21 Sept - Tokyo - Asakusa y Ueno

Y al otro día me levanté tempranito, armé mi valija (bueh, pa lo que había que armar), y me destiné a cambiar de hotel (no porque no me gustara la cápsula, sino porque quería probar el ryokan), no sin antes ir a desayunar.

Bajo al front-desk (en pantuflas, claro, como siempre que se está bajo techo acá), y le pregunto al tipo por el desayuno, a lo que me dice “seh, seguime”. Lo que no me dijo el conchudo es que no iba a subir un piso, iba a salir a la calle y caminar 100 metros, EN PANTUFLAS (y sin mi cámara). A quién se le ocurre.

Pero bueh, me metió en un restaurancito muy lindo, muy japonésico, y me pregunta (él, porque los que atienden ahí no hablaban inglés) “Western or Japanese Breakfast?”
A lo que yo, como no podía ser de otra manera, y haciéndome el pija le digo “Oiga don, usté de qué me vio cara! Japonésico! Obvio! Pffff!”
(Seh, soy un pelotudo)

El tipo obviamente se volvió al hotel, y al rato viene la mina con una bandejita que contenía varias cosas, entre ellas un té bastante horrible, un bowl con arroz, un cacho de salmón que yo creí que estaba crudo, pero para mi alivio era ahumado (me cago en la diferencia), una teterita de salsa de soja (infaltable), y un par de cosas más que no recuerdo, pero de normal, un carajo.
También me trajo un paquetito envasadito, muy lindito, onda galletitas, que adentro tenía unas hojitas de algas de esas que se usan para envolver el sushi maki. Probé una y era HORRIBLE. Entonces le hago señas a la mina de que me explique con qué carajo se come esa porquería, y por supuesto, vuelca un poquito de salsa de soja en un platito, y me indica que la moje ahí y me la coma.
Cosa que obviamente hice (seh, soy un pelotudo)
PUAAAAJJJJJ!!!!!
Qué porquería!!!
Terminé usándolas para envolver el arroz (onda sushi) y listo.

En fin, muy lindo el desayuno japonés. From now on, we stick to donuts…

Y me vuelvo al hotel, agarro mis porquerías, y me mando para el ryokan que estaba ahí nomás, pero todavía no era horario de check-in, así que dejé todas mis porquerías (laptop incluída) en una habitacionsucha que ni cerrada estaba (aguante Japón), y me fui a pasear.

Arranqué para Senso-Ji, el templo más grande y más turístico de Tokyo (que me quedaba cómodamente a 4 cuadras).

Así son las callecitas chiquititas en este barrio (y en varias partes de Tokyo)

La entrada de Senso-Ji

Senso-Ji

Y acá me encontré con varias costumbres típicas japonesas muy interesantes (la mayoría de las cuales tuve que leer en la guía, claro)


Eso que ven ahí es la versión japonesa de la “fortune cookie” (cosa que inventaron los americanos y dijeron que es una tradición china, y que en China no existe ni ahí).
Uno deposita 100 yenes en una ranura (por supuesto, nadie controla que efectivamente los deposites), y agarra un tacho de chapa que tiene un agujerito y está lleno de palitos. Lo agita, saca uno, y el palito tiene un número, que indica qué cajoncito hay que abrir. Luego, el cajoncito tiene un bonito papelito que le dice a uno la suerte que le va a tocar (que en Senso-Ji, siendo turístico, está convenientemente traducido al inglés).

Según la tradición, si te toca mala suerte, hay que agarrar el papelito y atarlo en ese palomar que ven ahí, y con eso la mala suerte se la lleva el viento, y vos volvés a ser feliz (todo por el módico precio de un dólar).

Por supuesto que atravesé el ritual, pero me tocó mala suerte y la tuve que atar ahí, y no me animé a sacarle una foto, por miedo a que se me pegara y no se fuera. (Eh! Si los japoneses llegaron adonde llegaron y creen en fantasmas, hay que darles un poco de crédito, viejo)


Otra de las tradiciones (esta ya me resultaba menos entretenida) consiste en que delante del templo hay un tacho donde se queman sahumerios, donde todo el mundo va y pone los suyos, y genera terrible humareda. Lo interesante es que ese humo es sagrado, o algo así, y la gente se para al lado y agita las manos en el aire, impulsando el humo hacia su cabeza, para quedar impregnado del olor nauseabundo (como se puede apreciar en la foto).

Y otro más, que sí me pareció piola:


Para entrar en cierta clase de templos (no sé cuáles, pero se identifican fácil porque tienen esto en la puerta) primero hay que purificarse. Eso implica agarrar esa tacita, llenarla con el chorrito de agua, lavarse una mano, lavarse la otra, y después hacerse unos buches (preferentemente sin gárgaras), para estar limpito.
Una ternura.

Por todos lados está lleno de esas linternas preciosas. Admito que el enrejado de alrededor queda como el ojete, pero me parece que sin eso las palomas las harían mierda.

Y ahí al lado del templo hay otros templos, como esta pagoda budista:


Muy linda, pero justo hoy cerrada.

Y algo que no había pensado, y que es muy obvio, pero uno ni lo piensa…
En Japón, todos los jardines son el Jardín Japonés… :-)



Este es uno de los templos por dentro. No todos son así, pero no aprendí la diferencia entre cada uno, ni qué significa nada de eso…

Y ya me fui de ahí, y venía repitiendo el puto salmón que no podía más, así que entré a un “convenience store”, y me compré una Cindor como para sacarme el gusto, cosa que por supuesto empeoró la situación, porque ahora repetía salmón chocolatado. Puaj.

Y ya que estaba en el convenience store me compré un muñequito ponja simpatiquísimo y un comic porno, que es bizarrísimo. Lo tienen que ver. Después les voy a contar un poco más de la porno en Japón igual.

Y el resto del día me puse a conocer las cosas que estaban más o menos por esta zona de la ciudad, y me crucé con una de las cosas típicas y locas. Resulta que muchos restaurantes acá tienen en la puerta una vitrina con muestras (de plástico) de la comida que hacen adentro, cosa que no sería demasiado llamativa si no fuera porque es notablemente realista y detallada. Realmente están muy bien hechos los platitos, y para cada plato posible que pueda haber, existe su copia en plástico.
Cuestión que me encontré caminando por una calle que vende toda clase de insumos para restaurantes (como platitos y palitos descartables), y también, por supuesto, la comida de plástico.


También me crucé con otro templo muy lindo, cuyo nombre escapa a mi memoria


que tenía la particularidad de tener un cementerio alrededor:



donde vi a un tipo hacer todo un rito en el que agarraba un baldecito, lo llenaba con agua (en un lugar muy parecido a esas fuentes para purificarse) y con una de esas cucharas la iba tirando sobre la tumba, llenando el platito que tienen entre los dos floreros, y cosas así, mientras rezaba, o hacía algo por el estilo. Por supuesto no entendí.

Lo que me llamó más la atención de este lugar, es que yo me sentía notablemente solemne. De entrada pensé que se me había pegado Japón, y estando en un cementerio, etc, etc. Lo que noté después es que en realidad yo normalmente soy así, especialmente si estoy de viaje en un lugar con cultura distinta, el problema fue que en China me volvieron tan irrespetuoso y tan conchudo en general (a fuerza de ser irrespetuosos y conchudos themselves) que esto parecía una novedad para mí.
Qué lindo lugar que es Japón…

En fin, seguí en camino, vi otros templos varios, y me metía en cuanto negocio encontraba, porque todo es muy bizarro acá.
Como esto:


Me quería traer uno, pero 20 dolares un cubo de mierda era como mucho…

Y terminé en Ameyoko Arcade, una calle de compras bestial:




que no había una mierda para comprar, pero seguían las bizarreadas. Miren esta bici:

Y de ahí, al Ueno Park, un parquecito muy simpático que también estaba ahí nomás.
No tiene mucho para mencionar. Tiene un templo muy bonito, y es un parque, pero había cosas simpáticas, como la estatua del samurai que sacó a pasear al perro:

Van las fotos:





Y terminé en un museo que no estaba muy interesante, pero me entretuve un rato… Mostraban cosas medianamente antiguas de Japón, como el tipo este:


tallando madera, y tenían un segundo piso con juegos de ingenio y rompecabezas con los que me divertí un rato y me fui a la mierda.

Off-Topic, Miren este edificio:


Qué le pasa a esta gente?!?

Y ya se estaba haciendo de noche, así que me puse a caminar por una zona bastante más “ciudad”, muy comercial, y me puse a buscar un cyber que, para variar, me costó un huevo encontrar.
Finalmente llegué a un subsuelo escondido que estaba espectacular.

De entrada, llegabas y te encontrabas con esto:


Y de ahí pasabas a unas bonitas cabinitas, cerraditas (con cortinita), con computadora de lujo, sillón de cuero, parlantes, auriculares, lo que quieras. Una maravilla.

Y de ahí, no sé bien cómo mierda, terminé de vuelta en Akihabara, otra vez de noche, otra vez todo cerrado, y otra vez los mismos locales de comida.
Me metí en un restaurant (de estos que tienen comida de plástico afuera) que la verdad estuvo más o menos (y medio caro), y de ahí vuelta al hotel.

Esta vez sí conseguí mi habitación, como les decía, en un auténtico ryokan.
El ryokan es un hotel construido estilo japonés antiguo, estructura de madera, paredes de cartón, puerta deslizable (sin cerradura), piso de tatami, y no tiene camas. Te dan una colchonetita para tirar en el piso, y unas frazadas nomás.
Mi espalda, agradecidísima.


La habitación era compartida (entre 4), y también me salió 30 dolares. Una masa, entre otras cosas, porque el host hablaba bastante buen inglés, así que me facilitó un poco la vida.

Otra ventaja del hotel es que algún nabo por la zona se dejó una wireless abierta, así que tenía Internet gratis (haber sabido!) y me quedé hasta bastante tarde con el blog.

2 Comments to “21 Sept - Tokyo - Asakusa y Ueno”

  1. Andri Says:

    hola! has vuelto a casa?

  2. peptido Says:

    Hola!
    Si, he volvido a fin de septiembre, y por supuesto no updateé más.
    Me faltan 5 días de Japón, que aparentemente los voy a publicar alrededor de navidad.

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