Archive for August, 2007

23/8 - Kanazawa

Friday, August 24th, 2007

Anoche al final me fui a dormir tipo 22:30, con el cuento de que hoy me levantaba super temprano, y aparte no había un porongo para hacer. Hoy arriba bien tempranito, y bondi al centro de Kanazawa.
Empezamos mal, el repelotudo del hotel me recomendó bajarme en una parada que me quedaba para el ORTO, pero bueno, caminé como un hombrecito (con todo el puto equipaje, claro).
Llegar al hotel no fue nada fácil, en medio de este laberinto. Es increíble, pero TODOS TODOS TODOS TODOS los mapas de Kanazawa están como el ojete. Faltan calles, sobran calles, hay algunas que doblan pero en el mapa no, no se puede creer. Me tendría que haber impreso un mapa de Google Maps, pero por supuesto tampoco me hubiera servido porque Google Maps no me dice dónde estaba mi hotel.
Conchudos!

En fin, llegué, y la verdad, una maravilla este lugar.
Austero, eso sí. Típico de ryokan. Una habitación amplia, piso de tatami, colchonetita en el piso, y nada más. Este tenía una pequeña mesita por suerte, que me vino joya para tipear.
Y la pieza es para mí solito, cosa que la verdad me viene bárbaro, a ver si esta vez puedo dormir.

Y me fui a pasear. Lo primero que hice fue sacarle fotos al hotel, a los surroundings, y a toda cosa medianamente identificable que me permitiera volver (porque grafittear la ciudad con Aerosol, como un Teseo moderno ni daba).

Ah! Mi hotel está en el barrio samurai, el que paseé anoche, que la verdad es precioso.

Y lo primero que hice fue meterme en una casa samurai típica (otro choreo turístico, una burda excusa para cobrar una entrada)


(Sí, me volví loco con las panorámicas. Lo cierto es que deforman todo, y eso es medio choto, pero en la mayoría de estos lugares, vale la pena tener un “panorama”, realmente, de lo que es una habitación, o un barrio, y no lo puedo hacer de otra forma. Aparte, el programita este anda joya)

Paseando por ahí, como curiosidad, me metí en una carnicería que encontré.
Los 50g de crudo, italiano eso sí, 7 dólares.
Pero agárrense esta…
Cuánto está la colita de cuadril en Buenos Aires?

Eso es lo más parecido a un corte de carne que pude encontrar. Ni siquiera tenía demasiada pinta igual. Ah, y miren bien. El precio no es por kilo… Es por 100g!!!
68 dólares el kilo de carne. Empieza a tener sentido lo del churrasco usurero en Korea, no?
Yo lo voto a Kirchner, ya fue! Mientras me siga dando carne barata! (y preferentemente no por popa…)

Y lo más loco es que la mayor parte de la carne no la vendían como en esa foto. La vendían como en fetas, como si fuera jamón (fetas BIEN finitas).

Y bueno, esto fue rumbo a Teramachi, un barrio que supuestamente está lleno de templos y está buenísimo, pero yo mucho no encontré. Igual el paseíto estuvo lindo (caminé como un hijo de puta hoy)

Y como en Teramachi no había nada, salvo el templo Ninja, la única atracción mencionada, y para ir ahí necesitabas hacer reserva, y ya me habían dicho que muy bueno no estaba, me volví pal norte, a la zona del parque precioso de ayer.


Primera parada: Seison-Kaku Villa.
Que no es una villa, es una casa nomás, construída por no sé quién (pero era importante el chabón) para su madre. La verdad, un desconche.


El porche


No deja de maravillarme realmente que estos hijos de puta construyan con papel!. Aparte fíjense el detalle de la grilla esa, hecha de bambú, hasta se le ven los nudos. Es buenísimo.



El jardincito. Resulta que esta parte de la casa tiene todo el techo construído con una técnica que permite no poner parantes en el medio, entonces tienen todo este sector con vista “unobstructed” al jardín. Después la quiero revisar con alguno de los que entienden de arquitectura, porque para mí la idea no tienen ningún sentido. Para mí se te viene el techo al carajo (tengo fotos de los planos y todo)


Una de las cosas que más me llamó la atención de esta casa es la amplitud. No es para nada normal eso en Japón. Una casa podrá ser GRANDE, pero tiene 300 habitaciones de 3×3. Esta, en cambio, tenía muchas habitaciones grandes, con mucha luz y mucha abertura entre una y otra, una pinturita.
Ah, y acá aprendí algo. Si se fijan, como no podía ser de otra manera, el piso es todo de tatami. Y lo que han hecho los japoneses, que yo pensé que era moderno pero evidentemente no, es hacer “alfombritas” de tatami, de un tamaño standard. Y todas las habitaciones se adecúan a esos tamaños. No están cortadas las alfombritas, sino que el tamaño de cada habitación se adecúa a las posibilidades que te dan las combinaciones de ese standard. Entonces, una de las cosas que hacen, es medir superficies en “tatami mats”. Las habitaciones acá no tienen 10 metros cuadrados, tienen 18 tatami mats. Es genial!

NOTA DESCOLGADA:
Cuando llegue, tengo que ponerme a averiguar, pero como que consiga alfombritas de tatami, y buenas, voy a poner tatami en toda mi pieza. No hay nada más cómodo que caminar descalzo sobre esa mierda. Es como andar con zapatillas con camara de aire. Realmente es hermoso.


Y de la casa esta loca, me fui a la zona de museos.
Había uno que era el museo Honda, que en lugar de autos tiene cosas de la familia Honda, una familia muy poderosa y antigua en Japón. Según la guía estaba bueno, pero la verdad, una cagada.


Un juego de Go



Una cosa que me fascina es cómo la máscara que se ponían los samurais tenían toda una cara armada (con dientes y todo). Y son bastante grotescas en general. Yo supongo que la idea era, además de protegerse la jeta, hacer que el otro se cague de miedo o de risa, y debilitarlo un poco. Lo cierto es que están bárbaras.

Y no había mucho más acá, así que me fui al museo de Artes Típicas de Ishikawa (la región donde está Kanazawa). Acá en Ishikawa hay una serie de habilidades artísticas que son muy típicas de la región, aparentemente. Este museo SI estaba muy interesante.


Fuegos artificiales. Si los miran en detalle, son re por dentro complejos.

Había cañas de pescar, señuelos de pesca (moscas), sombrillas, de todo.
Pero los dos grandes artes aparentemente son el laqueado y el dorado a la hoja (creo que se llamaba así, si mal no recuerdo mis adoradas clases de Historia del Arte).
El laqueado consiste en agarrar una madera dura, lijarla hasta que es perfecta, y darle 300 capas de laca, brillante o mate, según lo que se quiera hacer. La verdad, queda muy lindo.

Y el dorado a la hoja es dorado a la hoja, nomás, pero la joda es que los tipos tienen toda una técnica (que después les voy a contar) para hacer las hojas de oro, y aparentemente el 98% de hojas de oro que se usan en todo Japón se hacen acá en Kanazawa, así que básicamente vayas donde vayas vas a encontrar mierdas doradas, que no tiene ningún sentido hacerlas, pero las hacen igual porque nunca falta el turista que las compra.

Muy interesante la verdad el museo. Y de ahí me fui a otro parquecito que según la Lonely es como Kenroku-En, pero más tranquilo y más íntimo porque no hay tanta gente.
Obvio que no hay tanta gente! Hijos de puta!!! El parquecito es una reverenda mierda, recontra chiquito, mal cuidado, y encima feo, y te cobran 6 dolares de entrada!
Hay veces que los puteo tanto a los de la Lonely… Pero bueh


Y terminé con el centro, me voy para el barrio de las geishas.
En el camino, encontré un local que vendía cosas hogareñas para budistas. Estatuillas de buda, incienso, potasahumerios, campanas, etc. Los precios parecían ridículamente altos, pero lo que más me sorprendió fueron los shrines.


La verdad, son hermosos. Mal. Tienen un laburo y un nivel de detalle increíble, todo dorado, muy buenos.
Y yo entiendo que ahí ponés a tu Dios, el objeto de devoción, al que dedicás gran parte de tu vida, y la fe, y todo bien… O sea, están buenísimos, y entiendo perfectamente por qué alguien tendría uno de esos en su casa… Pero 40,000 dolares por un mueblecito de esos no será un poco mucho? (sí, cuarenta mil). Ta, había algunos más baratitos, salían unos 20,000.
Quién se compra eso? Si esto no fuera Japón, estaría convencido de que los mueblecitos son un curro para lavar guita de la Yakuza, pero acá no creo…
En fin…

El barrio de las geishas está buenísimo. Tiene el mismo estilo que el de Kyoto, que me encanta.

Hay un par de casitas típicas de geishas también, con entradas exhorbitantes, por supuesto, pero lindas la verdad.


Esa es la técnica de laqueado de la que les hablaba (con unos motivos con dorado a la hoja, claro, no podía faltar).


Nótese el piso de tatami con dorado a la hoja (esto empieza a ser una constante, a partir de acá, TODO es dorado).

Y de ahí me fui a uno de los highlights. El Gold Leaf Museum. Todo un museo dedicado a las dichosas hojitas de oro. Estuvo muy interesante porque de entrada me explicaron el proceso para hacerlas.

Los tipos agarran un pedacito de oro puro del tamaño de una moneda de 25 centavos argentina, más o menos, y lo convierten en una lámina de oro del tamaño de 2 tatami mats. 0.1 micrones de espesor, un diezmilésimo de milímetro. De hecho es tan fino que si lo ponés a la luz, se ve a través.
Lo que hacen es partir del cachito de oro, y laminarlo un poco hasta que queda de .01 mm. Luego lo cortan en pedacitos, lo envuelven en cuero, y lo recontra cagan a martillazos hasta que queda de 1 micrón (0.001mm). Luego lo vuelven a cortar en pedacitos, y lo requeterecontra cagan a martillazos, y les queda el espesor final. Luego lo cortan en cuadraditos de 10.9 cm de lado, y los apilan (con separadores, claro, sino después los despega tu hermana) para venderlos a las fábricas de toda clase de pelotudeces doradas, templos y etcéteras.

Ese es el último paso del proceso. Fíjense cómo la chinita hace todo soplando las hojitas para acomodarlas. Y como verán, ese ultimo paso tiene muchísimo desecho, que va a una cajita. Esos desechos no se tiran, sino que terminan en toda clase de pelotudeces que asumo sólo las pueden comprar los turistas. A saber:

  • De entrada, a los que van al museo, les dan un poco de oro para probar (sisí, te lo comés). Aparte te queda la mano toda embadurnada en oro
  • También a los que vienen a este museo (todo gratarola, eh!), les dan te, con cachitos de oro flotando. Supuestamente es bueno para el reuma esto.
  • Loción de manos, y shampoo con hojitas de oro flotando (bueno para la piel??)
  • Frasquitos con pedacitos chiquitos de hojas de oro (no lo pude soportar, era demasiada presión, demasiadas pelotudeces a la venta, tuve que comprar uno)
  • Esto sí que es demasiado. Todo bien con que acá todo es dorado… Todo bien con que es tan finito que te lo podés comer y no pasa nada. Todo bien con los poderes mágicos y curativos…

    Pero un budín!!! Gimme a break!!!!
    Sisisi, así como lo ven, la parte de arriba del budín es de oro.
    Esta gente está enferma. Pero enferma enferma!.

Y por otro lado me agarró la inquietud de cuánto saldrían realmente estas hojitas. O sea, si yo quiero hacer un templo, o un mural, o algo así, y necesito algunos metros cuadrados de esto (y no soy un turista, claro), cuánto me sale?
Me puse a hablar con un inglesito que estaba ahí, que empezó a hacer un razonamiento bastante raro, y por supuesto completamente inútil, pero es la clase de pelotudez que me divierte, así que lo seguí.
Veamos, si tengo hojitas de 10×10x0.00001 cm, para tener un cubo de 10cm de lado necesito qué? 100,000?. No!, un millón.
Joya, con un millón de laminitas tenemos un cubo de 10cm de oro puro. Perfecto.
Ahora, cuánto pesará ese cubo? 4 kilos? (tiró el chabón, así del aire, pero bueno, supongamos). Dale, joya, 4 kilos.
Cuánto salen 4 kilos de oro? Y… No sé… Un montón….
Hmmm, Cuántas onzas troy son 4 kilos? No sé… Ok…
Cuánto está la onza troy de oro?… No sé…
Perfecto…

O sea, cada laminita sale un recontramontón / 1,000,000. Y por lo tanto, el metro cuadrado es un recontramontón / 10,000. Perfecto! Justo lo que yo necesitaba saber!

Igual el razonamiento no servía para nada de entrada, porque las hojitas estas de mierda, con la cantidad de laburo manual que implica hacerlas, tienen que costar mucho más que el oro puro en bloque, y por supuesto estimar cuánto más es completamente imposible.

Plan B. Vamos a preguntar. Me metí de vuelta donde estaban los japonesitos que explicaban el proceso, que más o menos entendían inglés, y les pregunté.
- Buenas… Si yo necesito hacer un templo, y, por ende, comprar un montón de hojitas de estas, y no soy un turista… Cuánto salen las hojitas?. Insisto, no las quiero comprar yo, quiero saber cuánto salen de verdad…
- Y… 10 hojitas 20 dólares… (Y me señala al paquetito de papel glacé dorado para turistas)
- Nono, pero no para turistas, para cosas en serio. O sea, si te tengo que comprar unos cuantos miles de estas hojitas. Cuánto sale?

Bueno, como es obvio, entre la barrera de idioma, y que ni por puta me van a admitir que con el precio turista te están recontraregarchando, esta es otra cosa que jamás sabré.


Y ya que estamos viendo trabajo manual, les paso un video de yapa, que es de Himeji en realidad pero me olvidé de publicarlo antes.
Quieren ver a qué se dedica un empleado público japonés?

Resulta que en varios de estos templos/castillos/lugares-históricos (la mayoría) te tenés que sacar los zapatos para entrar. Y en muchos no salís por el mismo lugar que por donde entrás. Entonces te dan una bolsita, vos ponés tus zapatos en la misma, los llevás por todo el lugar, y cuando salís dejás la bolsita en una cajita.
Este tipo que ven acá, se dedica a tomar las bolsitas arrugadas de dicha cajita y doblarlas prolijamente, minimizando efectivamente el espacio total requerido para guardar las mencionadas, para su nuevo uso posterior en el cercano devenir.
Una por una las dobla.
Una por una.
A mano.
Y mirenle la cara al chabón. Se lo toma en serio el laburo, eh!



Estamos todos en pedo??!?!?!?
No habíamos demostrado ya que Keynes no funciona más?
Este tipo está cavando una zanja para volverla a tapar!!!!
Quién le paga a este chabón? Dejá las bolsas arrugadas y que las usen arrugadas, no me rompás las pelotas!

Y lo peor es que no ví UNO de estos. Vi montones de tipos haciéndolo.
Debo reconocer que tiene pinta de jubilado, y mi pequeño economista ignorante neoliberal interno prefiere que ya que le vamos a dar plata a un jubilado, en lugar de que se quede en su casa rascándose el oligo, vaya y haga algo que plausiblemente podría ser útil. Ta, es un trabajo que requiere menos actividad neuronal que comer maní (pelado, porque si hay que pelarlo ya necesitamos un cerebro equivalente al de un chimpancé), pero por lo menos el tipo hace algo, tal vez hasta se siente útil, lo obligamos a caminar 3 o 4 cuadras todos los días al laburo y le mejora la circulación cardiovascular…
O tal vez el objetivo es darle un trabajo insoportable, lo alienamos a-la-Marx, y el tipo se deprime y comete seppuku (que consiste básicamente en hacerse un hermoso diagrama de la flor de loto, en el estómago, con una espada), y tenemos un viejo menos que mantener (problema creciente en todo el mundo, pero en Japón ni hablar).

Qué sé yo.
Pero en serio…
A quién se le ocurrió esta idiotada?!?


Y volviendo al paseo, ya me dolían los pies que daba miedo de caminar, así que me volví al hotel, pasando primero por un gran mercado de pescado y frutos de mar, donde vi cosas bastante raras (entre otras, camarones saltando fuera de la pecera donde los tenían guardados).



Man, quiero ver el pulpo que era portador de semejante tentáculo!


Volviendo al hotel, me crucé de pedo con otro shrine Shinto, que por suerte entré, porque tenía un parquecito lindísimo


Donde saqué una foto que hace rato tengo ganas de hacer. Eso sí, debo reconocer la autoría del concepto al Ruso, que normalmente saca estas fotos bizarras. La única diferencia es que a falta de conocimientos de Photoshop, buenos son programitas de panorámicas

Una lástima que salí medio velado en la foto, pero ya sé por qué. Ya la voy a hacer mejor.


Y vuelta al hotel.
Por suerte tienen Internet gratis acá (en una máquina que te dan ellos, pero les choreé el UTP como de costumbre y listo), así que estuve un par de horas hablando con Pau, contestando mails, pelotudeando un poco y me fui a cenar.

Y este fue definitivamente el highlight del día.
Recorrí un par de bolichitos en los que por un motivo u otro no podía comer (no había lugar, ya estaban cerrando, no tenían más comida, etc), hasta que llegué a uno de Takoeki (cosa que nunca comí u oí nombrar antes). Básicamente, eran bolas de pulpo (no las bolas del pulpo, sino unas pelotas de algo, con pulpo adentro). Las hacen en una especie de parrillita con agujeros semiesféricos (cual tablero de Reversi), y no sé qué carajo tienen, pero son buenísimas.
Y había ahí 3 japonesitos buena onda más el dueño y todos hablaban un poquito de inglés, pero no suficiente.

- Tenés menú?
- Sí, hay Takoeki
- Bueno, que platos hay?
- Takoeki hay. Takoeki y Takoeki con Takoeki. Las opciones son 8 o 12 bolas.
- Ah!, bueno!

Y yo estaba tratando de entender el sistema, total ya había decidido que comía ahí, cuando se acerca uno de estos japonesitos con una pelota en sus palitos (de su plato, claro), y me la hace probar, como para que vea si me gusta. (Cómo me gustan los japoneses, no hay caso). Un capo.

Así que me pedí 8, y un bol de arroz como de costumbre.
Arroz no hay, hay Takoeki.
Fine! dame las 8 y una birra.

Las pelotas estan estaban in-creíbles. No sé qué mierda son, pero tienen como queso, y una masa que debe ser de harina con huevo, y un cacho de tentáculo adentro, más algunos condimentos. La verdad, geniales.
Pero lo mejor era la onda del lugar. Los flacos eran una masa, y estuvimos un rato laaargo hablando pelotudeces y tomando cerveza. Cada tanto llegaba uno nuevo, y se acabaron las sillas así que empezamos a sentarnos de a medias, hasta que al final eramos 8 en 5 sillas. Medio maraca, lo admito, y un poco apretado, pero muy buena onda.

Noten el detallito a la derecha sobre la barra, el tipo tenía una pila gigante de jueguitos de ingenio de esos de alambre, para gente aburrida.

Y otra que me voló el cerebro. Mientras hablábamos, uno de esos japonesitos que no tenía mucho inglés, constantemente usaba el celular como traductor.
Loco! Tienen mapas, traductores, videojuegos (videojuegos zarpados, tienen el Tekken, no el gusanito).
Yo quiero celulares como estos!!!

Ahí se puede apreciar claramente el proceso de hacer los cosos estos. También se puede apreciar cuando uno de los japonesitos intentó filmarme, y me partí la cabeza contra el coso de cerveza tirada. Qué pelotudo que estuve.

Y la venía pasando bárbaro hasta que miré el reloj… 22.45… El hotel cerraba a las 11… (ouch)
Así que saludé, agradecí, (pagué, obvio), y salí corriendo (literalmente, corrí!) para llegar al hotel y no tener que dormir al aire libre.

Qué buen día, no hay caso.

Ja! Como 30 fotos tiene este post. No se pueden quejar, eh!

22/8 - Kanazawa

Thursday, August 23rd, 2007

Y bueno, ya me fui de Kyoto.
Me levanté tempranito, armé las valijas, y me fui para la estación. El viaje anduvo joya sin mayores incidentes ni sobresaltos, y llegué a Kanazawa al mediodía. Bah, uno pequeño, estaba como levemente lluvioso. Se largaba, paraba, pero siempre muy poquito. Lo malo es que estuvo todo el día nublado y tengo unas cuantas fotos que con sol hubieran salido espectaculares. Pero bueh, lo que natura no da…

En la estación de Kyoto conocí un par de yanquis de NY (Jeff y Felicia), y quedamos que nos juntabamos en uno de los sights principales para pasear juntos.

Y ni bien llego me voy a la oficina de turismo, porque para algunos de los hostels que yo quería llamar la guía decía específicamente que no hablaban inglés, así que necesitaba un japonés que llame por mí.
Y los hostels que me servían, por supuesto, no me sirvieron. Uno cerró, otro estaba lleno, y lo único que me quedaba dentro del budget es uno que está medio en la loma del orto, pero bueh, no me quedó otra que tomarlo.
La guía especificaba que los buses no salían muy seguido para ahí, pero yo no me lo tomé literalmente… Hasta que vi el bus schedule. Hay un bondi cada hora y media!.

Así que me fui a un lugarcito de comidas, compré comida para llevar, y acampé cual auténtico villero en la parada del bondi, comiendo sentadito en el piso, por si al bondi le pintaba venir antes de la hora señalada, y me tenía que quedar a esperar al otro.
Vino en hora, como era esperable, y de entrada lo que vi es que el hotel no está un poco en la loma del orto. Está BIEN en la concha del mono. Y encima arriba de una montaña.

Llego, entro, y no está ni el loro. Así que me puse a recorrer las instalaciones al grito de “Konichiwa!” hasta que me topo con una habitación con 2 chabones durmiendo en el piso, que les tuve que gritar un lindo rato para que se despierten.
El tipo llegó a guardarme las valijas, indicarme que el checkin es a las 4, que no alquilan bicicletas, no tienen Internet, el bondi viene dentro de 1 hora y media, y que tengo que caminar a la ciudad, y se volvió a dormir el conchudo.

Así que no me quedó otra y salí. Hay como una ruta principal que baja a la ciudad, dando mil vueltas, y según el mapita de la Lonely, hay como un atajo, que sería un camino un poco más directo. Lo molesto es que no está muy detallado el mapa, y me pasé como media hora agarrando distintos “atajos” que parecían ser el del mapa, estaban donde decía el mapa, iban en la dirección que decía el mapa, pero terminaban todos siendo dead-ends.
Finalmente me pudrí y volví a la ruta, y entré a hacer dedo (primera vez que me siento confiado que puedo hacerlo y no me van a secuestrar).

Al toque me levantó un japonesito buena onda que hablaba más o menos inglés, y me tiró cerca del centro.
Por supuesto, a todo esto, ya me había recontra pasado de la hora que había quedado encontrarme con los yanquis, así que fui al sight que tenía más cerca: El castillo de Kanazawa.

El castillo resultó ser una cagada, con un par de fosos y murallas como ya venía viendo, pero nada más. Bastante choto la verdad, así que seguí al sight principal: Un jardín gigantesco que aparentemente rankea Top 3 de jardines en Japón.

Y bueno, el jardín está buenísimo, pero no hay mucho que comentar, así que paso a las fotos directamente.
Hoy me volví loco haciendo panorámicas (ahora que aprendí a bloquear el foco y el ajuste de color de la cámara salen como trompada de loco). TODAS las fotos son panorámicas, casi.





Esa con sol hubiera estado increíble.










Esto es una “tea house”, que tiene muchísimas ventanas, todas con vista al jardincito. La verdad que es precioso, pero obviamente imposible de sacarle fotos.
Igual me sorprendió lo bien que se portó el programita de las panorámicas con esta. Yo pensé que con el parante del medio se iba a descajetar.

Y la verdad que el clima estuvo oportuno, porque se largó a llover justo cuando yo terminé de recorrer el parque. Igual llovió un toque nomás, pero ya no me quedaba nada para hacer.
Esta es una de las cosas que me rompen mucho las bolas de Japón. La mayoría de las cosas turísticas (templos, museos, parques, whatever), cierran a las 4, así que después no tengo una mierda para hacer (por eso estoy posteando tanto, con fotos producidas, etc. Normalmente llego a las 7 al hotel y no tengo nada que hacer).

Igual ya eran casi las 5, y yo tenía el prospecto de que el último bondi al hotel pasaba 5.30, cosa que pintaba que me iba a pegar un embole de novela a la tarde/noche.

Pero bueno, caminé un buen rato hasta que me ubiqué. Esta ciudad es un quilombo. No sólo no sigue la estructura normal de todas las ciudades antiguas chinas (y por ende japonesas), en las que el feng shui les indicaba que tenían que hacer una grilla, y hacerla ortogonal con el Norte, sino que encima tiene el norte bastante torcido, y TODOS los mapas tienen el Norte mal indicado. Entonces todas las callecitas son diagonales de mierda, y nunca sabés para dónde estás caminando.
Finalmente llegué a uno de los “orientation points”, un pequeño mall, y por suerte tenía una hermosa mesita de información, en la que hablaban inglés, y me dijeron que el último bondi salía 19.04. Perfecto!

Cacé un teléfono, llamé al hostel que me dijeron que estaba lleno (no English speaking la garlopa, me hablaron en inglés bastante inteligible), y reservé una habitación para mañana. Me va a salir un huevo, pero esto de estar en la loma del orto es imposible.

Y me fui a pasear con el poco tiempo que me quedaba. Compré comida (otra vez ceno en bandejita, puta que lo parió), porque no me va a dar hambre antes de que pase el último bondi y paseé un buen rato sin ver nada interesante, hasta que encontré lo que yo venía a ver en Kanazawa (mañana empiezo por acá).

El barrio samurai. Parece que acá vivían los samurais, y es todo un pequeño barrio con esa construcción antigua que me fascina.




Y ya me fui para la parada del bondi porque se hacía tarde. De entrada encontré una parada, pero el 90 ahí no paraba. Entré a preguntar, y conseguí un chaboncito que hablaba inglés, me preguntó dónde iba, sabía dónde era el hostel, y no sabía dónde paraba el 90.
Joya, vuelvo a la mesa de información, pregunto, y llego a la parada.
En la parada estaban todos los timetables que sin saber japonés son medio difíciles de leer (básicamente, hay tres, y no sabés cuál es cuál. Seguramente uno es para “business days”, uno para “weekends”, y el otro no tengo ni la más puta idea), y vi que mi bondi pasaba 19.15. Perfecto. (Faltaban 40 minutos ta’ que lo parió)

Me siento a esperarlo, y a los 10 minutos sucede una de mis experiencias más bizarras en Japón. De repente veo a la distancia un japonecito que me parecía conocido, y resultó ser el que le había preguntado en la otra parada. El chabón vino, me dijo que estaba en la parada correcta, que el bondi efectivamente era el 90, y se fue. Por lo que le pude preguntar, se había quedado preocupado, y vino a buscarme para asegurarse que llegue a mi hostel. No sé qué onda, porque yo no le dije dónde iba, me debe haber estado buscando por el barrio (porque pasó un rato desde que le pregunté antes).
Realmente Japón es otro planeta.

Y lo otro muy bizarro es que llego a mi habitación y me encuentro con el personaje de la montaña, el de la pérdida de la memoria (que SI se acordaba de mí), parando acá…

Y bueno, ahora estoy en este hotel de Mierda, bastante embolado. Ya cené (una cagada), clasifiqué todas las fotos, armé panorámicas, escribí blog, hice todo lo que podía hacer y recién son las 10. No hay nada cerca para hacer nada, ni para ir a comprar una Coca-Cola, y ya me quiero cortar las bolas con una galletita de agua. Igual me voy a acostar temprano porque anoche dormí como el ojete, pero esto es un bodrio.

20/8 - Himeji

Tuesday, August 21st, 2007

Y hoy sí estuvo bárbaro.

De entrada a la mañana me volví a cruzar con los yanquis, que me vino joya la verdad, porque iban en taxi a la estación, y yo tenía cero ganas de esperar el bondi con las mochilas, así que me colé con ellos.

Llegamos a la estación, y estuvimos un rato para comprar el boleto a Himeji, porque era más caro que lo máximo que marca la máquina, así que estuve con una japonesita un rato viendo cómo mierda hacer, hasta que me mandó para la oficina donde había humanos vendiéndolos y listo.

Y después de 3 combinaciones de tren y 90 minutos, ya estaba en Himeji. La onda es que esta es una ciudad SUPER chiquita, que lo único que tiene es un castillo, que aparentemente está unánimemente reconocido como EL mejor castillo de Japón.

Camino al castillo aproveché y comí una de las grandes exquisiteces japonesas. Unagi (anguila) que estaba buenísima.


El castillo


Yo de nuevo


El castillo más grande

Y de ahí me fui a unos jardines que están al lado del castillo, que la verdad son muy muy lindos.




No se pueden quejar. Ahora tienen blog con panorámicas también.

Y como mucho más no quedaba para hacer (y ya eran las 5 de la tarde), me tomé el tren de vuelta a Kyoto.
En un momento se me sentó una japonesa con dos niñitos pequeños, y la verdad nos cagamos de risa. Yo entré en personaje Bugs Bunny, y los nenes chochos. Hasta me convidaron golosinas (unos caramelos que están excelentes y no sé qué son).

Y ya me volví al hotel del principio, y me crucé con un par de gallegas buena onda en la habitación, y un indio, con el que me fui a cenar, y estuvimos hablando de la India, de China, del mundo (el flaco vivió toda su vida en India, hizo la universidad en USA, y ahora trabaja diseñando hardware para Sun Microsystems en el Silicon Valley. Qué tal?). Muy interesante la verdad.

Fuimos al lugar que yo había ido la última vez, y el tipo del pescado crudo me había hecho unas cosas maravillosas de salmón. Yo quería que el chabón me anote cómo se llamaba eso. Lo muy bizarro fue que nos atendió una mina, que no hablaba mucho inglés, pero con mi habilidad para escribir kanji y mi limitado japonés, más o menos nos entendimos. Le dije que la ultima vez que fui ahí me habían hecho unos cosos de salmón y queso, y me hizo algo que no tenía nada que ver con lo de la otra vez (y muy bueno no estaba), pero hay que reconocer que la mina se portó. Claramente lo que me hizo fue custom. Agarró los ingredientes y la piloteó.

Y ahora estoy un cacho en Internet, y ya me voy a la camita.

19/8 - Nara

Tuesday, August 21st, 2007

Y el segundo día no tenía mucho para hacer…
Así que me alquilé la bici, y de entrada fui a andar un poco por la ciudad.
Confirmé lo que me sospechaba, Nara es MUY chica.

Y al rato me aburrí, y me fui a un museo, que yo asumí que iba a ser una poronga (pero mejor que no hacer nada), pero la verdad estaba bastante bueno. Estaba dedicado mayormente a estatuillas de Buda, de deidades budistas, boddhisatvas, Generales Celestiales, y cosas por el estilo.
Sólo me dejaban fotografiar las cosas que decían “Property of Nara National Museum”, que obviamente eran una minoría y no las mejores, pero igual van algunas fotos.



También había toda una exhibición explicando cómo se tallaba un buda, y mostrando distintas técnicas

En fin. Terminé ahí, y me fui a almorzar a un restaurant de tempura que recomienda la Lonely.
La comida estaba bien, pero lo mejor de todo fue la presentación:

No se entiende bien por la foto, creo, pero la verdad estaba preciosa.

Y seguí andando en bicicleta un rato, y estaba super al pedo, así que fui a explorar qué era el “Dreamland” (un amusement park) que estaba en mi mapa (pero en ninguna guía)

Resultó ser un parque de diversiones típico, completamente abandonado (hace al menos 5-7 años, por la altura del pasto). Igual el paseo estuvo bueno, porque era por la montaña, y en un momento agarré una bicisenda, y me perdí completamente, como era obvio. Pero vi unos parquecitos con pibitos jugando baseball, algunas cosas piolas.
Aparte, confirmé más que Nara es super pequeño y rural. Estaba lleno de pequeños campitos (1/4 hectárea) con plantaciones de vaya uno a saber qué, a menos de 3km del centro de la ciudad.

Y ya de ahí me fui al hotel (encontré un tipo que me supo decir dónde carajo estaba. Menos mal que llevo brújula), me dormí una siesta, y después me junté a cenar con los yanquis (que fueron a comprar provisiones a un super cercano y comieron en el hotel.

Un día bien al pedo, se podría decir.

NOTA DESCOLGADA: Ya encontré mi próximo juguete.
Como no podía ser de otra manera en estos tiempos que corren, necesito ser consumista :-D
Y ya encontré mi próximo juguete. Me acordé hoy cuando estaba perdido, pero en realidad se lo había escuchado nombrar al canadiense en Kyoto. El tipo anda por la vida con un GPS, que para USA, Canadá, Europa, y lugares civilizados así tiene mapitas. Pero aún sin mapa, tiene funciones sumamente piolas como marcar “acá”, y luego te vas y el coso te indica cómo volver ahí, y cosas así.
Me pareció muy piola para viajar, y seguro consigo alguno ultra-barato en eBay. Otra porquería para comprar en mi próximo viaje a la madre patria.

18/8 - Nara

Saturday, August 18th, 2007

Otra vez arriba medio tarde, y ya me voy de este hotel de mierda. Al fin!
Conseguí ubicar el tren a Nara, y aproveché para probar mi teoría sobre cómo viajar en tren. En mi esquemita de trenes, tengo el tiempo que tarda cada tren en hacer cada tramo. (Nada de más o menos media hora… 34 minutos). Y en general tengo que cambiar 2 o 3 veces de tren. Así que para saber cuándo me bajo, básicamente me subo al tren, y prendo el cronómetro. Cuando pasó la cantidad exacta de minutos que dice mi hojita, me bajo. Donde sea. Aunque esté en movimiento. No importa, me bajo, y ahí es. Son ultra-recontra-precisos los conchudos, obviamente.
Hoy lo probé y anduvo.

Y durante el paseo me crucé con una yanqui y una japonesa, que esperaron a que se vaciaran los asientos en frente mío y se sentaron (ya las había visto señalando), y me dieron todo un nuevo insight sobre la visión que tienen los japoneses de occidente. La mina vivió acá 3 años, y habla perfecto japonés, obvio. Y la japonesita no hablaba una palabra de inglés. Y todo empezó medio “Debe ser dificil para vos (por mi) andar solo por Japón sin hablar japonés, no?”, y llegó rápido a “Bueno, igual vos tenés una ventaja, sos rubio de ojos celestes. Por eso te ayudan tanto.”. Obviamente, lo que conocen los japoneses de Occidente es lo que ven por la tele (el japonés promedio, al menos). Lo que yo no sabía es que en la tele ven todos tipitos rubiecitos, ojitos celestes, con sonrisa gigante diciendo “Lets Talk English!” (aparentemente). En pocas palabras, soy el estandarte perfecto americano, y parece que más o menos me ven como Johnny Bravo. Y según lo que dice esta mina, si yo fuera más oscurito, o de ojos oscuros, igual me ayudarían, pero se tirarían menos encima mío para tratar de ayudarme cada vez que creen que estoy perdido. “De hecho” (me dice), ” mi amiga quería venir a sentarse ‘al lado del extranjero’”. Juaj.
Así que estoy haciendo un experimento. A la mitad de la gente la trato normalmente como normalmente haría, y a la otra mitad la trato abriendo los ojos como huevos fritos, y haciendo sonrisita de Bugs Bunny (gesto completamente anormal y antinatural en una persona, desde ya), y la verdad es que es cierto, son como más “willing” cuando soy Bugs Bunny.
Qué gente rara, che.

En fin, llegué y me fui al hotel, que no está mal. Las habitaciones bien, todo bien. Está un poco en la concha del mono, pero nada que una buena bicicleta no arregle. Lo que sí, tiene un regimen militar.
22.30 cierran la puerta
23.00 lights out!
ducha de 18 a 21
06.30 wake up! (si llegan a despertarme me culeo un japonés)
7 a 8 - breakfast
19 a 20 - dinner
8.30 CHECK OUT!!!! 8.30!!!! Conchudos hijos de mil puta. Mañana voy a negociar con la japonesa de mierda del front desk de hacer un “late checkout” a las 10 am, pero ya vi que no son muy negociables estas cosas acá.
Ta que los parió.

Pero bueh, dejé mis porquerías en el front desk (porque obviamente, check-in 4pm) y me fui a pasear. (Por qué no habré alquilado bicicleta!)
La primera parada es EL lugar para visitar en Nara, Nara-Koen (Nara Park). Es un parque gigantesco donde están los templos más importantes.

El camino hasta ahí bastante poco interesante. Nara es una ciudad muy chica, aparentemente (aunque debe ser sus buenos habitantes), y estaba todo medio desierto.
Pasé por un 7-Eleven, me compré unos sushi de bandejita, y me paré a comer en un lugar tipo bosquecito, que estaba lleno de ciervitos. Una hermosura, la verdad. Parece que son como una rareza acá los ciervos. De hecho, la japonesita del tren quería venir “a ver los ciervos” (y juro que utilizó la palabra Bambi para referirse a los mismos)

Y ni bien llegué al primer templo (el principal), Todai-Ji, me caí de orto. Yo esperaba otro templo más, pero esto estaba zarpado. Aparentemente es la estructura de madera más grande del mundo, y esta versión que está acá es en escala 2/3 de lo que era la original (todo acá sufrió terremotos, incendios, etc, y lo reconstruyeron. Igual, todo está reconstruído hace como 300 años o más). Y la verdad que impresiona.


(miren el tamaño de una personita comparada con el templo)

Tenía adentro un buda de bronce gigante (el más grande de algo, no sé si de Japón o qué), muy lindo la verdad, y unas cuantas esculturas de madera que realmente impresionaban. MUY bien hechas.



Saliendo del templo (en realidad entrando, pero yo llegué por atrás), está la puerta obligatoria.

Con otras dos esculturas todavía mucho mejores


Esas son realmente increíbles. Te caga la vida esa malla de gallinero que le pusieron adelante (supongo que para que las palomas no las hagan mierda), porque no te dejan ver bien. Pero los detalles y las expresiones que tienen son geniales.

Y de ahí me fui a ver otras cosas del parque (caminé como un hijoputa), ninguna demasiado digna de mención, pero van algunas fotos:



Y la verdad, el paseíto me mató. Me garchó el sol, me garchó el calor, y caminé muchísimo. Pasé por el ultimo templo grande de esta zona, que la verdad muy copado no está, salvo por una pagoda gigante (la segunda más alta de Japón, justo abajo de la que les mostré en Kyoto)

Y estaba arruinado. Paseé un poco más por la zona, pero no podía más, así que me tomé un bondi (tardó como media hora en llegar, conchudo), me fui al hotel, hice check-in, y me dormí una siestita.
Me hizo bárbaro la verdad, aunque mucho no dormí, porque como la cena era “de 7 a 8″, y yo no quería salir de acá, de mi ambiente con aire acondicionado, y mucho menos caminar, me levanté 7.30.

La cena, bien gracias. Llego a la cocina, el cocinero no me entiende, nadie habla inglés, y voy al oligofrénico del front-desk (creo que el japonés menos avispado que me crucé hasta ahora), con quien tuve un diálogo digno de “Who’s on first”, en el que después de un rato entendí que la comida no la hacen acá. Se la encargás a la mañana, y el tipo la pide de delivery, de 7 a 8. Son unos fenómenos.
- Anywhere close that I can eat?
- Close 10.30 PM
- Nono, not WHAT TIME you close, anywhere that IS CLOSE TO HERE to eat?
- Close 10.30 PM
(la puta que te parió)

En fin, me fui caminando a la zona cuasi-civilizada que había visto a la mañana (o sea, al Seven-Eleven del sushi en bandejita), y por suerte enfrente había un digno local de ramen, que no hablaban una palabra de inglés, pero señalé al plato de un tipo que comía al lado mío, me trajeron lo mismo, y todo con final feliz.

Llego al hotel de nuevo, y veo que en la cocina hay un contingente de gente jugando a las cartas, y me prendí. Por el acento eran obviamente yanquis, y ni bien entro, uno que era como el “coach” del resto, les HACE (los obliga) a tratar adivinar de qué país soy. Obviamente estuvieron media hora tirando países al voleo sin pegarle ni en pedo, pero bueno, gente divertida.
Resulta que son unos 9 estudiantes yanquis, de Boston, que están haciendo intercambio con Japoneses. Se vienen 2 semanas a Japón. Pasaje de 1000 dolares, la primera semana viven en la casa de su host japonés (de arriba, obvio), y la segunda semana les quedan 1000 dolares para vivir, y hacen 2 semanas en Japón con 2 lucas, con el agregado de vivir en una auténtica casa japonesa, que debe ser increíble. Un negocio redondo, la verdad.
Los pibes eran chicos, yo me los imaginé más grandes, pero tenían alrededor de 17 años (solo uno estaba terminando la secundaria), entonces no pensaban mucho por sí mismos, y el coach los alentaba a preguntarme cosas. Y en un momento no sé cómo dice “Eh! Está solo acá en Japón, viene de Korea, debe tener mil travel stories”. Para qué!. Se me pusieron todos alrededor, mirándome con carita de feliz cumpleaños, esperando que les dijera andá a saber qué! (y yo pensando “Oh my god, cómo me rajo de esta”). Pero resultó divertido la verdad. Son unos personajes los pibes estos, y nos cagamos de risa un buen rato.

Y no me queda mucho por hacer en Nara. Si hoy no hubiera palmado, y hubiera tenido bici, lo hubiera hecho todo hoy. Y pensé en volverme antes a Kyoto, pero la verdad, con el tema de las reservas de hoteles y que está todo lleno, etc, era un quilombo. Mejor sigo con el plan, me quedo un día de paseo tranqui y alpedismo rejuvenecedor de piernas en Nara, y vuelvo a Kyoto el lunes a la noche.

Y ahora, me voy a hacer el ninja a ver si les cago Internet. En este lugar de mierda, tienen un aparato pedorro al lado de la PC, que le ponés una moneda de 100 yen, y le da corriente al monitor 10 minutos. Cosa que puede ser obviamente circundada enchufando el monitor directo a la pared, pero yo estoy más ambicioso, porque quiero usar mi laptop y postear mis fotos al blog. Así que voy a esperar a las 11 (el lights out), y voy a ir cual ninja desaforado y me voy a conectar el UTP directo a la PC. Si están leyendo esto hoy (sabado a la mañana para ustedes), entonces funcionó. Sino seguirán esperando sin noticias.

17/8 - Kyoto

Saturday, August 18th, 2007

Hoy traté de arrancar tempranito, pero después de la paliza que le pegué a mis piernas anoche, no pude ni en pedo. Me levanté tipo 9:30 (que igual no está tan mal), y por suerte conseguí bicicleta.

Y arranqué para el sight más importante de Kyoto. El que es imperdible. Y lo hice hoy para asegurarme que lo hacía, por si el ultimo día que tengo en Kyoto (el 21 o 22) llovía, o whatever. Ya anoche Trevor me dijo que él fue en bici, así que me mandé.

En el camino pasé por la Kitano Tenman Gu. Una capilla Shinto muy grande, y que recién después de entrar leí en la Lonely que era poco interesante.



Aparentemente esta gente le pide deseos a ese toro, porque lo estaban franeleando que daba gusto.


Eso es lo que quedó de la fogata de anoche

Y seguí en camino para Kinkaku-Ji. El templo de oro. Es una casa, que la hicieron toda con dorado a la hoja, y luego el que vivía ahí la donó como templo (post-mortem). Una cosa interesante en Kyoto es que nada sobrevivió en su forma original. Este templo, como todo lo demás que venimos viendo, se quemó un cierto numero de veces (en general, mínimo uno máximo cinco) entre guerras mundiales, terremotos, locos pirómanos y etceteras, y fueron reconstruídos.

Ese es el Golden Temple, y ahí nomás tiene unos jardines que realmente son una preciosura.
Una cosa que me rompió las bolas es que este es EL lugar para LA foto perfecta. Yo la tenía en mente, claro, pero no la podía sacar, porque no puedo salir en mi propia foto (no puedo poner un trípode donde hay 500 tipos pasando por hora). Y por supuesto, la gente no tiene ninguna clase de sentido estético para la fotografía. No digo que yo esté para un premio, pero me han sacado cada foto estos tarados…

En fin, esto es lo mejor que logré. (5 intentos fueron, con personas distintas, y dandoles explicaciones muy explícitas de lo que quería. No hay caso, soy un genio incomprendido :-D)


Y de ahí me fui con la bicicletita a la zona de templos que dejé inconclusa ayer.
En el camino pasé por el parque del Imperial Palace, que según la Lonely es imperdible, pero tan espectacular no es.

También encontré un negocio de katanas auténticas dignas de Hattori Hanzo (el que no haya entendido eso vaya YA corriendo al videoclub y se alquila Kill Bill 1 y 2). La lonely mencionaba que una katana auténtica sale más que todo el viaje a Japón, pero yo no les creí…

Katana auténtica: entre 6000 y 8000 dólares. Qué tal?
Obviamente vendían las imitaciones que venden en todos lados por módicos 60-100 dolares. Y tenían una nota interesante: “Estas imitaciones están hechas de una aleación de zinc, que no se puede afilar”. Son unos capos. Si querés una espada, garpala.


Y también de paso a los templos del Este, pasé por la Heian-Jingu. Otra shinto shrine que menciona la Lonely como imperdible.
La verdad, está preciosa.


Entrada al jardín: 600 yenes. El palacio dorado me había salido otro tanto.


Y seguí camino al Este, y acá es donde todos los templos se funden en uno. La verdad, todos (o casi) estos templos son hermosos, pero es imposible diferenciar uno del otro. Encima, ya me estaba hinchando bastante las pelotas el hecho de que me cobren entre 5 y 10 dolares de entrada a cada uno. Todo bien, pero ni da gastarse 30 dolares en templos en un día.

Así que acá empecé a garronear, a ir a los gratis/baratos, etc, total son todos más o menos lo mismo.

Esa es interesante. Esa es una “escultura” hecha con piedritas chiquitas, y la verdad, toma un rato pensar cómo carajo la hacen sin dejar huellas de pisadas. Hay un orden preciso para hacerlo, sino no anda (las pelotudeces con las que me entretengo, por dios)

Y miren esto… Uno de los templos tenía:

El famoso inodoro con panel de control!!!

De más está decir que me cagué bañándome como un pelotudo probando todos los botoncitos, pero valió la pena. Total, con este calor te secás en minutos.

Y acá, como les decía, todos los templos se funden en uno, así que les paso las fotos interesantes, y la verdad, no tengo ni puta idea qué es cada una.



Y para cerrar la noche, me fui a la Fushimi Inari Taisha. Es una zona shinto, pero lo que tiene de particular es que tiene todo un caminito hecho con torii-s (las puertas), de varios kilómetros. Me fui ahí porque esperaba que se hiciera de noche, y las fotos que podría sacar serían muy bizarras.
No salieron TAN buenas como yo esperaba, pero les paso algunas:


El torii principal


Uno de los templos



Este es el caminito que les digo. Son kilómetros de eso.






Y todo este paseo lo hice acompañado de uno de los personajes más bizarros que he conocido. Ni bien bajo del tren, se me acerca un australiano al grito de “Speak English?”. Y ahí fuimos a pasear, estuvimos charlando un rato, y el tipo me empieza a contar no sé qué, que se drogó mucho, con no sé qué, y le pudrió el cerebro, y de repente pierde la memoria, y vive de a un día por vez, porque no se acuerda de ayer, y que le pasa cada tanto, entonces cuando está bien viaja aprovechando que normalmente no pira por unos meses. Que hace un mes había estado en cama por 6 meses. Toda una historia así medio heavy, y cada vez me daba más miedo el tipo… Por suerte en el medio le dije “bueeeeno, i’m too old for this shit, estoy cansado, yo voy bajando, vos seguí solo” y se lo tomó bastante bien. Qué personaje por dio.


Y bueno, la verdad, ya terminé con Kyoto. Encima ayer me enteré que el Japan Rail Pass (un pase para tomarte todos los trenes que quieras en 7 días) sólo lo podés sacar desde afuera de Japón (conchasumadre, en la página no lo dice, o no está grande enough, porque la leí de punta a punta), así que cancelé Hiroshima. Y parece que tengo dos días al pedo, porque no me queda mucho interesante para hacer en Kyoto. Me parece que voy a adelantar todo dos días, y hacer dos días más en Tokyo.

En fin, terminé lo de las torii, y pasé por un par de restaurancitos a picar algo, me conecté a Internet en un cyber de mierda que no podía hacer nada, y me fui a un barcito a tomarme una birra. Como siempre, no encontré ningún bar con presencia occidental. Son todos ponja y no suelen hablar mucho inglés. En este por lo menos había un inglesito, solo, así que me le senté al lado y me puse a hablar un rato, pero el chabón tenía menos onda que función constante, así que me fui a dormir.

Mañana arranco SUPER temprano, y me voy para Nara.