25 Sept - Qué negras me las vi

Y comienza la travesía de vuelta a casa…

Primero, un vuelo cortito de Japón a Kong Kong, noche cortita en Hong Kong, y de ahí 30 horas de vuelo a casa.

Todo parecía bastante uneventful, hasta que me acordé que yo estaba viajando con unos 430 kilos de equipaje.

Resulta que yo venía con la premisa de que por el sobrepeso me iban a cobrar unos 100 euros, más o menos, porque mi agente de viaje me había dicho que como había mucho quilombo cobrando por kilo, porque la gente se ponía a discutir y rompía las bolas, y cosas así, entonces pusieron una tarifa plana y listo (que yo estaba más que contento de pagarles).

Para estar seguro, though, ni bien llegué al aeropuerto de Japón pregunté en el mostrador de Lufthansa, como para tener tiempo de reacción, y me desayuno conque me iban a querer cobrar 50 dolares (dolares de verdad, no de hong kong) por kilo.

O sea que iba a tener que pagar unos 1200 dolares de sobrepeso, más o menos, cosa que para mí no tenía mucho sentido. Hmmmm, mierda mierda mierda.

Desde ya me agarró un ataque de caspa, y me entré a desquiciar por completo.

Al menos tuve todo un vuelo de 4 horas para pensar qué hacer, porque estuve tan piola que volqué una lata entera de cerveza sobre la laptop y murió MAL. Después revivió, por suerte (sólo huele mal), pero en el avión no anduvo ni un poquito, así que lo único que podía pensar era cómo cagarlos…

Visité varias opciones, por supuesto, como por ejemplo ponerme (wear) TODAS mis posesiones. Técnicamente, lo que tenés puesto no es equipaje. Si yo peso 130 kilos no pueden cobrarme sobrepeso…
No, no iba a funcionar…

Por supuesto iba a dejar todo lo que no fuera vital (250 gramos, aprox).
Aunque podría fabricarme unos bolsillos con la tela de lo no-vital, más aguja e hilo (que tenía), y coserme todo encima…
No, no iba a funcionar…

MIERDA, MIERDA, MIERDA.

Encima llego a Hong Kong, y lo mejor que podía hacer era hablar con mi agente de viajes a ver si conocía un truco mágico… Yo llegaba de noche, así que Internet no había para usar Skype…
Me compré 2 tarjetas de teléfono larga distancia, 5 dólares cada una, que me habilitaban para hablar 3 minutos y medio (Cada uno).
Bien, estoy salvado…

MIERDA, MIERDA, MIERDA.

Llego a mi hotel, recupero las valijas que le había dejado al chino en custodia, y bajo a llamar a mi vieja para que llame a mi agente, y me diga que dijo (porque me iba a gastar los 3 minutos y medio escuchando musiquita sino…), y me fui a comprar provisiones para la cena (papas fritas, bah).

Consejo del agente: Nada. Estamos en bolas…

MIERDA, MIERDA, MIERDA.

Así que pasé una noche laaaaarga pensando, armando, rearmando, tirando, cosiendo y fabricando…
Qué mal que la pasé. Me pasa por comprar tanta mierda.

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