25/8 - Takayama

Otro día excelente. Así da gusto!

Arranqué tempranito, agarré la bici (anoche descubrí que el camino del hotel a la ciudad es ligeramente barranca abajo, cosa que es buenísima a la mañana, pero un poco dolorosa a la noche).

Y lo primero que había para ver es un “morning market”. Resulta que en un par de lugares de la ciudad, a la mañana bien temprano, se arman unos pequeños mercados de frutas y verduras. Nada demasiado maravilloso, la verdad, pero estuvo cute, y aparte es una buena forma de ver algo bien auténtico de la vida de esta gente.

De camino al mercado pasé (de pedo, pero ya que estaba ahí) por un templito con pagoda.


Que tiene un arbol de, aparentemente, 1200 años (no sé si les creo 1200 años, pero es más grande que la mierda), con hasta esculturas

Y ahora sí, el mercadito




Y ya terminado el mercadito (5 minutos me tomó, más o menos, de punta a punta), me fui a Hida-no-sato, una de las grandes atracciones de Takayama. Resulta que hay toda una zona muy rural, con esas casitas típicas que les mencionaba antes que tenía ganas de ir a ver, que la inundaron para hacer una represa (El progreso, la crisis energética, usté vio). Entonces los tipos estos agarraron una serie de casitas de estas, las desarmaron, y las trajeron a Takayama, y armaron la “Folk Village”. Que es como una versión comprimida del campo en la ciudad (porque obviamente acá las casas están mucho más cerca una de otra que en el campo original).

Una HERMOSURA. Realmente increíble.



Ese es un sombrerito que tenían ahí en una canasta llena de esos. Me parece que la idea era que cualquiera se agarrara uno y traté, como para protegerme la pelada del sol, pero como todo en Japón, es chiquito y no me entraba la capocha, así que era más incómodo que la mierda.


Y bueno, hay todo un recorrido por este “parque”, con varias casas típicas (la del herrero, la del que tejía, la del leñador, etc, etc, etc), y en varias estaba adentro un tipito haciendo la cosa típica como si fuera el siglo XVII. No hay nada demasiado particular para comentar la verdad. Básicamente las casas son preciosas de afuera, de adentro no eran nada demasiado maravilloso, y encima a la mayoría no se podía entrar, porque tenían un “fogoncito” en el medio, que aparentemente es para mostrar cómo era típicamente, y parece que también el humo protege no sé qué del techo de paja. Lo cierto es que en casi todas las casas había una humareda de esas que te hacen llorar, así que no se podía ni entrar.



Esa era impresionante de verdad. 5 pisos tiene.
Fíjense el estilo del techo, como es super grueso, y bastante inclinado. Parece que en invierno acumula hasta 2 metros de nieve eso.


Eso era un molino. Me decepcionó mucho que podés entrar a la cabañita donde estaría el molino propiamente dicho, pero no había ningún molino. Sólo el eje girando, así que me quedé sin ver si eran iguales a los de Occidente (la típica noria), o si eran distintos.


Ese chabón hace chancletas de paja, básicamente. Es muy interesante una pequeña exposición que tenían acá, donde mostraban todos calzados hechos con ese sistema, pero para distintas cosas (hasta había para los caballos)


Fíjense cómo todo el techo está básicamente atado.


Esa me encantó, es un acueductito hecho de troncos.


Un tipo tallando cucharas!
La técnica de este chabón era notable por lo primitiva, la verdad (y por cómo usaba ese cuchillote, me sorprende que todavía tenga todos los dedos).


Y esta es una que me sorprendió bastante la verdad…
Obviamente, el lago estaba lleno de esos peces estilo “jardín japonés” (En inglés se llaman “carp”, pero no creo que sean carpas. Alguien que sepa de pesca me lo confirma?). Lo notable es que estos bichos están acostumbrados a que la gente los alimenta, y te siguen por el borde del lago (fíjense cómo todos están mirando al centro).
Debe haber poco sistemas neuronales más básicos que el de uno de estos bichos, la verdad. Porque la verdad que un pez es bastante imbécil. Y así y todo, son susceptibles de ser condicionados. No me la esperaba, la verdad.


Y terminado el paseíto por la Folk Village, me volví al centro, a ver los otros sights.
Empecé por Takayama-Jinya. Yo esperaba otro templo más, la verdad, y cuando entré no entendía nada, hasta que noté mi sutil error. Yo pensé que se llamaba “Takayama-Jinja”, que sería un shrine, pero esto es “Jinya”, que vendría a ser como una casa de gobierno.
Básicamente, desde acá controlaban Takayama. Takayama, si mal no recuerdo, fue un centro muy importante por algo (o fue la capital de Japón en algún momento, o el centro del shogunate, o algo por el estilo), con lo cual esta casita era bastante importante en realidad.

Y ni bien entré noté 2 cosas:
1) La minita que vendía la entrada hablaba notablemente buen inglés (cosa bastante poco común)
2) Había un cartel con la fecha del día, con una particularidad que yo ya había notado antes, y que estaba convencido de que me iba a morir sin entenderla.
La fecha decía (traducido a nuestro sistema): 25/8/19. Y antes del caracter de “año”, hay 2 kanjis que no reconozco ni recuerdo, con lo cual no sé si son siempre los mismos pero presumiblemente no deberían ser siempre los mismos.

Esto es algo que venía viendo. Los japoneses anotan las fechas igual que los chinos, pero el año nunca tiene sentido. Siempre es un número extremadamente chico (tipo “12″, o “24″, nunca “1534″, o “730″). Y no puede ser que todo lo que vengo viendo que tiene escrita una fecha sea del siglo I, porque de hecho me consta que no lo es… Y tampoco cabe la posibilidad de que esté leyendo mal las fechas, porque esta es una de las pocas cosas que SI sé leer bien (los números en kanji, bah, ninguna ciencia).

Y la verdad me tenía muy intrigado el tema. Yo asumí que debían tener un calendario bizarro, y el año 19 debía ser “el año 19 del cerdo”, o alguna pelotudez así, lo cual haría que cada año transcurra cada muchos años, no uno atrás del otro. Y los dos kanjis que no entendía serían esto del cerdo, o whatever. Igualmente no me daban las cuentas ni por puta. Aún si en lugar de los 12 signos del horóscopo fuera una lista más larga de lo que sea, tampoco podés meter 5000 años de historia y que hoy sea el año 19…

Así que aproveché que la minita del ticket booth parecía hablar inglés y me puse a investigar.
Y finalmente lo averigüé!
Hoy es el año 19 de la “era” en la que estamos.
Joya, hasta acá me lo imaginaba.

- y cuánto dura una era?
- Lo que dura un emperador… :-D

Básicamente, cada vez que muere un emperador y ponen uno nuevo, resetean el contador de años. Con lo cual, para poder leer una fecha en el pasado (porque si estás leyendo fechas medianamente recientes qué mierda te importa el año), tenés que saberte no sólo la lista completa de emperadores que hubo, sino en qué año “de los nuestros” asumió su rol (y por supuesto, saber leer el nombre de la era, cosa que para ellos es medianamente sencillo (Si leen Kanji), pero para mí es obviamente imposible). O, si sos muy macho, la lista de emperadores y cuánto duró cada uno, y hacer toda la suma :-D

No podían inventar un sistema más complicado, muchachos????

En fin, esto fue lo más interesante de Takayama-Jinya, lo cual creo que dice bastante del lugar…


Lo bueno es que al lado había un templo, que tampoco tenía nada demasiado memorable, pero en la puerta estaba otro de estos morning markets. Ya eran como las 10:30, yo estaba arriba hace 3 horas, no había desayunado, y ya me estaba recontracagando de hambre.
“Listo, me compro unas frutas acá y desayuno…”

Para hacerla corta…
La manzana, 1 dolar (cada manzana, no el kilo)
El durazno, 2 dolares
El racimito de uvas, 6 dolares.

Hmmmm…
Y chusmeando un poco noté que cada puestito tiene una bandejita donde tienen las frutas cortaditas para samplearlas, y ver qué tan buenas son (la verdad que las manzanas eran excelentes).
Ya se pueden imaginar cómo termina esto, no?

2 vueltas completas al mercado sampleando frutas, y ya tenía encima un desayuno completo compuesto de amplia variedad de frutas. Y gratis. La verdad, a veces disfruto de ser un negro, qué se le va a hacer…


Y de ahí me fui a Sanmachi, el barrio antiguo (un poco lo que venía a ver acá a Takayama)
Otra vez, callecitas llenas de negocios y construcción típica (no me canso de esto, es increíble)

Una cosa bastante interesante que vi es esto:

Que en el momento no lo sabía, pero esto es una cosa súper típica de acá, y super compleja, ya lo van a ver más adelante.
Básicamente, es un muñequito que mueve un poco la cabeza, y levanta esa tapita, y cada vez que lo hace te muestra una comida distinta. Como mecanismo, nada maravilloso para lo que estamos acostumbrados hoy en día, pero esto tiene un aspecto de tener mil años. Especialmente cosas como el hecho de que es water-powered.

NOTA DESCOLGADA: Los ríos en las ciudades
Todas estas ciudades chiquitas tienen muchos ríos que las cruzan, y todas las callecitas tienen pequeños canalcitos a los costados de la calle por donde corre agua constantemente. Es precioso porque en muchos lugares (como el barrio samurai de Kanazawa) tenés canales un poco más grandes, puentecitos, una belleza.

El cosito este usa ese agua para moverse.
Como, again, vamos a ver después, efectivamente esta clase de muñequitos tiene muchísimos años.




Esto se ve constantemente (desde que llegué a Kyoto, lo vi en todas las ciudadees). Los ríos tienen pequeñas represitas hechas con piedras, entonces en lugar de una inclinación con agua corriendo, tenés pequeñas cascaditas cada 50 m. Una preciosura.


Y yendo para el norte llegué al Yatai Kaikan. (Kaikan = Centro Cultural, o algo así)
Uno de los grandes atractivos en Takayama es un matsuri que hacen en otoño y primavera.

NOTA DESCOLGADA: Matsuri
Los matsuris son como festivales, o eventos que hacen los japoneses, a lo largo del país, y en determinadas fechas. Mueven masas enormes de gente (turismo interno) que va a verlos, y la verdad, están buenísimos. Uno de estos Matsuris fue lo que vi en Kyoto, las letras de fuego en la montaña. La verdad, por lo que he visto, y lo que he leído, casi casi vale la pena venirse a vivir un año a Japón, trabajando de teacher de inglés, y verse todos los matsuris porque son espectaculares.

Cuando hacen este matsuri, se llena hasta las pelotas de japoneses que vienen a verlo, y andan por la calle con unas carrozas que son realmente preciosas, todo iluminado con las típicas linternas de papel, y hacen toda una fiesta. Por lo que ví en los videos, pinta interesante.
Y acá en Yatai Kaikan tienen algunas de las carrozas que usan durante el festival, y te explican cómo están hechas, qué significan, etc. Por suerte tienen un grabador con un casette grabado en inglés, así que tuve explicaciones, creo que por primera vez en el viaje.



En las fotos no se ve mucho, pero están buenísimas.
Y la entrada a este lugar incluía también la entrada a otro que está acá al lado, que es bastante una cagada pero está muy anunciado.
Es una gran sala donde hicieron toda una réplica de los templos de Nikko (una ciudad cerca de Tokyo a la cual si puedo por ahí voy). Aparentemente las réplicas son perfectas y exactas, y tuvieron un grupo de carpinteros laburando 15 años para hacerlas. (Estos japoneses…)
Muy lindas las maquetitas, la verdad, pero nada demasiado memorable…



OK, esta ya me dio ganas de ir a ver el puto templo en tamaño real.


Y para ir terminando la tarde me fui al último “museo”, que resultó ser de lo más interesante.
Es un museo de máscaras de león, aparentemente, pero eso es una cagada. Lo interesante es la zona dedicada a los karakuri.

Los karakuri son unos títeres que tienen más o menos 300 años, que según lo que explicaba la guía, los mueven 8 titiriteros usando unos 30 hilos para hacerlos “actuar”. Aparentemente varias de las carrozas tienen de estos.

Y yo más o menos me esperaba títeres. O sea, el muñequito de madera, colgando de hilos, y unos negros arriba manejándolos, pero la verdad esto me dejó culo pa’rriba.
Los títeres no están colgados de hilos, están apoyados sobre algo (un pie, por ej), y todos los hilos pasan a través de ese pie, y luego tienen todo un sistema interno complejísimo de poleas que hace que tirando de los hilos hagan distintas cosas (pestañear, abrir la boca, mover un brazo, etc)

No son títeres “genéricos”. No pueden hacer cualquier cosa. Cada uno tiene el sistema de poleas que le permite hacer lo que tiene que hacer, cosa que puede parecer medio limitada, pero la verdad permite que hagan cosas MUY particulares y muy interesantes.

Y aparte, hay otro tipo de kamakuri que son autómatas. Básicamente tienen también su sistema de poleas / engranajes, y una cuerda (léase, resorte, no soguita), y hacen cosas bastante interesantes. De este tipo es el que estaba en Sanmachi, el alimentado a agua.

Insisto, nada de esto sería demasiado espectacular, sino fuera porque estas cosas tienen 300 años.
Acá en este museo hacen toda una demostración de esto, y es realmente impresionante.

Les paso los videos:


Nótese la música estilo kabuki de fondo.
Este me rompió el culo. La demostración esta la vi dos veces, y la segunda me puse específicamente atrás del coso ese, mirando al titiritero, tratando de entender cómo carajo camina.
No lo puedo entender.
O sea, tiene el sistema de poleas interno que le hace “dar pasos”. OK.
Cada vez que apoya un pie, se nota que se engancha a algo en cada poste… OK
Pero cómo hacen desde ese algo para “transmitirle el movimiento” a las poleas?
Salvo que tenga un agujerito en el pie, y de abajo le empujan un palito, y ese palito atrás tiene una recontramultiplicación de la san puta con engranajes, y moviéndolo unos centímetros hace todo el otro movimiento, pero suena como muy mágico.
En el video no se ve, pero se sube todos los escalones, llega al último, levanta la manito, se cuelga de un gancho, y se va volando estilo Jackie Chan, colgado de un cable. Esto sí vi cómo lo hacen y no es tan impresionante (salvo por lo de los 300 años, claro está)


Este es menos sorprendente pero muy divertido. (Y muy ingenioso cómo está hecho)
Básicamente, los rodillos de los que se cuelga el muñeco giran, y tienen ganchos de los que se “agarra” el coso.
El muñeco internamente casi no hace nada (salvo doblarse para atrás para “agarrarse”.
Nótese la estética super japonesa de la boludez del final con las flores.


Este no es demasiado espectacular, salvo por lo del cambio de cara, que está genial. Por suerte le pifiaron al timing con las luces, y se ve clarísimo cómo lo hacen. Aparte en el video no se ve, pero el muñeco mueve los ojitos y la boca.


Este es uno de los autómatas. Cuando le apoyás una taza de te llena, avanza. Pero si le apoyás una vacía, se da media vuelta y se va. Supongo que no es con la taza llena / vacía, sino con apoyarlo la primera o la segunda vez, pero igual es impresionante.
Aparentemente, está reconocido como el primer “robot”, entendido como máquina autómata que hace algo “útil”.

Ese chiquitito que muestran después está a la venta, y te lo venden todo desarmado con las instrucciones para armarlo (que por suerte las tienen en versión traducida). Si no fuera porque salían 100 dolares me los compraba todos. Son geniales.

Y el de la escalera es maravilloso. No es a cuerda ese, se da cuerda solo con su propio peso cuando cae.

Igual, el mejor de todos no lo mostraron. Había uno de un muñequito con un arco, y un lugar donde hay flechas apoyadas, que aparentemente agarra las flechas, las pone en el arco, y las dispara. Por como está armado parece hasta casi creíble, y el sistema de adentro es super complejo, pero no termino de creerles que es tan preciso como para enganchar la flecha en la soguita del arco.
No sé, tal vez por eso no lo mostraron, pero no creo que te vendan algo que no anda…

Y este último en realidad no es tan impresionante, porque el movimiento del brazo no es con soguitas, sino con un palo que lo mueve directamente. Igual escribir kanji con un palo a distancia, te la regaldo…

Impresionante el museo, la verdad.

Busquen otros videos de Karakuri en Youtube… Hay cada cosa!


Esas son las máscaras de león a las que está dedicado el museo. Como les decía, lo lindo son los títeres.


Y ya después me quedé sin nada para hacer, así que me pegué un paseíto por la ciudad.
No vi nada demasiado memorable…
Me crucé con este templo:

Y un par de cosas copadas:

Había una zona caminable que parece que está buena, pero yo ya estaba muy cansado, y esto era en la montaña, así que me fui al hotel, y me dormí una siesta.

A la noche me fui a cenar a la ciudad. Encontré un lugar que no sé lo que comí, pero estaba bueno, y me crucé otra vez con japonesitos simpáticos que hablaban inglés decente, y estuvimos hablando de boludeces un rato. Me encanta esta gente!

One Comment to “25/8 - Takayama”

  1. clem Says:

    si son carpas, aqui hay tanbien en los rios pero son marrones caca no lindas y de colores

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