11/9 - Chiang Rai

Hoy me levanté religiosamente tempranito, 6.30, para ir a tomarme el primer bondi a Chiang Rai. Armo las valijas, me consigo un tuktuk, todo fenómeno hasta que llego ahí, y voy a comprar el boleto.
- Bondi a Chiang Rai?
- 8.45
- Cómo 8.45? No sale uno a las 7.15?
- Sí. Full.

Ta que me parió, por qué no habré comprado el boleto anoche…
En fin, tenía 2 horas enteras para quemar, y bastante sueño, así que intenté dormime, por supuesto, fracasando con todo éxito. Una cosa que uno normalmente no tiene en cuenta de estos países, es la venta proactiva (para darle un nombre medianamente positivo a la idea). La minita que está en el mostrador vendiendo pasajes no está sentadita esperando que le vengas a comprar uno… Está gritando desaforadamente “Phuket! Phuket!”.

Supongo que el razonamiento es: “Hay gente que seguramente viene a la estación de bondi porque se quiere ir a algún lado, pero no sabe dónde, así que a ver si le tiramos una idea…”
Obviamente no dormí un carajo.

Por suerte el micro se podía abordar desde temprano (igual hasta las 8.30 me quería cortar los huevos), así que me senté y me tiré a dormir. El único temita es que los asientos (como todo) están hechos para el tamaño de los orientales, que son como cortitos, con lo cual el apoyacabezas me pegaba justo en el medio de las cervicales, más o menos… Y el estado de los caminos por supuesto no es el mejor…
Así que llegué a Chiang Rai todo dolorido, jurando que me iba a conseguir un masaje.

Tuktuk no conseguí, o no logré que entendieran dónde quería ir (como no tenía hotel, decidí caer en el centro del centro, y caminar, porque nadie me atendía el teléfono), así que caminé total eran 10 cuadras nomás. Es notable cómo en todo el resto de Tailandia sobran taxis, pero acá faltan…

Así que caminé un cacho, encontré un hotel, entré a mirar… La habitación un asco. Decaída, baño choto, sin agua caliente… 200 baht.
Voy a otro, habitación un poco mejor, el resto la misma mierda. 500 baht.
Fine, me volví al primero (tampoco hay muchos hoteles)

Y de ahí me fui a buscar un cyber y un almuerzo. El cyber era fundamental, porque aparentemente lo que hay que venir a ver acá es el “Golden Triangle”. El pequeño detalle es que la Lonely no aclara bien dónde queda, y en realidad Golden Triangle se le llama a toda la zona de contrabando de opio, que incluye toda la provincia de Chiang Rai, y una parte interesante de Myanmar y Laos. Obviamente, lo que yo venía a ver no era “ese área”, tenía que haber algo más interesante. Y tambien estaba la triple frontera, que aparentemente es digna de verse, y tampoco parecía haber nada en el mapita.

Finalmente entendí…
Golden Triangle es toda la zona, pero unos flacos decidieron rebautizar al pueblito que está justo en la triple frontera (que sí existe) como Golden Triangle, para que los turistas lo encuentren fácil. Así que tenía que ir para ese pueblito, y también vi unas cuantas fotos (en paginas tipo blog de otros viajeros), así que me armé un pequeño itinerario para recorrer. La posta, alquilarse una motito y pasear por la zona.

Así que de ahí me fui al museo de las Hill Tribes, que está sponsoreado por una sociedad “oficial” de apoyo a las tribus, que organizan tours aparentemente buenos, y etcéteras. Y como el tour anterior fue una cagada, esta vez quería hacer uno oficial, para “garantizar” que fuera bueno, por más que semejante palabra no exista en el léxico tailandés.

El museo estaba “bien”. Mostraban artesanías y juguetes de las distintas tribus, había un videíto con slideshow (hecho en PPT nomás), hablando de las tribus más importantes, de dónde migraron, qué hacían, etcéteras.
Por supuesto, lo que todas las tribus hacían era plantar opio, que es lo más lucrativo que podés hacer acá. Según la información oficial, ahora ya no plantan más opio, y el gobierno logró desplazar todo el cultivo a Laos y Myanmar (y ahí ya es problema de otro, a mí qué me vienen a decir), y los convenció a los indios de que como reemplazo planten maíz. Cute. No les creo ni un poco.
Pero bueno, con esto del opio, había toda una sección del museo dedicada a explicar cómo es la planta de amapola, cómo la cortan para extraer la resina, cómo se procesa luego, para hacer morfina, o heroína, o opio mismo, y cosas por el estilo. Artículos de revistas de lo malo que es el opio y la cantidad de centenares de backpackers que van a Laos a fumar y se cagan muriendo, estadísticas interesantes. En fin, esa parte estaba buena, si bien un poco lenta.

Y me fui a averiguar por los tours (con una alemana que estaba ahí, que había ido a lo mismo, y como los tours se contratan por grupos…). Muy interesante lo que ofrecían, peeero:

  • unos 60 dólares cada uno
  • A la tribu de los “Long Neck” (una tribu que las minas se ponen alambres en el cuello para estirárselo, a la africana. A mí no me cagan, esto no es autóctono. Alguien con 2 dedos de frente vio una National Geographic de Africa y dijo “uuuh! Qué bueno para darle a los turistas!”), no iban, porque supuestamente los tipos están ahí “exhibidos como en un zoológico”, y eso va contra la moral y las buenas costumbres de la conservación de las tribus, etc.
  • En todas las descripciones de las excursiones había muchos disclaimers para mi gusto. Básicamente, los mensajes eran…
    • “La gente de la tribu sólo se pone los vestidos tradicionales para las fechas especiales. Es probable que el resto de los días anden con ropa moderna”. O sea, los disfraces sólo los vas a ver en el souvenir shop.
    • “Tené en cuenta que la gente de la tribu no está de vacaciones como vos, así que no va a estar pelotudeando por las chozas. Tienen campos y trabajos que atender”. O sea, no vas a ver un alma, salvo el del souvenir shop.
    • “Que no te desilusione el hecho de que las construcciones pueden parecer un poco modernas. Con el paso del tiempo, y gracias a blah blah, el nivel de vida de esta gente ha ido mejorando”. Véase nota sobre la TV satelital en la tribu…

O sea, ya me venían avisando, de frente y sin vueltas, que iba a ver lo mismo que había visto el otro día, o sea, nada. Y ahí me puse a pensar. Porque en realidad, cuando uno va a ver estas tribus, qué carajo va a ver?
Obviamente uno no quiere ver la payasada para turistas, quiere “el real deal”.
Pero lo cierto es que el real deal es lo que vengo viendo, y no tiene nada de atractivo. Salvo que me pinte ser misionero, y mudarme a vivir con la tribu, no voy a ver un carajo, ni de tradicional, ni de costumbres, ni de tribu, ni una mierda.
Así que básicamente opté por lo pintoresco anque hipócrifo.
Ya fue, yo voy a ver el zoológico.

Así que no contraté una mierda estos tours.

Y como mucho para hacer no había, y para alquilar motito hoy ya era tarde, me fui a pasear y ver templos.
Lindos, bastante bien. Más de lo que ya venimos viendo, igual…



Este es una réplica del Emerald Buddha que está en Bangkok. En realidad, parece que el original estaba acá, y cuando se lo llevaron a la capital, le hicieron una copia bastante fiel. Y obviamente no es de esmeralda (ni este ni el original), es de jade.

Y bueno, mucho para hacer no había, así que me volví al hotel a leer y hacer chill-out. A la noche salí, conseguí Internet, hablé con Pau un rato, y después me fui a cenar. Encontré un mercadito mugroso, lleno de brochettes, con un escenario con música en vivo (mala, pero qué prentendés?), y ando paseando por ahí buscando una mesa seca (porque había estado lloviendo), cuando escucho que me gritan de lejos. Resulta que eran unos gallegos, que me encontré en Bangkok, el día que fui a ver Muay Thai, así que me senté a comer con ellos y tomar unas birras hasta que se hizo tarde y me fui a dormir…
Qué simpáticos que son los gallegos en general, no hay caso.

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