13/9 - Voyage-us Interruptus

Y hoy me levanté y estaba para atrás. No dormí un carajo porque me dolía todo, y estaba arruinado. Me pegué una ducha que dolió como la concha de su madre, y me fui a Internet a averiguar un poco.
Cuestión que hoy ya no tengo más ganas de playa ni de Tailandia ni de viaje ni de una mierda. Por un lado, me gustaría estar en un lugar más civilizado, y que hablen 100% de inglés o español, cosa que si tengo que ir a un hospital o un médico nos entendamos bien. Por el otro, me duele como la concha de su madre, y voy a estar al menos 4 o 5 días hasta que pueda volver a caminar y mover los brazos bien sin que me jodan. Y hasta entonces ningún pasear…
Y finalmente, ya se me estaba haciendo largo el viaje igual. Ya tenía ganas de volver, y supongo que esta es la excusa perfecta.

Así que averigué un poco de vuelos, y me fui al aeropuerto, cagando.
En lugar del vuelo de las 8PM me tomé el de las 11AM a Bangkok, y me compré un Bangkok-Singapore, que me venía al pelo para combinar después con el Singapore-Auckland-Santiago-Buenos Aires. De hecho, con un poco de suerte, me mandaba todo el viaje de un saque, 48 horas, y estaba en casita…

A bangkok llegué bien, agarré mi valija que había dejado, me tomé el bondi para cambiar de aeropuerto, a Singapore llegué entero, y acá empezaban las dudas…
El boleto a Auckland lo pude cambiar. No me querían dejar originalmente, pero al final les di lástima (la verdad que doy lástima si me ven) y me lo cambiaron sin cobrarme ni nada.
El problema es que no podía cambiar los de LAN, porque LAN no tiene representación en Asia, sólo en New Zealand, así que no podía confirmar el ultimo cambio, ni despachar las valijas directo… Iba a tener que hacer migración en NZ… (Menos mal que tengo mi pasaporte italiano)

Y bueno, el viaje a New Zealand estuvo muy bien la verdad. Las heridas me dolían pero se fue formando gradualmente esa capa dura de cosa verde horrible que luego mágicamente se vuelve piel, y sacando el pequeño detalle de que me recontra cagué de frío, volé bastante bien.
Aparte, el sistema de entretenimiento a bordo es lejos el mejor que he visto. Pantallita individual, pero en lugar de 4 juegos chotos y 3 películas de las últimas, había 300 millones de juegos, y todo un videoclub adentro.
Para que se den una idea, todos los vuelos están dando Ocean’s Thirteen, que es un super estreno, y yo me niego a verla porque no vi las dos anteriores. Así que aproveché este vuelo y me vi las dos (Ocean’s Eleven y Twelve). Y lo que más me gustó… Finalmente un vuelo con juego de ajedrez que juega bien! (De hecho, me rompió el ojete). Y aparte tenía ajedrez chino, así que me divertí un buen rato. Por suerte, porque de dormir con el brazo como lo tenía, ni en pedo…

Y llego a New Zealand, me encuentro con el problema que ya me habían mencionado todos los australianos, la aduana acá es un quilombo porque están super-paranoicos con todas las enfermedades que le pueden agarrar a los animales, y cualquier cosa que traigas que alguna vez haya salido de la naturaleza te la confiscan y te la cuarentenan. Yo no tenía nada, salvo unas estatuitas de madera, que por suerte no me encontraron.

Y todo bien, hasta que llamo a LAN (porque el mostrador de check-in no había abierto todavía), y me dicen que el vuelo de hoy está lleno. El de mañana está lleno. El del domingo está lleno. Y TODOS los vuelos hasta el 25, que es mi vuelo original, están llenos.
Mierda, mierda, mierda…

Así que venía bien pero la cagué. New Zealand es hermoso, el paisaje que vi del avión es increíble, la ciudad aparenta tener mucha onda…
Pero yo estoy todo dolorido, apenas me puedo mover, y encima no conté con un pequeño detalle. Acá en invierno, y está en la misma latitud que Buenos Aires. Hace frío!, y yo no me puedo abrigar porque cualquier cosa que me toca las heridas duele como la reputísima madre.
Y encima New Zealand es carísimo!. Diría que significativamente más caro que Japón, o como mucho, al mismo nivel. Me da la impresión de que todo lo turístico es ridículamente caro, como que te cobren 100 dolares por entrar a una atracción…

Así que ahora estoy contando con las manos mágicas de Moriceau. Espero que haya alguna tramoya que pueda hacerse, del estilo pagar unos cientos de dólares y que le peguen un tiro en la pierna a algún pasajero y me den su asiento o algo así, porque la verdad, la estoy pasando bastante mal. Entre que me duele todo, el frío, que un poco de miedito me dan las lastimaduras porque están bien, pero yo no sé hasta dónde es normal, y a partir de dónde me estoy pudriendo desde adentro, el prospecto de quedarme 10 días acá la verdad no me causa ninguna gracia.

Si no vuelo mañana, al menos, voy a tratar de conseguir un hostel con habitación calefaccionada. Y que me toque la cama de abajo, porque trepar hasta arriba con un solo brazo y una sola pierna me está matando.
Igual por las dudas me compré la Lonely, y si no me queda otra que quedarme acá varado, encontraré la forma de pasarla, aunque sea, dignamente, pero ya me quiero volver… Ya se terminaron mentalmente las vacaciones para mí, y ahora esto en lugar de una atracción es un obstáculo que no me permite estar en mi ducha y en mi camita.

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