4/9 - Cambodia

Y hoy me levanté tempranito de nuevo, y me conseguí un moto-driver que me lleve a la Floating Village.
3 dólares, una maravilla.

El camino estuvo excelente. En cuanto nos alejamos un toque de la ciudad, se puso mucho más rural. Todas casas hechas con techo y paredes de paja tejida, elevadas porque debe subir bastante el agua en el monzón.



Y paramos en un lugar en el medio de la nada, donde lo único que había era una cabinita “oficial”, donde te vendían el alquiler del bote. 20 dólares.
Un afano. Y no se dejaba regatear el hijo de puta.
En eso se me acerca un japonesito buena onda que me dice, “Yo estoy yendo para el mismo lado, por qué no compartimos el bote y sale más barato?”. Joya.

“Y si somos dos?”
15 dólares por cabeza. Hijo de puta!!

Le digo al japonesito que espere 2 minutos, que algo íbamos a inventar, y como yo me imaginaba, llegó al toque otra motito con 3 pibes más arriba (también japoneses).
“Bueno vieja, ahora somos 5. Cuánto sale?”
“15 dólares por cabeza”

Y que no ni no eh!. No regateaba, porque sabía que tenía el monopolio. Y yo sabía que no tenía el monopolio, pero no podía encontrar a la competencia. Le dije a los japoneses que me den 5 minutos, que no se vayan sin mí, y me puse a caminar para el lado donde seguía el camino, buscando los botes. Preguntando un cacho, llegué a la conclusión de que estaba fregado. O le pagaba a estos conchudos, o no iba a llegar a donde yo quería. Fine!

Así que arrancamos los 5, hicimos 4 km, y ahí sí llegamos a donde estaban todos los botes. Claro, estuvieron muy vivos los del gobierno. Pusieron la cabinita en la concha del mono, cosa que no puedas hablar directo con los botes y negociar. Si la cabinita hubiera estado acá (o si el hijo de puta de la motito me hubiera traído directamente), todo sería más barato y se acaba el curro.

Pero bueh, that’s life.
Y arrancamos con el botecito y la verdad que estuvo increíble.

Básicamente, están todas esas casitas a la orilla del agua,

Y hay botes casitas también, y todo el mundo se mueve en bote. Por supuesto, también hay botes comercio, vendiendo porquerías de todo tipo.

Una onda medio Waterworld el lugar…

Y veníamos andando lo más tranquilos cuando de repente se nos acerca otro bote, una nena salta al nuestro, ata su bote al nuestro, se sube en un abordaje digno del mismísimo Sandokan, y se nos puso a vender bebidas ahí nomás. La tenía clarísima la pendeja!


Esos son otros de los que nos abordaron para vendernos gaseosas, más 2 de los japoneses.

Otra cosa medio rara es que el flaco que manejaba nuestro bote era un auténtico conchudo. Pero conchudo conchudo!. Básicamente se la pasaba jugando a acelerar, frenar y cruzarse, mojando a los pibes de todos los otros botes, y se cagaba de risa el hijo de puta.
No me queda del todo claro por qué no lo mataron todavía, dado como son las cosas acá…

Y al final del recorrido paramos en un lugar que era básicamente un souvenir shop, pero tenía como excusa “unos peces”, que eran unos pescados de mierda en una pecera berreta, y unos cocodrilos:

Y de ahí nos volvimos por el mismo camino.
Y en lugar de volver directo a la ciudad, le dije al de la motito que quería caminar un poco por la zona, porque había visto un par de cositas lindas.
Y no sé por qué carajo se me ocurrió, pero me dio subir a un templo que está arriba de una montaña.


La vista muy linda. El templo una mierda la verdad, y yo casi me muero de un paro cardíaco. Quién me manda?
Por suerte bajando me crucé con unos pibes que venían bajando en camioneta, y me colgué a la caja porque no daba más.

Y vuelta al pueblo. Intenté comprar unos adornitos que había visto, pero no logré conseguir un buen precio, y cuando quise volver al del único que me había dado un precio más o menos aceptable, no lo pude encontrar, así que me quedé sin nada…
Lo bueno es que paseando por ahí encontré un localsucho de herramientas, y me compré un soldador y estaño. Deja-vu, anyone?

Almorcé, nada memorable, y ya eran como las 3 de la tarde, yo tenía que salir a las 5 para el aeropuerto, no tenía absolutamente nada más para hacer, y estaba recontra insolado y cagado de calor, así que me volví para el hotel, y me puse a empezar a tratar de arreglar el coso de la laptop.
A falta de mi cortaplumas le pedí a los del hotel una tijera, y estuve media hora cagando a trompadas la porquería que había hecho en mi anterior arreglo (básicamente, un bolo fecal de Poxipol) hasta que dejé la ficha y el cable limpitos. Y después, soldador mediante, empecé a derretir la ficha hasta que tenía más o menos la forma que necesitaba…
Y para seguir ya necesitaba mi cortaplumas, así que me duché, y me puse a leer hasta que me tocó irme.

El viaje al aeropuerto fue totalmente uneventful, y en el aeropuerto me llevé dos sorpresas.
Primero, además de cobrarte 20 dólares para entrar, estos hijos de puta te cobran 25 para salir!!!
Yo no conozco los números, pero dado lo que es Camboya, y el turismo que tienen, esta guita TIENE que representar un porcentaje del PBI, a mí no me cagan.

Y la otra fue que mientras yo estaba sentadito en mi puerta, esperando que se forme una cola y hagan el boarding, no pasaba nada… Mi vuelo era 19:15, y ya a las 19:00 me preocupé, empecé a averiguar, y resulta que estos pelotudos cambiaron de puerta y no avisaron. Que en este aeropuerto no significa nada, porque es más o menos del mismo tamaño que Don Torcuato. Todas las puertas (las 4) están en el mismo gran salón, que debe medir 50 metros de largo, y todas salen a la misma pista, donde vas caminando hasta tu avión (y acá si te podés tomar el que te guste). Pero que no avisaron no avisaron, y mientras voy caminando hacia la puerta nueva escucho “Last call for Passenger Daniel Magliola, please present yourselg at Gate 1″, y yo haciéndole señas al boludo del micrófono “ehhh, soy yo ese, ahorrate la energía”.

Cute. No te podes descuidar acá.

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