26 Sept - Volver, con la frente bronceada, que 30 horas no es nada…

Bueno, el vuelo promete ser tortuoso la verdad. 12 horas hasta Frankfurt, 3 horas de espera ahí, y luego 15 y media hasta Buenos Aires, que aparte está 11 horas en el pasado comparado con China, así que no solo me voy a tener que redibujar la raya del ojete con tinta china, sino que encima voy a estar una semana para sacarme el jet-lag.


(a 7 horas del despegue de Hong Kong)
Por lo menos la laptop ya está sequita y parece que funciona, así que puedo escribir un poco, y el servicio de Lufthansa realmente es muy muy bueno. La comida es excelente y abundante, los cubiertos son de metal, las azafatas son muy sonrientes y agradables, y otra vez me dieron cantidades ilimitadas de Baileys (no era sólo para Business), que no lo tomaba hace 2 meses así que me puso muy contento la verdad, y me dio suficiente sueñito como para dormir un buen rato.

Para rematar, el avión está recontra lleno de chilenos, que me encantan, son divertidísimos, y tienen ese tonito que es entretenidísimo, y me van a acompañar todo el viaje hasta San Pablo, así que la estoy pasando bastante bien hasta ahora.


(a 10 horas del despegue de Hong Kong)
Me acabo de dar cuenta de algo muy bizarro…
Nunca viajé muchas horas directamente al oeste (horizontal en el mapa, digamos), arrancando de día.

Resulta que de repente me sentía raro… Muy raro…
Y no sabía qué era, pero de alguna manera sabía que tenía que ver con la luz. Y no lo podía ubicar, hasta que me avivé. Eran las 11 PM, y seguía siendo de día, y eso te descajeta el reloj interno, porque supuestamente yo tenía que tener MUCHO sueño ya. Y es muy loco, porque la “franja de sol” se va moviendo para el mismo lado que nosotros, bastante más rápido, pero no llegó a alcanzarnos, así que hoy tuve el día (tomado como horas de luz) más largo de mi vida, y el vuelo a Buenos Aires va a ser sin duda la noche más larga de mi vida (en la que espero poder dormir bastante)


(a 30 horas del despegue de Hong Kong)
Bueh, pensé que iba a ser peor la verdad.
La espera en el aeropuerto de Frankfurt fue medio chota porque no hay sillas cerca de los enchufes en ese aeropuerto de mierda, así que quedé con la espalda hecha mierda de estar sentado en el piso, pero el resto del viaje estuvo excelente.
Me clavé otra buena ración de Bailey’s, y dormí como una bestia.

Lo jodido fue llegar a mi casa, que estaba en un estado ruinoso similar al del Coliseo Romano, antes de la restauración.
Mi vieja seguía en obra (cómo la quiero), así que todo el mes siguiente a mi llegada fue una verdadera mierda, pero bueno, qué se le va a hacer, los padres son así.


(a 170 horas del despegue de Hong Kong)
Y efectivamente me tomó una semana entera recuperarme del jet-lag, durante la cual tuve aproximadamente 3 horas de semi-lucidez por día, y el resto del tiempo estaba dormido, o durmiendo despierto.
Lo parió con los husos horarios, che. Pero bueno, ya estoy de vuelta, trabajando, puteando a mi vieja, todo a vuelto a la normalidad.

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