30/8 - 1/9 - Tokyo + Aeropuertos

Bueno…
Estos días no son demasiado dignos de mención, la verdad…

El 30 (último día en Japón) me levanté y otra vez día horrible. Así que me quedé sin Fuji…
Y como no tenía un carajo que hacer, y de muy buen humor no estaba, me quedé pelotudeando en el hostel.
El plan era ir a conocer Roppongi a la tarde y quedarme ahí a la noche, a ver qué onda la vida nocturna, que aparentemente en Roppongi es THE shit.

Finalmente se me hizo un poco tarde (bah, en realidad, atardeció más temprano de lo que yo esperaba) y llegué a Roppongi de noche. Fui a la atracción principal que es Roppongi Hills, una especie de shopping que no es un shopping, pero tiene una galería de arte en el piso 52, con mirador de la ciudad y todo…
Yo estaba seguro que con lo feo que había estado el día no iba a ver una mierda, pero fui igual porque no tenía nada mucho mejor para hacer.

La verdad, la vista está muy bien, pero igual, ver ciudades desde arriba, no sé por qué, no me termina de resultar tan atractivo. O sea, siempre lo hago, y todo bien, pero no es demasiado maravilloso.



Adentro del edificio, ahí en el piso 52, había como un acuario bizarro que tenía mucha onda, pero yo no había comprado la entrada, así que seguí de largo. También tenía un barcito con onda bizarra.


El techo ese era muy loco


Y tenían unas peceras más o menos lindas. Lo que más rescato es que por la forma, se acentuaba mucho la difracción (o es refracción??), y hacía efectos locos. Fíjense por ejemplo que las mismas cosas que se ven al costado se ven arriba. Nada nuevo, obvio, pero siempre me gustó ese efectito que hace el agua.

Después me metí al museo, que resultó ser todo un museo dedicado a Le Corbusier. Que seguro vos Ruso sabés quién es, pero yo no tenía la más puta idea.
Muy lindo el museo, pero la verdad, a mí, que no sé un carajo de arquitectura, ni de diseño, ni de quién mierda es Le Corbusier (que aparentemente revolucionó la arquitectura), no me resultó demasiado divertido, ni particularmente didáctico.

También tenía mucho de ese arte contemporáneo que yo amo tanto…

Para que se den una idea, lo que más me gustó fue esta habitación

Sólo por el hecho de que me quedé con la duda de si cuando son las xx:35, la gente hace cola esperando que se corra la agujita y los deje entrar. Por supuesto, no me quedé 40 minutos para sacarme la duda.

Y saliendo me volví a cruzar con las canadienses, que me dijeron que el acuario estaba buenísimo, así que me mandé.

La verdad, estaba buenísimo nomás. Me rompió mucho las bolas que no me dejaran sacar fotos. Como acuario no era demasiado copado, pero lo que tenía es que todas las peceras estaban hechas con un estilo muy artístico. O sea, lo importante era la estética de las peceras, no los peces. Y de hecho, me sentía bastante mal por lo pobres peces. Había varias peceras con luces que cambiaban de color, con corrientes que daban vueltas (y los veías dando vueltas sin poder hacer mucho, pobres bichos), y cosas así que deben ser medio information overload para un pescadito…

Pero bueno. Todo sea por el arte:


Había muchas cosas mejores, pero estas fueron las únicas fotos que pude sacar sin que los guardias me vieran.

Y de ahí me fui a pasear por Roppongi. Cené con las canadienses que a esta altura tenían menos onda que bandera de chapa, y me puse a recorrer. Roppongi tiene como 2 partes. Una que es medio Recoletosa, con todos restaurancitos (impagables, claro) medio romanticones, lucecita tenue, mucha onda la verdad. Estaba bueno. Y la otra mitad es parecida a Shinjuku, con esa cosa de callecitas chiquitas llenas de luces, bastante puterío, bares, etc. Aparentemente, el gran atractivo de Roppongi a la noche no es la vida nocturna en sí, que no me pareció para nada mejor que en otros lados (como Shinjuku), sino el hecho de que acá viven todos los extranjeros, entonces acá es donde hay “no-orientales” en los bares.

Mucha diferencia no me hacía, la verdad, pero igual encontré un barcito con onda, que no sé por qué, pero pasaban música medio latinosa (del estilo “Boooomba”), así que me quedé un rato, me tomé 2 birras (nuevamente, más solo que Bush en el día del amigo), y me volví para casa, que ya me cerraba el subte.

Y volviendo para casa después del subte, pasé por un barcito que nunca había visto, el Samurai Café, y me mandé. Me crucé con dos flacos super copados, un inglecito y un alemán, que aparte estaban en el mismo hostel que yo, y estuvimos ahí hablando pelotudeces como hasta las 2AM, hora en la que cometí la idiotez del milenio…


De la cual no me percaté hasta el otro día, 31/8, día que me tomaba el avión a Bangkok.
6.30 me levanto religiosamente para tomarme mi avión, y grande fue mi sorpresa cuando mi mochilita, la que me acompaña por todos lados, la que obviamente tiene mis pasaportes y pasajes…
No está conmigo…

No, no, no puede ser. No puedo ser tan boludo.
Entonces empiezo a “retrace my steps” a ver cómo puedo ser tan boludo. Hasta el samurai café llegó. Me acuerdo de haber tenido que acomodarla abajo del banquito en el que estaba sentado, y cada tanto la pateaba, perfecto.
La habré dejado ahí??
Tratando de hacer memoria, por supuesto recordaba habérmela puesto saliendo de ahí, pero no fehacientemente. Y como la memoria de uno en realidad reconstruye básicamente cualquier cosa que uno quiera reconstruir para sentirse contento en su negación, no podía confiar demasiado en eso…

Bueno, obviamente recorrí todo el hotel. La mochila no estaba. Corrí al bar, y por supuesto, estaba cerrado. Abre 7PM. Mierda, mierda, mierda.

Perdí el vuelo.

Mierda, mierda, mierda.

Probé todas las boludeces inútiles, obvio. El barcito tenía un teléfono anotado en la puerta. Llamé y no atendía nadie. También parecía como que arriba del bar vivía alguien, pero me cagué tocando timbre y golpeando las ventanas con cuanto elemento metálico y ruidoso tuviera a mi alcance, sin demasiado éxito. Bah, sin ninguno.

Bueeeeno, calma…

Llamo a la aerolínea, aviso que no llego, pido cambio, y me dicen que no puedo cambiar el pasaje si no tengo el ticket en la mano porque necesitan ver qué tipo de ticket es y no sé qué mierda, que llame de nuevo a las 9AM.

Fine, me fui a tratar de dormir… (No dormí una mierda, obvio).
A las 9 llamo y tampoco me pueden decir si puedo o no cambiar el ticket si no lo tengo en la mano. Cute.
Así que me volví a dormir hasta el mediodía, y ya estaba hasta las bolas.

De entrada, llamé a Pau y estuve hablando un buen rato (gracias nena!), y me calmé un poco, y armé una especie de plan.
Contamos con que los japoneses son todos honestos, y mi mochila sigue en el bar, y todo bien. Por las dudas, mientras tanto llamo a la embajada argentina, y voy pidiendo turno para que me den un pasaporte provisorio nuevo.
Y en el peor de los casos… Estos pelotudos tardan 2 semanas en darme otro, y bueh, cambio Tailandia por más Japón, y conozco Hokkaido y Okinawa. Fue.

Así que ya estaba más tranquilo, y me dediqué toda la tarde básicamente a esperar que abran el bar. Blogeé, pelotudeé, jugué a las cartas, hasta jugué a la Play con unos flacos, y aprendí a jugar al reputo Winning Eleven del orto, que me tenía de hijo hasta ahora. Ahora les voy a dar cuando vuelva, van a ver. Ya me hice un experto, estuve toda la tarde jugando a esa mierda.

Por suerte, mi mochila estaba en el bar, con todos sus contenidos sin excepción, como no podía ser de otra manera. (Que en realidad si podía ser de otra manera, y estuve toda la tarde cortando clavos, pero bueh).

Obviamente, llamo a Thai Airways y está cerrada la oficina. Hasta el lunes.
Cute.

Así que seguía en bolas.
Le mandé un mail explicando toda la situación a Jorge (mi agente de viajes en Buenos Aires. Este año también, uno de los héroes de la odisea), y me fui a comer con un canadiense buena onda que me encontré ahí, que recién llegaba a Tokyo.

Yo quería ver qué tal era Harajuku de noche (me imaginaba una rave de freaks prácticamente). Así que fuimos para ahí, y una poronga la verdad. Toda una procesión de freaks volviéndose a tomar el tren para ir a otro lado. Omote-sando igualmente vacía. Aoyama-dori, también.

Fine, yo quería ver qué tal sería Shibuya de noche, y si no había nada, íbamos para Shinjuku, pero ya se estaba haciendo tarde, y yo quería estar en el hotel de vuelta a primera hora de Buenos Aires, para poder llamar, así que fuimos a Shinjuku.

Cómo me gusta este lugar, no hay caso!
No me canso de subir siempre la misma foto!

Finalmente me volví al hotel después de cenar alguna porquería por ahí, llamé a Jorge, que para esa altura ya me tenía en lista de espera para el vuelo de las 11 del día siguiente, y confirmado a las 16.50.

NOTA DESCOLGADA: Lo mínimo que puedo hacer es pasar el chivo reglamentario.
Gente, si alguien tiene que viajar, llamen a Turismo Jet: 4000-8700. Esta gente te arma el viaje de tu vida, te consigue pasajes baratos, y encima, no importa qué cagada te mandes afuera, te resuelven el problema al toque.
Siempre laburé con ellos desde que estoy en Cimatic, y la verdad, increíble. Siempre estuvieron ahí para resolverme todos los quilombos.

Así que me fui a dormir ahí nomás, porque otra vez arrancaba 6.30 al otro día, para llegar al aeropuerto a las 8, y ponerme en la lista de espera.


Que en realidad llegué 9.30, porque le pifié al cálculo de los trenes, y el tren Oshiage-Narita pasa menos seguido de lo que uno esperaría, y por supuesto la lista de espera estaba llena desde Junio, así que me pasé todo el puto día en el aeropuerto, hasta abordar el vuelo a las 17.40.

Thai Airways la verdad me gustó. El vuelo estuvo bastante bien y llegué a Tailandia en hora (a pesar de haber salido 45 minutos tarde). Lo único que tengo para reprocharles es el manejo de las luces del avión que hacían los imbéciles, que las prendían y apagaban cada rato, específicamente, cada vez que yo lograba dormirme. Conchudos.


Y llegué a Bangkok, y fue medio desesperante la cosa. Ya venía medio con miedo yo, porque me imagino Tailandia más o menos como la India, y viniendo de un lugar ultra-civilizado como Japón, pasar de nuevo a un lugar donde no puedo confiar ni en el policía del aeropuerto, es medio violento.

De entrada, como perdí mi día en Bangkok, yo llegaba tipo 10PM y salía para Cambodia al día siguiente a las 8 AM. O sea que tenía que estar en el aeropuerto a las 6. O sea que me tenía que levantar 4.30.

No fucking way. Empecé a buscar un hotel cerca del aeropuerto, y me crucé con lo que esperaba. Tailandia, según la Lonely, es infinitamente barata (supuestamente así era India también, y a mí me salió carísima). Pero el problema es que hay demasiados intermediarios cobrando 1500% de comisión. Como no hay hoteles de aeropuerto en la guía, tenía que ir a un information counter, donde el hotel más barato salía 60 dólares la noche, que en Tailandia más o menos alcanza para alimentar una tribu entera en la montaña una semana. Era totalmente ridículo. Así que empecé a recorrer el aeropuerto a ver si encontraba algún lugar donde se pudiera dormir más o menos decentemente, pero la verdad no había un carajo.

A todo esto, también, dejé mi valija grande en el locker room del aeropuerto, para no tener que arrastrarla a Cambodia al pedo, si igual iba a volver 3 días después al mismo aeropuerto, lo cual implicó reestructurar todo mi equipaje, moviendo todo lo que iba a necesitar en Cambodia a una sola mochila, que es bastante más difícil de lo que uno esperaría. Iba a dejar la laptop también, pero la verdad, no me gustaron los chabones de ahí. Empezaron “Laptop? Hmmm, ok, but we’re not responsible, it can get broken, and we do not take responsibility”. OK, OK, I get the hint. Llevo la puta laptop a Cambodia.

Finalmente entro a llamar al centro, y los hoteles de la Lonely eran MUCHO más caros de lo que decía la guía (sospechosamente, lo mismo me pasó en India y China, pero no en Japón. Hmmmmm…), y encima el Baht subió con respecto al dolar, con lo cual iba a terminar pagando unos 18 dólares la noche en el único hotel que había logrado que me dijeran que tenía lugar. 18 dólares! Una ridiculez, especialmente porque la mayoría de los de la Lonely están bien abajo de 6.

Pero bueh, en algún lado tenía que dormir.
Voy a averiguar por un taxi a la ciudad (según Lonely, el oficial, 150Baht). 500 baht. Andá a la puta que te parió! Me tomé el bondi.
Y por suerte en el bondi me crucé con una holandesa que la tenía re-clara en Tailandia, conocía todo, y sabía muy bien a dónde iba. También me crucé con 2 argentinas que tenían menos onda que un renglón, y un mexicano simpático. Y como nadie tenía ni puta idea de dónde ir, todos la seguíamos a la holandesa, que nos terminó llevando a la zona backpacker, donde yo no quería ir pero no me quedaba mucha alternativa por menos de 40 dólares, a un hotel mugroso pero decente.

La zona una cagada. Bah, si sos un pendejo backpacker fiestero (como tal vez yo debería ser, y tal vez sería si no me sintiera too old for that shit), debe ser buenísimo. Pero lleno de putas, de quilombo, de boliches, y bares, mi hotel inclusive tiene un bar en el lobby, bastante ruidosito, obviamente. No estoy muy contento de estar en Bangkok, la verdad. Veremos como evoluciona, esperemos que cambie.
Worst case, me voy antes a la playa.

Y por supuesto, de la habitación barata que le habían dicho por teléfono que tenían no tenían más, sólo les quedaban las más caras, que eran dobles. Así que entre los 6 (había una alemana también en el bondi) nos asignamos en parejas (yo con el mexicano, claro), y tomamos 3 habitaciones, cuando nos enteramos de la diferencia entre una Twin y una Double…
Estas habitaciones no eran de dos camas, eran de una cama grande.
Ninguna de las minas tenía ninguna objeción. Obvio, si todas las minas en el fondo son lesbianas. Pero a mí la idea de hacer cucharita con el mexicano no me terminaba de cerrar, la verdad. Y ahí puteando un poco resultó ser que sí tenían una con dos camas, así que agarramos esa. Bottom line, dormí por 6 dólares, que yo pensé que iba a ser más barato (especialmente porque tuve que compartir con alguien), pero bueh, tan mal no estuvo.

Obviamente, a todo esto, y entre que me pegué una ducha y whatnot, ya eran la 1.30 AM, y yo me tenía que levantar 4.30 para ir al aeropuerto. Cute. Por suerte conseguí un taxi prepago en la “recepción” del “hotel” en el que estaba, 400 Baht, que me pareció carísimo, pero no sé si hay bondi 4.30, y era mejor que ponerme a negociar con un tailandés que me iba a extorsionar a mitad de camino diciéndole que si no le pagaba más, “tal vez” no ibamos a llegar a tiempo al vuelo.

Y a todo esto, yo seguía pensando.
Pero la reputa madre. Otra vez me metí en la India. Esto es el mismo quilombo. El mismo asedio constante. El mismo tema de todo el tiempo ver cómo te quieren cagar, y tener que regatear hasta el agua para lavarte los dientes.
Y quién carajo me manda la reputa que me parió, con lo bien que estaba en Japón, por qué no me quedé ahí y me dejé de joder.


Y ahora, otra vez, estoy en un aeropuerto. 6 de la mañana. Y ya van 3 noches seguidas con menos de 5 horas de sueño… O sueño decente, al menos, porque dormir pensando que perdiste el pasaporte no es demasiado descansativo (o descansante, como uds. prefieran)

Pero bueno, me la busqué. Y ni hace falta que me digan lo pelotudo que soy. Ya lo sé.
Tampoco hace falta que me digan que lleve el pasaporte siempre conmigo, en el bolsillito empotrado en las pelotas en el que llevo la plata. Ya lo sé.
Por suerte tengo un culo a prueba de balas. (Y una buena agencia de turismo)

2 Comments to “30/8 - 1/9 - Tokyo + Aeropuertos”

  1. ruso Says:

    lecorbusier agarro, se levanto torcido (como todos los de las vanguardias) e invento la arquitectura moderna. Modular, limpia, del estudio de la forma.

    tenemos la bendicion de tener una de las dos obras de le corubsier en todo america: la casa Curutchet en la plata. Regalos de una argentina que alguna vez quiso (o dijo) ser.

  2. Anonymous Says:

    Yo sabia que vos ibas a saber :-)

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