes.
Cute.

Así que seguía en bolas.
Le mandé un mail explicando toda la situación a Jorge (mi agente de viajes en Buenos Aires. Este año también, uno de los héroes de la odisea), y me fui a comer con un canadiense buena onda que me encontré ahí, que recién llegaba a Tokyo.

Yo quería ver qué tal era Harajuku de noche (me imaginaba una rave de freaks prácticamente). Así que fuimos para ahí, y una poronga la verdad. Toda una procesión de freaks volviéndose a tomar el tren para ir a otro lado. Omote-sando igualmente vacía. Aoyama-dori, también.

Fine, yo quería ver qué tal sería Shibuya de noche, y si no había nada, íbamos para Shinjuku, pero ya se estaba haciendo tarde, y yo quería estar en el hotel de vuelta a primera hora de Buenos Aires, para poder llamar, así que fuimos a Shinjuku.

Cómo me gusta este lugar, no hay caso!
No me canso de subir siempre la misma foto!

Finalmente me volví al hotel después de cenar alguna porquería por ahí, llamé a Jorge, que para esa altura ya me tenía en lista de espera para el vuelo de las 11 del día siguiente, y confirmado a las 16.50.

NOTA DESCOLGADA: Lo mínimo que puedo hacer es pasar el chivo reglamentario.
Gente, si alguien tiene que viajar, llamen a Turismo Jet: 4000-8700. Esta gente te arma el viaje de tu vida, te consigue pasajes baratos, y encima, no importa qué cagada te mandes afuera, te resuelven el problema al toque.
Siempre laburé con ellos desde que estoy en Cimatic, y la verdad, increíble. Siempre estuvieron ahí para resolverme todos los quilombos.

Así que me fui a dormir ahí nomás, porque otra vez arrancaba 6.30 al otro día, para llegar al aeropuerto a las 8, y ponerme en la lista de espera.


Que en realidad llegué 9.30, porque le pifié al cálculo de los trenes, y el tren Oshiage-Narita pasa menos seguido de lo que uno esperaría, y por supuesto la lista de espera estaba llena desde Junio, así que me pasé todo el puto día en el aeropuerto, hasta abordar el vuelo a las 17.40.

Thai Airways la verdad me gustó. El vuelo estuvo bastante bien y llegué a Tailandia en hora (a pesar de haber salido 45 minutos tarde). Lo único que tengo para reprocharles es el manejo de las luces del avión que hacían los imbéciles, que las prendían y apagaban cada rato, específicamente, cada vez que yo lograba dormirme. Conchudos.


Y llegué a Bangkok, y fue medio desesperante la cosa. Ya venía medio con miedo yo, porque me imagino Tailandia más o menos como la India, y viniendo de un lugar ultra-civilizado como Japón, pasar de nuevo a un lugar donde no puedo confiar ni en el policía del aeropuerto, es medio violento.

De entrada, como perdí mi día en Bangkok, yo llegaba tipo 10PM y salía para Cambodia al día siguiente a las 8 AM. O sea que tenía que estar en el aeropuerto a las 6. O sea que me tenía que levantar 4.30.

No fucking way. Empecé a buscar un hotel cerca del aeropuerto, y me crucé con lo que esperaba. Tailandia, según la Lonely, es infinitamente barata (supuestamente así era India también, y a mí me salió carísima). Pero el problema es que hay demasiados intermediarios cobrando 1500% de comisión. Como no hay hoteles de aeropuerto en la guía, tenía que ir a un information counter, donde el hotel más barato salía 60 dólares la noche, que en Tailandia más o menos alcanza para alimentar una tribu entera en la montaña una semana. Era totalmente ridículo. Así que empecé a recorrer el aeropuerto a ver si encontraba algún lugar donde se pudiera dormir más o menos decentemente, pero la verdad no había un carajo.

A todo esto, también, dejé mi valija grande en el locker room del aeropuerto, para no tener que arrastrarla a Cambodia al pedo, si igual iba a volver 3 días después al mismo aeropuerto, lo cual implicó reestructurar todo mi equipaje, moviendo todo lo que iba a necesitar en Cambodia a una sola mochila, que es bastante más difícil de lo que uno esperaría. Iba a dejar la laptop también, pero la verdad, no me gustaron los chabones de ahí. Empezaron “Laptop? Hmmm, ok, but we’re not responsible, it can get broken, and we do not take responsibility”. OK, OK, I get the hint. Llevo la puta laptop a Cambodia.

Finalmente entro a llamar al centro, y los hoteles de la Lonely eran MUCHO más caros de lo que decía la guía (sospechosamente, lo mismo me pasó en India y China, pero no en Japón. Hmmmmm…), y encima el Baht subió con respecto al dolar, con lo cual iba a terminar pagando unos 18 dólares la noche en el único hotel que había logrado que me dijeran que tenía lugar. 18 dólares! Una ridiculez, especialmente porque la mayoría de los de la Lonely están bien abajo de 6.

Pero bueh, en algún lado tenía que dormir.
Voy a averiguar por un taxi a la ciudad (según Lonely, el oficial, 150Baht). 500 baht. Andá a la puta que te parió! Me tomé el bondi.
Y por suerte en el bondi me crucé con una holandesa que la tenía re-clara en Tailandia, conocía todo, y sabía muy bien a dónde iba. También me crucé con 2 argentinas que tenían menos onda que un renglón, y un mexicano simpático. Y como nadie tenía ni puta idea de dónde ir, todos la seguíamos a la holandesa, que nos terminó llevando a la zona backpacker, donde yo no quería ir pero no me quedaba mucha alternativa por menos de 40 dólares, a un hotel mugroso pero decente.

La zona una cagada. Bah, si sos un pendejo backpacker fiestero (como tal vez yo debería ser, y tal vez sería si no me sintiera too old for that shit), debe ser buenísimo. Pero lleno de putas, de quilombo, de boliches, y bares, mi hotel inclusive tiene un bar en el lobby, bastante ruidosito, obviamente. No estoy muy contento de estar en Bangkok, la verdad. Veremos como evoluciona, esperemos que cambie.
Worst case, me voy antes a la playa.

Y por supuesto, de la habitación barata que le habían dicho por teléfono que tenían no tenían más, sólo les quedaban las más caras, que eran dobles. Así que entre los 6 (había una alemana también en el bondi) nos asignamos en parejas (yo con el mexicano, claro), y tomamos 3 habitaciones, cuando nos enteramos de la diferencia entre una Twin y una Double…
Estas habitaciones no eran de dos camas, eran de una cama grande.
Ninguna de las minas tenía ninguna objeción. Obvio, si todas las minas en el fondo son lesbianas. Pero a mí la idea de hacer cucharita con el mexicano no me terminaba de cerrar, la verdad. Y ahí puteando un poco resultó ser que sí tenían una con dos camas, así que agarramos esa. Bottom line, dormí por 6 dólares, que yo pensé que iba a ser más barato (especialmente porque tuve que compartir con alguien), pero bueh, tan mal no estuvo.

Obviamente, a todo esto, y entre que me pegué una ducha y whatnot, ya eran la 1.30 AM, y yo me tenía que levantar 4.30 para ir al aeropuerto. Cute. Por suerte conseguí un taxi prepago en la “recepción” del “hotel” en el que estaba, 400 Baht, que me pareció carísimo, pero no sé si hay bondi 4.30, y era mejor que ponerme a negociar con un tailandés que me iba a extorsionar a mitad de camino diciéndole que si no le pagaba más, “tal vez” no ibamos a llegar a tiempo al vuelo.

Y a todo esto, yo seguía pensando.
Pero la reputa madre. Otra vez me metí en la India. Esto es el mismo quilombo. El mismo asedio constante. El mismo tema de todo el tiempo ver cómo te quieren cagar, y tener que regatear hasta el agua para lavarte los dientes.
Y quién carajo me manda la reputa que me parió, con lo bien que estaba en Japón, por qué no me quedé ahí y me dejé de joder.


Y ahora, otra vez, estoy en un aeropuerto. 6 de la mañana. Y ya van 3 noches seguidas con menos de 5 horas de sueño… O sueño decente, al menos, porque dormir pensando que perdiste el pasaporte no es demasiado descansativo (o descansante, como uds. prefieran)

Pero bueno, me la busqué. Y ni hace falta que me digan lo pelotudo que soy. Ya lo sé.
Tampoco hace falta que me digan que lleve el pasaporte siempre conmigo, en el bolsillito empotrado en las pelotas en el que llevo la plata. Ya lo sé.
Por suerte tengo un culo a prueba de balas. (Y una buena agencia de turismo)

29/8 - Tokyo

Friday, August 31st, 2007

Y hoy sí que estuvo excelente. El clima seguía siendo una mierda, pero igual me levanté 4.30, y me fui al Tsukiji Fish Market. Esta atracción turística bizarra que recomiendan todas las guías, y que el año no pude hacer de puro pajero.

Nos juntamos con las canadienses, una israelí, y un yanqui, a las 5 en el lobby, y como no pudimos encontrar rápido la estación de subte (y había que estar ahí antes de 5.30), nos tomamos un taxi.

El mercado este es una de las cosas más bizarras que he visto, ever. Resulta que entre las 4 y las 6 AM llegan los barcos con la pesca del día, y se los rematan a los mayoristas que los van a vender luego a los restaurantes. Hay varios remates distintos (inclusive uno de pescado vivo), pero nosotros llegamos para el más interesante, el de atún. El atún es el pescado más respetado y preciado acá en Japón, y es absolutamente carísimo, y la subasta la verdad que es muy interesante.

De entrada llegamos al mercado mismo (no a la subasta todavía), y esto era un quilombo. Había colmenas enteras de japonesitos corriendo con pescados, y andando en unos camioncitos que son buenísimos.

El coso ese tiene el motor en ese mismo tamborcito que es volante al mismo tiempo (o sea que para doblar giran las ruedas, gira el eje, gira el motor, todo), que aparte gira 360, lo que hace que esas mierdas sean super ágiles. Estaba hasta las pelotas de esos, y te pasaban cagando por al lado que daba miedo.
Esa era una cosa muy interesante. A los tipos no les molestaba para nada que estuviéramos ahí. Durante la subasta yo me metí entre los tipos, miraba y tocaba los pescados, todo bien. Pero eso sí, ellos están ahí laburando, y no van a dejar que una pequeña molestia extranjera les impida hacer su trabajo. Si te tienen que pasar por arriba, te van a pasar por arriba sin demasiados cuestionamientos morales.

También por supuesto hay métodos más artesanales de llevarlos:

Así que de ahí nos metimos en el mercado, que es parecido a otros mercados de pescado que yo había visto. Un gran galpón, con millones de stands y tipos vendiendo cosas. En Kanazawa había uno así. Y buscando un cacho más llegamos finalmente al remate de atún.


Miren lo que son esos bichos…


Creo que ese es el pescado más grande que vi en mi vida.

Y son tan caros que los rematan uno por uno. No entendí demasiado bien la dinámica de la subasta. Procedo a explicar lo que vi.

Por un lado están los pescados, obviamente, la estrella de la joda. Y en algún lado deben estar los tipos que pescaron esos pescados, y que los están vendiendo, pero a estos no los pude ver.
Luego están los interesados en comprarlos, que los van mirando uno por uno, viendo qué tal está la carne, o andá a saber qué carajo le miran, como decidiendo cuánto van a pagar por cada uno.

Fíjense que los bichos están recontracongelados, pero tienen una rodaja cortada en la parte de atrás del lomo (al costado del lomo, no en la cola), que no está congelada. Los tipos miran esa rodaja, que evidentemente les permite saber si la carne es tierna, o fresca, o rica, o vaya uno a saber qué mierda.
También los pican un poco con esos ganchos que tienen en la mano.

Y luego está el rematador, que viene y los remata uno por uno.
Estos tipos son increíbles, yo no me cansaba de verlos. Fíjense el quilombo que es este lugar.



Ahí está un panorama. Y luego había un par de rematadores que eran MUY graciosos.


Y mientras el tipo este vociferaba, había dos al lado que eran tipo ayudantes, que anotaban. Uno escribía una etiqueta, y se la pegaba a cada pescado a medida que se iban vendiendo. Y el otro (en el último video se ve), anotaba como en unos “cheques”.

Esta es la otra parte que no entendí. Cómo pagan los que compran los pescados. Debe ser una cosa que se conocen todos entre todos, porque cada vez que se vende uno, el tipo agarra el gancho, y se lleva el bicho (que uno luego va a comer en algún lado) arrastrando por el piso mugroso del galpón ese. No me queda del todo claro cómo pagan después.


Y en un momento me agarró la inquietud de cuánto pagarían por uno de esos. Y por supuesto entré a preguntar y no llegué a nada de nada. La mayoría de los tipos a los que le preguntaba “cuánto cuesta esto?”, básicamente me señalaban al rematador como diciendo “fijate, se están rematando, cada uno sale distinto”. Y yo trataba de explicarles que quería un precio más o menos nomás, no me importaba con precisión. Pero por supuesto, mi japonés no alcanza para eso, y aparte me imagino que en la cabeza de uno de estos tipos, es imposible introducir la idea de “quiero saber más o menos qué sale uno de estos”. El tipo está subastando un precio muy preciso, distinto para cada pescado. De qué carajo sirve un precio más o menos?

Después encontré un grupito de tipos un poco más trajeados e intenté preguntarles, y me dijeron 200 million yen (2 millones de dólares).
No me suena, no puede ser, en algún momento no nos entendimos…

También intenté mirar lo que estaban anotando los ayudantes del vociferador. Por un momento creí entender de habían pagado 1.59 millones de yenes por uno (16000 dolares), pero luego vi que el siguiente era 1.60 millones, y el siguiente 1.61… Y dije “no… esto no es el precio, es el numero de pescado. Mierda!”. Me equivoqué de kanji. (Los japoneses tiene un kanji para 10, uno para 100, uno para 1000, y uno para 10,000. Eso es lo más arriba que llegan. Para precios chicos (abajo de 100,000 yenes, en general), anotan en números occidentales. Pero cuando la cifra es enorme, usan numeros occidentales y le agregan el caracter de “10,000″ al final, para agregarle 4 ceros más rápido y conciso. Eso fue lo que pensé que anotaba el tipo, pero le pifié).

Así que me quedé con la duda. La Lonely menciona que ellos vieron que alguien llegó a pagar 200,000 dólares por un pescado, pero supongo que eso sería una especie de record por un pescado enoooorme.

Divertidísimo este lugar. El Wall Street del pescado.


Y de ahí fuimos a pasear un poco por el mercado, que ya era más normal.


Ese es definitivamente el pescado más feo que vi en mi vida.


Miren esos churrascos de atún.



Y de ahí nos fuimos a hacer lo otro que recomiendan las guías… Desayunar el sushi más fresco del mundo. De más está decir que esto no es maki-sushi. Es nigiri, y extremadamente crudo. Y fuimos a Sushi-Dai, un lugar aparentemente super famoso, que es un localcito de mierda:

A donde va todo el mundo. Y cada uno que va ahí se toma su tiempo, obviamente. O sea, el sushi tardan en hacerlo, porque te lo hacen adelante tuyo. Y cada uno se mandaba un set de 8-10 nigiris…
En un momento había como 30 personas en la puerta esperando, y la cola no se movía. Pero bueno, esta gente estaba obstinada en comer acá, yo no tenía nada mucho mejor para hacer, y la espera no fue taaan mala. 45 minutos nomás…

Y por supuesto, ya estaba ahí, así que lo tenía que hacer. Me acordaba obviamente de mi intento con el salmón ahumado del año pasado, y esto sólo podía ser peor. Pero ya estaba ahí… Lo tenía que hacer…
Así que me pedí uno de salmón, y uno de atún. Y yo sabía que me iba a arrepentir de esto, pero tenía que hacerlo.

Y la verdad, no estuvo tan mal. De hecho hasta me gustó. Cosa que indica que, contra todas mis predicciones, sí se nota la diferencia entre un sushi común, y un sushi recién sacado del mercado, aparentemente… Porque para que a mí me guste el pescado crudo, realmente…

Y para que se den una idea, la piecita de nigiri de atún (UNA piecita de nigiri de atún), me salió 7 dólares. Ta, lo estoy comiendo en un lugar que es medio especial, con toda esta joda del mercado y whatever. Pero el cosito ese debía tener más o menos 20 gramos de atún… 7 dólares… Ya empieza a tener sentido el atunzote a 200,000 dólares, no?


Y bueno, salimos de ahí y las minas querían ir al palacio Imperial (que ya lo vi), Brandon se volvía al hotel porque aparentemente había pasado de largo la noche anterior, así que me fui a pasear sin mucha dirección.
Quería hacer lo que me faltaba de la ciudad, que no es mucho, y sobre todo volver a los lugares que más me habían gustado el año pasado. Pero el tema es que para que tenga algo de onda necesitaba gente en la calle, y eran las 8 AM.

Así que me metí en un hotel super caro, me senté en el sillón más cómodo del mundo, y estuve leyendo la Lonely y pelotudeando como una hora. Y de ahí, a pasear por Ginza. Volví a visitar a Godzilla (en realidad lo encontré de pedo), y terminé entrando en un múseo de música.
No sé de dónde salió, pero es gratis, y tienen pianos del año del orto, así que pintaba interesante.

La verdad, estuvo buenísimo. Tenían una habitación con todos pianos del año del orto (a partir del siglo XVI / XVII), con una minita que explicaba (en japonés, claro, no se entendía nada), y después se tocaba algo en cada piano para que veamos cómo sonaban.

Muy interesante ver cómo fue evolucionando el sonido, con los primeros sonando como un clave, y a medida que pasaba el tiempo se iba acercando a lo que conocemos ahora.

Los pianos eran hermosos:



Y había algunas cosas locas:

No lograron explicarme bien qué hacía cada pedal, pero por ejemplo había uno (en este piano en particular), que golpeaba unas cosas de percusión que tenía el piano adentro (estilo platillos). Muy interesante, y aparte la china se tocaba todo, hija de puta.

Pero lo espectacular fueron los dos últimos, que ya eran pianos más modernos (circa 1900), que eran de los que tocan solos.
La verdad, increíble el mecanismo.
El primero era medio complejo de usar, porque tenías que darle a 2 pedales para que avance, y sonaba todo desprolijo (de hecho la minita nos invitaba a tratar de tocarlo). Pero fue buenísimo porque entendí (después de un raaato) el mecanismo.

Ahí se ve un poco el mecanismo. Al darle a los pedales se mueve ese cigueñal que básicamente activa fuelles. Y luego el coso sopla a través del papel, y donde hay agujero pasa aire, y luego cada tecla tiene su manguerita específica.
Me pareció extremadamente ingeniosa la idea.

Y luego ya tenían otro que era a motor, entonces tocaba más prolijo, también con toda la joda de las mangueritas.

También tenían otra sección con todas “cajitas de música”, pero extremadamente complejas.


Y terminado el museo este, ya era hora de pasear por la ciudad, así que me fui para Shibuya. El último barrio que hice el año pasado, que no lo terminé, y aparte está buenísimo.
Me pasé un rato laaargo caminando por acá. La verdad, me encanta este lugar.

También me pasé un rato largo pelotudeando en un negocio de muñequitos, pero muñequitos lindos. Había algunos que salían un par de miles de dólares. Desde ya que los quería todos, pero no me podía comprar nada :-(
Y encima no me dejaban sacar fotos ahí adentro. Botones!
Igual alguna escabullí.




Esos salían 500 dólares cada uno, por ejemplo (los de arriba)


Y quería ir a la deuda pendiente que me había quedado del año pasado… El sweets paradise. Que por supuesto, fui después de almorzar, y había una cola de 500 pendejos para entrar, así que me fui a la mierda, jurando volver.
Garcas.

Y de ahí me fui caminando (que es bastante lejos) hasta Harajuku, el otro barrio que tenía ganas de revisitar. Anduve por Takeshita-dori de nuevo, y pelotudeé un rato hasta que se largó a llover mal, así que me volví al hotel. (Aparte ya eran como las 6 de la tarde, y yo estaba arriba desde las 4.30).

Y después no hice mucho. Me dormí mi siestita reglamentaria, salí a comer alguna porquería por ahí, y me volví a dormir.
Lo que estuvo bueno es que fui a Senso-Ji, a sacar fotos de noche (y obviamente, me olvidé mi trípode mágico)





28/8 - Nikko

Friday, August 31st, 2007

Y hoy arranqué tempranito, y me fui a hacer un day-trip. El clima estaba super choto, así que ni daba ir a Fuji…
Y me fui para Nikko.

Estuvo más o menos, la verdad, pero igual me alegro de haber ido.

Nikko es un pueblito super chiquito. 17,000 habitantes, y está a 2 horas de Tokyo (en tren super-lento). Y lo único que hay para ver es el templo del que el otro día vi las maquetas. (En Takayama)

El viaje estuvo bastante entretenido, porque se sentaron conmigo en un momento unos japonesitos que hablaban MUY poco inglés, pero suficiente para comunicarnos un poco, y me divertí bastante con la barrera idiomática.
Dos cosas me llamaron la atención…
1) Ya no es más “Argentina - Maradona”. Ahora cada vez que digo Argentina, dicen “Aaaaah, Messsshhhi”. Tan bueno es el pendejo ese?
2) Me mostraron (no me acuerdo por qué) el cuaderno con el que aprenden inglés en la escuela. Y vi lo que decía la Lonely Planet, que en general tienen mal inglés porque el método de enseñanza es anticuado, basado en la traducción…

Miren ese libro…
Es básicamente una lista de palabras, sin un orden aparente, sin una cohesión aparente (no son todas palabras referidas a algo en especial), con su traducción al japonés y una frase de ejemplo.
Y lo peor es que son palabras complejas! Creo que la palabra “meager” la aprendí cuando ya sabía MUCHO inglés. Con el nivel que tenían estos pibes, hay cosas mucho más básicas y mucho más importantes que esto para aprender, esto no sirve para nada!. Y lo peor es que este libro es “Nivel 6″.

A ver si me explico. Estos pibes no podían hilvanar nada parecido a una frase. Se sentaron y lo primero que dijeron fue “Where?”, señalándome. Obvio que se entendía la idea de lo que me querían decir, pero a ese nivel, hacerles tragar un diccionario es taaaan inútil…
Realmente me sorprende que en un lugar como Japón estén usando un método tan primitivo.

Esos eran los pibes.
Y llegué a Nikko y como les decía, es un pueblito chiquito, y tiene mucha onda, especialmente la parte alrededor de la estación (que es básicamente todo el pueblito). Y lo único que hay para hacer es el templo, y no había nada demasiado digno de mención, así que paso directo a las fotos:



(NOTA: En ninguno de estos lugares se podían sacar fotos. Ya me tienen las bolas hinchadas con eso)





El templo la verdad está muy laburado, y todo bien, pero no está taaaaan bueno. He visto cosas mucho mejores.

Y me volví, y me dormí una siestita, porque vengo durmiendo poco y nada estos días (tengo el organismo revolucionado, y encima las pastillas de la malaria por supuesto no ayudan para nada).

Y a la noche me junté con 2 canadienses y 3 franceses que hay acá en el hotel, que eran super buena onda, y fuimos a comer yakitori. El lugar estaba más o menos, pero me cagué de risa con los flacos.
Después ellos se fueron de joda para Shibuya, y yo me volví a dormir porque mañana arranco SUPER temprano.

27/8 - Viaje a Tokyo + Shinjuku

Thursday, August 30th, 2007

Y hoy me toca el famoso viaje en Shinkansen.
Uiiiiii!!!

En realidad, podía llegar a Tokyo MUCHO más barato, y probablemente más rápido también, si me tomaba un bondi directo Takayama-Shinjuku, pero la idea de andar por tierra a 300 km/h era demasiado tentadora como para dejarla pasar.

De entrada en la estación de Takayama conocí a unos yanquis que andaban de viaje por China/Japón. Muy buena onda, y iban para Nagoya (donde yo combinaba con el shinkansen), así que tuve charla todo el viaje. Por suerte, porque el primer tren para Nagoya salía bastante tarde.
Muy interesantes los yanquis estos, también, así que me divertí mucho. Resulta que anduvieron un mes por China recién, porque hace unos 10 años fueron a Guangzhou y adoptaron una chinita, y ahora la llevaron a conocer China a la nena.

Durante el primer viaje, los paisajes eran realmente increíbles. Más montañas, lagos, de todo. Imposible sacar fotos, eso sí, pero bueh.
Sí saqué una de una estación que tenía unos dragones copados

Y ya en Nagoya me tomé el shinkansen
La verdad, va como trompada de loco.
Y mi cámara tiene un modo de “Fast FPS”, que filma a 60 FPS y los videos son espectaculares. Realmente parece un video pasado en cámara rápida. No sé qué hara Youtube con eso la verdad… No creo que me mantenga los 60 FPS.



Y ya llegué a Tokyo. La verdad quería dormir en Shinjuku, para poder salir de noche más tarde que las 12 (que cierra el subte), y volver caminando al hotel.
Por supuesto, nomás mirar la lista de hoteles de la guía me acordé por qué el año pasado me fui a dormir a la concha del mono. De lo más baratito en Shinjuku (Decente), 80 dolares. Capsula más de 50…
Así que estaba en bolas. Y por supuesto, no tenía el teléfono del hostel del año pasado, porque no está en la guía. Así que me vine de puro macho. Me bajé en la misma estación del año pasado, y me vine de memoria al hostel (llegué de una), y por suerte tenían habitación.

Para hoy.
Para mañana no, pero el resto de los días sí, así que mañana duermo en cápsula y ya.


Y estaba al pedo. Ya eran como las 6 de la tarde, y no daba para mucho plan, así que me puse a pasear por la zona.
De entrada, hice algo que hace rato quería probar… Jugué al Pachinko.
La verdad, el juego es tan idiota como parece, y encima bastante más caro de lo que parece. Se me fueron 500 yenes al toque. Conchudos. Y realmente, no entiendo cómo pueden jugar a esa bosta. Es un bodrio.

En fin, al rato de pasear me agarró hambre, y decidí comer Yakitori, que me encanta, y aparte me daba una buena oportunidad de pasear. Resulta que el yakitori son básicamente brochettitos, asados, con una salsita (que ellos la llaman Barbeque Sauce, pero es otra cosa completamente distinta). Nada demasiado espectacular, pero son realmente riquísimos. Y parte del plan era irme a una calle llena de bolichitos de Yakitori, que según la Lonely era uno de los mejores lugares para comerlo.

Pero primero arranqué por acá por Asakusa, me metí en un bolichito de estos (que normalmente hay muy pocos y son bastante difíciles de encontrar, pero esta vez me resultó sorprendentemente fácil), y la mina me hizo señas de que todo bien, pero hasta las 19:30 ni te prendo la parrilla. Fine, me fui a buscar otro, y me comí un par de brochettitos más una cerveza.

Lo que tienen estos lugares es que suelen tener brochettes de cosas muy raras, muchos ni siquiera tienen cosas normales, y a veces, por ejemplo, tienen solo pollo pero no cerdo, cosas así. Por eso era una buena oportunidad para probar varios lugares. Así que me terminé mi cerveza, pagué y me tomé el subte a Shinjuku, para ir a Omoide Yokocho, esta callecita que recomendaba la Lonely.

Aparte, Shinjuku mata de noche, y lo quería ver de nuevo!

Y a Shinjuku llegué fácil, pero encontrar la callecita esta no iba a ser tan fácil, especialmente porque los amigos de Lonely se olvidaron! de marcarla en el mapa. Ja, qué simpáticos. Cuestión que voy preguntando, nadie tiene la más puta idea, y justo de pedo pregunto en una casa de electrónica.

El tipo me hace gestito de “dame un minuto”, se manda para adentro, y vuelve con un GPS (que estaba a la venta en la misma tienda, claro, y casi se lo compro ahí nomás), escribe “Omoide Yokocho” (en Hiragana, claro), y por supuesto, aparece al toque mapita en la pantalla (que es táctil, así que se puede panear, hacer zoom, una maravilla).
Cómo me gusta este lugar!

Así que llegué a la callecita y me mandé a un local cualquiera, que estaba hasta las pelotas pero unos japonecitos me hicieron un lugarcito…

Y para que me crean lo de las cosas raras…

Ovario, útero, vagina y estómago de cerdo… El bazo también. Me comí un “meat of the head” que estaba muy bien, la verdad…
Del pollo… La piel, el gizzard, que es como una parte del cogote, y otras asquerosidades similares.
Así que me clavé uno de carne de caballo, que no sé si será un error de traducción, pero la verdad estaba excelente.


Ese fue el mejor. Butabara. Ni la más puta idea de qué es, pero es excelente.

Y estuve hablando boludeces un rato con unos japonesitos buena onda (uno de ellos hasta me mandó unos mails después)

No me acuerdo de qué hablamos, pero yo ya iba por la 4ta cerveza, así que ya era hora de cambiar de bolichito.

Y así seguí pasando por distintos lugarcitos (todos menos memorables que este) comiendo brochettitos. Me salió medio cara la joda (cosa que yo ya sabía que iba a pasar), pero la pasé bomba.

Y para rematar la noche, me puse a buscar un bar, y me crucé con un canadiense y un londinense que andaban a las puteadas, porque no encontraban bares “normales”. Eran todos strip-clubs y lugares de tirada de goma. Finalmente vimos un cartel que decía “The English Pub”, y dijimos “esto no falla”. Efectivamente, era un English pub, con todas cervezas inglesas e irlandesas, que no sería lo que yo elegiría normalmente en Tokyo, pero tenía su onda.

Qué buena noche.
Los dejo con algunas fotos de Shinjuku. Cómo me gusta este lugar, por dios.


26/8 - Japan Alps National Park

Wednesday, August 29th, 2007

Y como había flasheado con la naturaleza y los paisajes, hoy me fui al Japan Alps National Park, a ver las montañas.

Como el bondi pasaba demasiado temprano y demasiado tarde por el hotel, me alquilé la bicicleta otra vez, aunque la iba a dejar estacionada todo el día en la estación, y me tomé el bondi al parque. El parque está dividido en varios lugares, y fui al principal, Kamikochi.

Básicamente, la onda acá es el trekking, y no hay mucho para mencionar. Una que me llamó la atención es que esto estaba hasta las pelotas de gente, pero no vi ni un occidental. Ni uno. Todos japoneses. Y mucho trekking no hice. Caminé unos 10 km, pero cada vez que podía moverme en bondi, iba en bondi, para no cansarme al pedo. Total, lo lindo eran los lugares a los que llegabas. El camino era básicamente un bosque super denso. Muy lindo, pero viste los primeros 100m y lo viste todo.
Mucho para contar no hay, así que van las fotos:




Me encanta el color de este agua, y cómo al ser super transparente se ve todo el fondo pero deforme.
Viendo las fotos en tamaño gigante y en todo su esplendor, el efecto es buenísimo.









Este es un lago increíble que vi en el camino de ida a Kamikochi.



Y acá el agua estaba tan absolutamente calma que me puse un buen rato a tratar de sacar una foto de una piedra haciendo patito. La puta que es difícil, eh!. Especialmente porque la piedra la tiraba yo, y la foto la sacaba yo…

Pero lo logré!!
(Qué buenas que son las camaras digitales, podés tirar 50 fotos a la basura, y gratis)



Y de acá me fui a otra cosa que es super típica japonesa, y recomiendan todas las guías… Un onsen.
Un onsen es un baño público, pero la idea es que es agua caliente natural, que sale de la montaña. Unas termas, bah. Pero por algún motivo, los japoneses son unos fanáticos de los onsen.

Así que me mandé….
De entrada, no tenía toalla, así que me tuve que comprar una, más pagar la entrada, y de repente estaba en un vestuario, y la verdad no entendía muy bien las reglas…
Así que allá donde fueres…
Estaban todos en pelotas, así que a ponerse en bolas, y salir a donde estaba las piletas (que son al aire libre en este onsen en particular). Supuestamente me tendría que haber duchado, pero me dio paja, y total estos con con agua natural que va corriendo, así que me metí todo chivado directo.

Y básicamente, aparentemente la idea es estar tirado ahí en el agua caliente rodeado de señores desnudos. La verdad, no le encontré la gracia para nada, y de más está decir que vi suficientes pitos arrugados como para no volver a intentar la experiencia nunca más.

No me queda del todo claro por qué esto es una gran cosa para hacer por turistas, a mí la verdad me pareció bastante poco divertido.

Ahí nomás me volví a Takayama, y mucho para hacer no había, así que me fui a dormir.

Y no me robo nada otro día de Tokyo para ir al campo, porque ya vi Hida-no-sato y es más o menos lo que esperaba ver, y haciendo un poco de cuentas, me quedaría demasiado poco tiempo para Tokyo. Así que mañana arranco para la capital del Este.

25/8 - Takayama

Wednesday, August 29th, 2007

Otro día excelente. Así da gusto!

Arranqué tempranito, agarré la bici (anoche descubrí que el camino del hotel a la ciudad es ligeramente barranca abajo, cosa que es buenísima a la mañana, pero un poco dolorosa a la noche).

Y lo primero que había para ver es un “morning market”. Resulta que en un par de lugares de la ciudad, a la mañana bien temprano, se arman unos pequeños mercados de frutas y verduras. Nada demasiado maravilloso, la verdad, pero estuvo cute, y aparte es una buena forma de ver algo bien auténtico de la vida de esta gente.

De camino al mercado pasé (de pedo, pero ya que estaba ahí) por un templito con pagoda.


Que tiene un arbol de, aparentemente, 1200 años (no sé si les creo 1200 años, pero es más grande que la mierda), con hasta esculturas

Y ahora sí, el mercadito




Y ya terminado el mercadito (5 minutos me tomó, más o menos, de punta a punta), me fui a Hida-no-sato, una de las grandes atracciones de Takayama. Resulta que hay toda una zona muy rural, con esas casitas típicas que les mencionaba antes que tenía ganas de ir a ver, que la inundaron para hacer una represa (El progreso, la crisis energética, usté vio). Entonces los tipos estos agarraron una serie de casitas de estas, las desarmaron, y las trajeron a Takayama, y armaron la “Folk Village”. Que es como una versión comprimida del campo en la ciudad (porque obviamente acá las casas están mucho más cerca una de otra que en el campo original).

Una HERMOSURA. Realmente increíble.



Ese es un sombrerito que tenían ahí en una canasta llena de esos. Me parece que la idea era que cualquiera se agarrara uno y traté, como para protegerme la pelada del sol, pero como todo en Japón, es chiquito y no me entraba la capocha, así que era más incómodo que la mierda.


Y bueno, hay todo un recorrido por este “parque”, con varias casas típicas (la del herrero, la del que tejía, la del leñador, etc, etc, etc), y en varias estaba adentro un tipito haciendo la cosa típica como si fuera el siglo XVII. No hay nada demasiado particular para comentar la verdad. Básicamente las casas son preciosas de afuera, de adentro no eran nada demasiado maravilloso, y encima a la mayoría no se podía entrar, porque tenían un “fogoncito” en el medio, que aparentemente es para mostrar cómo era típicamente, y parece que también el humo protege no sé qué del techo de paja. Lo cierto es que en casi todas las casas había una humareda de esas que te hacen llorar, así que no se podía ni entrar.



Esa era impresionante de verdad. 5 pisos tiene.
Fíjense el estilo del techo, como es super grueso, y bastante inclinado. Parece que en invierno acumula hasta 2 metros de nieve eso.


Eso era un molino. Me decepcionó mucho que podés entrar a la cabañita donde estaría el molino propiamente dicho, pero no había ningún molino. Sólo el eje girando, así que me quedé sin ver si eran iguales a los de Occidente (la típica noria), o si eran distintos.


Ese chabón hace chancletas de paja, básicamente. Es muy interesante una pequeña exposición que tenían acá, donde mostraban todos calzados hechos con ese sistema, pero para distintas cosas (hasta había para los caballos)


Fíjense cómo todo el techo está básicamente atado.


Esa me encantó, es un acueductito hecho de troncos.


Un tipo tallando cucharas!
La técnica de este chabón era notable por lo primitiva, la verdad (y por cómo usaba ese cuchillote, me sorprende que todavía tenga todos los dedos).


Y esta es una que me sorprendió bastante la verdad…
Obviamente, el lago estaba lleno de esos peces estilo “jardín japonés” (En inglés se llaman “carp”, pero no creo que sean carpas. Alguien que sepa de pesca me lo confirma?). Lo notable es que estos bichos están acostumbrados a que la gente los alimenta, y te siguen por el borde del lago (fíjense cómo todos están mirando al centro).
Debe haber poco sistemas neuronales más básicos que el de uno de estos bichos, la verdad. Porque la verdad que un pez es bastante imbécil. Y así y todo, son susceptibles de ser condicionados. No me la esperaba, la verdad.


Y terminado el paseíto por la Folk Village, me volví al centro, a ver los otros sights.
Empecé por Takayama-Jinya. Yo esperaba otro templo más, la verdad, y cuando entré no entendía nada, hasta que noté mi sutil error. Yo pensé que se llamaba “Takayama-Jinja”, que sería un shrine, pero esto es “Jinya”, que vendría a ser como una casa de gobierno.
Básicamente, desde acá controlaban Takayama. Takayama, si mal no recuerdo, fue un centro muy importante por algo (o fue la capital de Japón en algún momento, o el centro del shogunate, o algo por el estilo), con lo cual esta casita era bastante importante en realidad.

Y ni bien entré noté 2 cosas:
1) La minita que vendía la entrada hablaba notablemente buen inglés (cosa bastante poco común)
2) Había un cartel con la fecha del día, con una particularidad que yo ya había notado antes, y que estaba convencido de que me iba a morir sin entenderla.
La fecha decía (traducido a nuestro sistema): 25/8/19. Y antes del caracter de “año”, hay 2 kanjis que no reconozco ni recuerdo, con lo cual no sé si son siempre los mismos pero presumiblemente no deberían ser siempre los mismos.

Esto es algo que venía viendo. Los japoneses anotan las fechas igual que los chinos, pero el año nunca tiene sentido. Siempre es un número extremadamente chico (tipo “12″, o “24″, nunca “1534″, o “730″). Y no puede ser que todo lo que vengo viendo que tiene escrita una fecha sea del siglo I, porque de hecho me consta que no lo es… Y tampoco cabe la posibilidad de que esté leyendo mal las fechas, porque esta es una de las pocas cosas que SI sé leer bien (los números en kanji, bah, ninguna ciencia).

Y la verdad me tenía muy intrigado el tema. Yo asumí que debían tener un calendario bizarro, y el año 19 debía ser “el año 19 del cerdo”, o alguna pelotudez así, lo cual haría que cada año transcurra cada muchos años, no uno atrás del otro. Y los dos kanjis que no entendía serían esto del cerdo, o whatever. Igualmente no me daban las cuentas ni por puta. Aún si en lugar de los 12 signos del horóscopo fuera una lista más larga de lo que sea, tampoco podés meter 5000 años de historia y que hoy sea el año 19…

Así que aproveché que la minita del ticket booth parecía hablar inglés y me puse a investigar.
Y finalmente lo averigüé!
Hoy es el año 19 de la “era” en la que estamos.
Joya, hasta acá me lo imaginaba.

- y cuánto dura una era?
- Lo que dura un emperador… :-D

Básicamente, cada vez que muere un emperador y ponen uno nuevo, resetean el contador de años. Con lo cual, para poder leer una fecha en el pasado (porque si estás leyendo fechas medianamente recientes qué mierda te importa el año), tenés que saberte no sólo la lista completa de emperadores que hubo, sino en qué año “de los nuestros” asumió su rol (y por supuesto, saber leer el nombre de la era, cosa que para ellos es medianamente sencillo (Si leen Kanji), pero para mí es obviamente imposible). O, si sos muy macho, la lista de emperadores y cuánto duró cada uno, y hacer toda la suma :-D

No podían inventar un sistema más complicado, muchachos????

En fin, esto fue lo más interesante de Takayama-Jinya, lo cual creo que dice bastante del lugar…


Lo bueno es que al lado había un templo, que tampoco tenía nada demasiado memorable, pero en la puerta estaba otro de estos morning markets. Ya eran como las 10:30, yo estaba arriba hace 3 horas, no había desayunado, y ya me estaba recontracagando de hambre.
“Listo, me compro unas frutas acá y desayuno…”

Para hacerla corta…
La manzana, 1 dolar (cada manzana, no el kilo)
El durazno, 2 dolares
El racimito de uvas, 6 dolares.

Hmmmm…
Y chusmeando un poco noté que cada puestito tiene una bandejita donde tienen las frutas cortaditas para samplearlas, y ver qué tan buenas son (la verdad que las manzanas eran excelentes).
Ya se pueden imaginar cómo termina esto, no?

2 vueltas completas al mercado sampleando frutas, y ya tenía encima un desayuno completo compuesto de amplia variedad de frutas. Y gratis. La verdad, a veces disfruto de ser un negro, qué se le va a hacer…


Y de ahí me fui a Sanmachi, el barrio antiguo (un poco lo que venía a ver acá a Takayama)
Otra vez, callecitas llenas de negocios y construcción típica (no me canso de esto, es increíble)

Una cosa bastante interesante que vi es esto:

Que en el momento no lo sabía, pero esto es una cosa súper típica de acá, y super compleja, ya lo van a ver más adelante.
Básicamente, es un muñequito que mueve un poco la cabeza, y levanta esa tapita, y cada vez que lo hace te muestra una comida distinta. Como mecanismo, nada maravilloso para lo que estamos acostumbrados hoy en día, pero esto tiene un aspecto de tener mil años. Especialmente cosas como el hecho de que es water-powered.

NOTA DESCOLGADA: Los ríos en las ciudades
Todas estas ciudades chiquitas tienen muchos ríos que las cruzan, y todas las callecitas tienen pequeños canalcitos a los costados de la calle por donde corre agua constantemente. Es precioso porque en muchos lugares (como el barrio samurai de Kanazawa) tenés canales un poco más grandes, puentecitos, una belleza.

El cosito este usa ese agua para moverse.
Como, again, vamos a ver después, efectivamente esta clase de muñequitos tiene muchísimos años.




Esto se ve constantemente (desde que llegué a Kyoto, lo vi en todas las ciudadees). Los ríos tienen pequeñas represitas hechas con piedras, entonces en lugar de una inclinación con agua corriendo, tenés pequeñas cascaditas cada 50 m. Una preciosura.


Y yendo para el norte llegué al Yatai Kaikan. (Kaikan = Centro Cultural, o algo así)
Uno de los grandes atractivos en Takayama es un matsuri que hacen en otoño y primavera.

NOTA DESCOLGADA: Matsuri
Los matsuris son como festivales, o eventos que hacen los japoneses, a lo largo del país, y en determinadas fechas. Mueven masas enormes de gente (turismo interno) que va a verlos, y la verdad, están buenísimos. Uno de estos Matsuris fue lo que vi en Kyoto, las letras de fuego en la montaña. La verdad, por lo que he visto, y lo que he leído, casi casi vale la pena venirse a vivir un año a Japón, trabajando de teacher de inglés, y verse todos los matsuris porque son espectaculares.

Cuando hacen este matsuri, se llena hasta las pelotas de japoneses que vienen a verlo, y andan por la calle con unas carrozas que son realmente preciosas, todo iluminado con las típicas linternas de papel, y hacen toda una fiesta. Por lo que ví en los videos, pinta interesante.
Y acá en Yatai Kaikan tienen algunas de las carrozas que usan durante el festival, y te explican cómo están hechas, qué significan, etc. Por suerte tienen un grabador con un casette grabado en inglés, así que tuve explicaciones, creo que por primera vez en el viaje.



En las fotos no se ve mucho, pero están buenísimas.
Y la entrada a este lugar incluía también la entrada a otro que está acá al lado, que es bastante una cagada pero está muy anunciado.
Es una gran sala donde hicieron toda una réplica de los templos de Nikko (una ciudad cerca de Tokyo a la cual si puedo por ahí voy). Aparentemente las réplicas son perfectas y exactas, y tuvieron un grupo de carpinteros laburando 15 años para hacerlas. (Estos japoneses…)
Muy lindas las maquetitas, la verdad, pero nada demasiado memorable…



OK, esta ya me dio ganas de ir a ver el puto templo en tamaño real.


Y para ir terminando la tarde me fui al último “museo”, que resultó ser de lo más interesante.
Es un museo de máscaras de león, aparentemente, pero eso es una cagada. Lo interesante es la zona dedicada a los karakuri.

Los karakuri son unos títeres que tienen más o menos 300 años, que según lo que explicaba la guía, los mueven 8 titiriteros usando unos 30 hilos para hacerlos “actuar”. Aparentemente varias de las carrozas tienen de estos.

Y yo más o menos me esperaba títeres. O sea, el muñequito de madera, colgando de hilos, y unos negros arriba manejándolos, pero la verdad esto me dejó culo pa’rriba.
Los títeres no están colgados de hilos, están apoyados sobre algo (un pie, por ej), y todos los hilos pasan a través de ese pie, y luego tienen todo un sistema interno complejísimo de poleas que hace que tirando de los hilos hagan distintas cosas (pestañear, abrir la boca, mover un brazo, etc)

No son títeres “genéricos”. No pueden hacer cualquier cosa. Cada uno tiene el sistema de poleas que le permite hacer lo que tiene que hacer, cosa que puede parecer medio limitada, pero la verdad permite que hagan cosas MUY particulares y muy interesantes.

Y aparte, hay otro tipo de kamakuri que son autómatas. Básicamente tienen también su sistema de poleas / engranajes, y una cuerda (léase, resorte, no soguita), y hacen cosas bastante interesantes. De este tipo es el que estaba en Sanmachi, el alimentado a agua.

Insisto, nada de esto sería demasiado espectacular, sino fuera porque estas cosas tienen 300 años.
Acá en este museo hacen toda una demostración de esto, y es realmente impresionante.

Les paso los videos:


Nótese la música estilo kabuki de fondo.
Este me rompió el culo. La demostración esta la vi dos veces, y la segunda me puse específicamente atrás del coso ese, mirando al titiritero, tratando de entender cómo carajo camina.
No lo puedo entender.
O sea, tiene el sistema de poleas interno que le hace “dar pasos”. OK.
Cada vez que apoya un pie, se nota que se engancha a algo en cada poste… OK
Pero cómo hacen desde ese algo para “transmitirle el movimiento” a las poleas?
Salvo que tenga un agujerito en el pie, y de abajo le empujan un palito, y ese palito atrás tiene una recontramultiplicación de la san puta con engranajes, y moviéndolo unos centímetros hace todo el otro movimiento, pero suena como muy mágico.
En el video no se ve, pero se sube todos los escalones, llega al último, levanta la manito, se cuelga de un gancho, y se va volando estilo Jackie Chan, colgado de un cable. Esto sí vi cómo lo hacen y no es tan impresionante (salvo por lo de los 300 años, claro está)


Este es menos sorprendente pero muy divertido. (Y muy ingenioso cómo está hecho)
Básicamente, los rodillos de los que se cuelga el muñeco giran, y tienen ganchos de los que se “agarra” el coso.
El muñeco internamente casi no hace nada (salvo doblarse para atrás para “agarrarse”.
Nótese la estética super japonesa de la boludez del final con las flores.


Este no es demasiado espectacular, salvo por lo del cambio de cara, que está genial. Por suerte le pifiaron al timing con las luces, y se ve clarísimo cómo lo hacen. Aparte en el video no se ve, pero el muñeco mueve los ojitos y la boca.


Este es uno de los autómatas. Cuando le apoyás una taza de te llena, avanza. Pero si le apoyás una vacía, se da media vuelta y se va. Supongo que no es con la taza llena / vacía, sino con apoyarlo la primera o la segunda vez, pero igual es impresionante.
Aparentemente, está reconocido como el primer “robot”, entendido como máquina autómata que hace algo “útil”.

Ese chiquitito que muestran después está a la venta, y te lo venden todo desarmado con las instrucciones para armarlo (que por suerte las tienen en versión traducida). Si no fuera porque salían 100 dolares me los compraba todos. Son geniales.

Y el de la escalera es maravilloso. No es a cuerda ese, se da cuerda solo con su propio peso cuando cae.

Igual, el mejor de todos no lo mostraron. Había uno de un muñequito con un arco, y un lugar donde hay flechas apoyadas, que aparentemente agarra las flechas, las pone en el arco, y las dispara. Por como está armado parece hasta casi creíble, y el sistema de adentro es super complejo, pero no termino de creerles que es tan preciso como para enganchar la flecha en la soguita del arco.
No sé, tal vez por eso no lo mostraron, pero no creo que te vendan algo que no anda…

Y este último en realidad no es tan impresionante, porque el movimiento del brazo no es con soguitas, sino con un palo que lo mueve directamente. Igual escribir kanji con un palo a distancia, te la regaldo…

Impresionante el museo, la verdad.

Busquen otros videos de Karakuri en Youtube… Hay cada cosa!


Esas son las máscaras de león a las que está dedicado el museo. Como les decía, lo lindo son los títeres.


Y ya después me quedé sin nada para hacer, así que me pegué un paseíto por la ciudad.
No vi nada demasiado memorable…
Me crucé con este templo:

Y un par de cosas copadas:

Había una zona caminable que parece que está buena, pero yo ya estaba muy cansado, y esto era en la montaña, así que me fui al hotel, y me dormí una siesta.

A la noche me fui a cenar a la ciudad. Encontré un lugar que no sé lo que comí, pero estaba bueno, y me crucé otra vez con japonesitos simpáticos que hablaban inglés decente, y estuvimos hablando de boludeces un rato. Me encanta esta gente!