20 Sept - Tokyo - Asakusa y Akihabara

Y pasó lo que tenía que pasar…
Siguiendo con mi estricta política de ser un pajero empedernido, volví a casa y no updateé el blog nunca más, cosa que por supuesto atenta contra el objetivo mismo de este blog (dumpear las cosas que me pasaron antes de olvidármelas). Así que lo que va a aparecer a partir de ahora es una mezcla entre las cosas que SI escribí mientras estaba allá, y lo poco que me acuerdo del resto, cosa que probablemente tenga un poquiiito (un toque nomás) menos de onda que el resto.
Pero bueh, por lo menos tengo buen ancho de banda y puedo compensar poniendo muchas fotitos.

Y ya era tardecito, casi de noche, y no tenía muy claro por dónde empezar. Tokyo es MUY grande, con demasiadas cosas interesantes para ver, difíciles de rankear, y yo tenía pocos días… Así que decidí empezar por una de las cosas que seguramente me iban a gustar… Akihabara, el barrio de la electrónica.

El paseo me salió mal, porque los negocios en Akihabara cierran tempranito, así que no vi nada, pero por lo menos empecé a ver lo que es Tokyo, que está bastante muy impresionante, la verdad.

NOTA DESCOLGADA: los japoneses son confianzudos
Una de las primeras cosas que me llamó la atención, es que es muy fácil colarse en el subte acá. Sí, me colé en el subte, pero no fue de negro, fue de confundido nomás. Yo venía caminando por la estación muy tranquilo y de repente me encuentro en frente del tren, y nunca pagué nada.
Después entendí, pasé por el molinete, solo que no tiene molinete, entonces es muy fácil no darle bola y pasar…
A la salida ví mejor cómo era. El aparato que te toma el ticket que compraste tiene dos puertitas ínfimas a la altura de las rodillas (muy chiquitas), que muchas veces ni siquiera están cerradas (no entendí cuándo SI cierran). Cuestión que estas estaban efectivamente cerradas, y yo no tenía un ticket para ponerle (porque no podés salir del sistema si nunca entraste, digamos), así que me mandé muy tranquilo, y en cuanto hice un poco de fuerza las puertitas cedieron y me dejaron pasar muy contento. Por supuesto nadie me controló, ni me dijo nada, ni siquiera se dio cuenta. Pero nadie se cola, obvio!
Compárese esto con el esfuerzo necesario para saltar un molinete argentino, y ni hablar del que usan en New York, que necesitás una amoladora para pasarlo…

Pero como les decía, no me colé de negro… Sencillamente el sistema del subte es más complicado…

Y como les decía, de Akihabara nada, y ya era tardecito, y ya aprendí que acá los lugares de comida cierran temprano, así que me puse a buscar dónde comer, y encontré un lugar tipo autoservicio (estructurado casi como un Esso Shop) donde comí bastante decentemente, y hasta con cerveza, por la módica suma de unos 10 dólares, y ya muy contento me volví al hotel (también en subte, pero esta vez pagué)

Y les paso los highlights:


  • Ni bien bajo del subte me cruzo con eso que me da unos volantes (en japonés, claro). Después me acostumbré a estas cosas, pero de entrada me resultó excesivamente llamativo. No sé si serán putas, si estará promocionando un puterío, o si será una casa de comics nomás…. Todo es posible acá. Ni siquiera sé si la prostitución es legal, por ejemplo, o si siendo ilegal es factible que haya (si hay en USA…), aunque algo me dice que no sería tan visible.
  • Pachinko: Resulta que los ponja tienen una forma muy loca de timba.


    Son maquinitas como esas, casi como tragamonedas, pero que se alimentan de bolitas (vease la bandeja inferior llena de ellas) en lugar de monedas. La cosa esa va agarrando las bolitas, las escupe para arriba, y van rebotando por los clavitos que tiene y entrando a distintos lados (al azar, pero físico), y según donde entran vas ganando o perdiendo. Si ganás te da más bolitas, si perdés, no. Pero es más sofisticado que eso, porque también tienen una pantalla, en la que van pasando cosas, y vos algún control del aparato tenés, fíjense la mano del chabón que sostiene una perilla (que es giratoria). No entendí, pero está LLENO de estas mierdas. Pero lleno MAL.


  • Sin palabras…
    Si alguien me lo puede explicar, se lo voy a agradecer inmensamente.
  • Una calle de Akihabara de noche.

  • Cómo pega la cerveza!. En realidad, la Asahi es tan liviana como cualquier otra, pero hace muuuucho que no tomaba alcohol, y con dos cervecitas nomás quedé del orto…
  • No obstante lo cual estaba en Japón, y no podía no probar la bebida típica, el Sake. Encontré un lugarcito de sushi cerca del hotel, y me clavé uno.
    La verdad, mucho más rico de lo que yo esperaba. Es indiscutible que es vino de arroz por el gusto, realmente muy muy bueno. Es más suave también, yo pensé que iba a tener 200 de graduación alcohólica, pero pega más o menos como un vino. En realidad, pega un poco más, porque estos dementes en invierno lo sirven caliente (no natural, caliente) y te deja del ojete, pero igual el hotel estaba a una cuadra.

NOTA DESCOLGADA: Fe de Erratas.
No es que el mapa de la Lonely no tiene los nombres de las calles por falta de escala. La escala es más grande que en cualquier otro que haya tenido (cosa que hace que siempre me pase y tenga que volver).
El problema son las calles… En Tokyo, las calles no tienen nombre acá!. Si estás en el barrio de Asakusa, todas las calles son Asakusa (salvo un par de avenidas importantes, que sí figuran en el mapa). Y para ubicarse tienen un sistema de numeración bizarrísimo, compuesto de tres número, que indican algo así como “calle-manzana-casa”, pero que no lo entienden ni ellos.

Leave a Reply