31 Ago - 1 Sept - Beijing - 北京 (north capital)

Bueno, de entrada les cuento que este capítulo lo estoy escribiendo MUCHO después de haberlo vivido, así que seguramente me voy a dejar cosas afuera. No obstante lo cual, China es todo más o menos igual (al menos en la forma en la que yo la estoy viviendo), y seguramente algo que vi en Beijing lo voy a comentar en algún otro post o viceverga.

De entrada llegué al hotel (11 PM), tiré las valijas en la habitación, y salí a ver qué me conseguía de comida. Ni bien salgo del hotel me llega un olorcito a parrilla increíble, y resulta que eran unos chinos que estaban ahí al lado…
Al costadito del hotel (en cierta forma es parte del hotel, pero está del lado de afuera) hay una parrillita donde hacen unos brochetitos de varias cosas. Me encontré con un menú que tenía todos nombres en chino, y al lado entre paréntesis el nombre en inglés, que o estaba mal escrito, o eran cosas muy raras, porque sacando el “mutton”, no había escuchado mencionar ninguna de las otras cosas. Cuestión que los brochetitos de mutton pintaban bien y salían 1 yuan así que me compré 8 (eran minúsculos) y una cerveza de una china que estaba al lado y sabía decir 3 palabras en inglés (cerveza, 4 y yuan).

NOTA DESCOLGADA: Antes de que pregunten, la nueva tasa de conversion es: 1 dolar = 8 yuan 元.
Para hacerla simple, 10 yuanes son más o menos un euro.

Cuestión que me siento en unas mesitas que estaban ahí afuera (muy linda noche, muy fresquita, un alivio comparado con Delhi) en una mesa donde había un húngaro gigante, muy buena onda, que venía de estar no sé cuántos meses en Mongolia. El chabón se queda en China un tiempo, y después se va a ir a Japon, donde aparentemente es fácil conseguir un laburo enseñando inglés. (No voy a decir que no lo consideré…)

Y después de comer nos fuimos a esta zona comunitaria que tiene el hostel, donde había bastantes gentes (y donde vi mi primer tobillo en un mes, como les decía) y estuve hablando pelotudeces un rato hasta que me fui a dormir. Buena onda esta gente.

NOTA DESCOLGADA (y extemporanea): El hotel, en el subsuelo, tiene un “karaoke bar” (lease encomillado a lo Pablo). Si uno se sienta 2 minutos en el lobby queda claro que es alto puterío. Hay minitas subiendo y bajando todo el tiempo, vestidas bastante putitas, y cada tanto baja una, sube de la manito de un chabón, después baja de nuevo (sola), vuelve a subir con otro chabón, etc.
Traté de bajar un par de veces a ver qué onda y nunca me dejaron pasar (el chabón que no me deja pasar no habla inglés, así que no sé por qué). Finamente logré que uno de los del lobby del hotel me explique que es “sólo para locales”. Aparentemente la prostitución queda fea y no les gusta que los turistas la vean, no sé. O por ahí quieren evitarse quilombos (siendo que es bastante ilegal).
Lo que tiene es que es terriblemente molesto. Si los chinos normalmente son ruidosos, las putas son MUCHO más ruidosas, y la salida del puterío está justo justo donde yo tengo Internet y trato de hablar con la gente por teléfono (y la puta que las parió).

De una forma u otra, ahora me quedé con la duda de cuánto cobran. Ya investigaré…


Y como estuve corriendo como desquiciado en India, decidí que en China me la voy a tomar con más calma.
Supuse que me iba a perder de ver unas cuantas cosas, pero necesitaba estar un poco más relajado, sino me iba a pudrir al tercer día. Como estoy escribiendo esto mucho después de haberlo hecho puedo decirles que tenía razón. Me perdí de ver muchas cosas, pero estoy más tranquilo y me hacía falta.

Así que el primer día no fui a ver ningún “sight”. Me alquilé una bicicletita en el hotel (que resultó ser la mejor idea que pude haber tenido) y me fui a pasear por la ciudad, sin rumbo aparente, y usando sólo mi brújula como dirección (apenas el mapa).

Siguiendo con esta idea de relax también, me había levantado bastante tarde, así que para la época en que recorrí un poco ya me había agarrado hambre, y me metí en el primer restaurant que encontré. Era un restaurant chino (obvio), para chinos (obvio). O sea que ni menú en inglés, ni menú con fotitos, ni un porongo. Siendo esta mi primera experiencia real en China, experimenté lo real que es la barrera del idioma (ya van a ver).

De entrada agarré el menú, más mi pequeña guía con su pequeño glosario y traté de entender qué carajo había. Fracaso absoluto, pero estaba cantado. Aparte mientras yo trataba de descifrar el puto menú conocí una de las tantas costumbres molestas de China. El mozo se te para al lado mientras mirás el menú, y no se va ni por puta. Dado el tiempo que a mí normalmente me toma decidir qué comer, y que el menú está en chino, me siento observado por un buen rato, claro está. Traté de buscar la frase “dame un rato” en la guía pero no la encontré, así que me resigné a tener a la minita al lado y ya. Igual como a los 2 minutos de no entender una verga del menú dije, “bueh, estoy en Pekín, vamos a pedir la comida típica”. Le señalo a la mina en mi guía a donde dicen “Peking duck” (en chino, claro: 北京烤鸭), y le pongo cara de “tenés esto?”. Me dice que sí, y me hace gesto de “estás seguro de lo que estás pidiendo?”. “Sí, sí, uno”, con carita de feliz cumpleaños. (es increíble cuánto nos entendimos solo con caritas).

Y una Coca-cola. Ja, la coca-cola no se llama coca-cola, se llama “ke kou ke le”, y les juro que en 10 días de estar acá no logré que me entiendan diciéndolo, pero por suerte siempre tienen una botellita a mano que uno puede señalar.

La minita se va con cara de “bueno, ta bien, si vos querés eso…”, y vuelve otra, a los 2 minutos, con un papelito que dice “180″ (20 dolares). Mierda, debe ser un manjar exquisito. La mina me señala al papelito y me hace gesto de “sale esto, ta bien?”. “Sí, sí, dale, whatever”.

Y yo ya me empezaba a imaginar cómo era la cosa… O era un manjar exquisito, o rarísimo, onda caviar, o había pedido comida para 2 tipos. En fin, ya veremos….

Cuestión que mientras espero me pongo a descifrar el menú, usando mi guía. Como les decía, es muy interesante esto del chino, ya les voy a postear un artículo sobre el idioma en sí y mis experiencias con él. La joda es que en la guía hay una lista de comidas (todas compuestas de al menos 4 caracteres) escritas en chino y en inglés, y por supuesto ninguna matcheaba con lo que tenía en el menú, así que decidí volver a las bases, y empezar a descifrar caracteres individuales. Aprendí a decir “arroz” (饭 fàn), “fideos” (面, miàn), “frito” (炒, chao), y ustedes dirán “qué pelotudo, chaufan y chaumien, quién no comió eso?”. Sí, dale. Te quiero ver con el puto menú en chino encontrando chaufan y chaumien. Y aparte, se lo llegás a decir a la minita y no te entiende ni por puta igual.
Cuestión que me copié un par de simbolitos estratégicos (como arroz, carne y cosas así) en mi guía, y a todo esto empezó a llegar mi comida (sisi, empezó a llegar).

De entrada me traen 2 platitos de una carne, evidentemente de ave, hervida, y cortada en pedacitos. Ahí nomás agarré los palitos y empecé a practicar agarrar cosas (es más fácil de lo que parece para cosas grandes y blandas). La carne estaba muy rica, definitivamente no valía 20 dolares, y en eso me traen OTROS 2 platitos de carne, iguales, mas un bowlcito de salsa de soja (hmmmm, creo que pedí comida para 2 nomás). Mojo la carne en la salsita, y estaba rica, pero nada maravilloso la verdad. Y en eso me traen otro platito con unas cosas como tapas de empanadas solo que super finitas y sin gusto a nada (trajeron unas 1000), y dos platitos; uno con pepino y el otro no sé, pero era otro vegetal…

A todo esto yo miraba todo eso con cara de “y ahora qué mierda hago con todo esto?”, y la mina entendió que era un pelotudo, y me hace gesto de “dame los palitos, gil”. Y ahí nomás los mojó en la salsita de soja, untó la tapa de empanadas, le puso el pepino y la otra verdura, unos cachos de carne, hizo un rollito (onda taco), y me lo alcanzó, haciendo gesto de “comete esto”. Tiempo total: unos 10 segundos, todo con los palitos, sin usar las manos (hija de puta).

Y AHORA SI!. Esto sí estaba riquísimo!. No hay caso, te tienen que explicar hasta cómo comer.
Y ahora que la tenía clarísima me puse a hacer lo mismo que la mina, obviamente tratando de no usar las manos (sólo valía para enrollar el taco). Armar cada uno me tomaba como 5 minutos más o menos, agarrar la verdura es muy pero muy difícil. Y estaba ahí yo muy contento comiendome mi pato, pensando si iba a poder comerme toda la comida que me habían traído cuando aparece de nuevo la minita, con un bowl de sopa de 3 litros (no estoy jodiendo), que tenía el resto del pato adentro (los huesos básicamente). Y ahí confirmé mis sospechas. No pedí “pato de Pekín”… Pedí “UN pato de Pekín”. Me hicieron el pato entero!.

Los tipos le cortan la carne, la hierven, y con lo que queda del pato (huesos, cabeza y patas incluídas) hacen una sopa, que es IN-CRE-I-BLE.

Cuestión que obviamente había pedido comida para 4, no para 2, y hasta tenía ganas de decirle a la moza que se siente a comer un poco, si total iba a sobrar mucho más de la mitad, pero ni eso logré.

En fin, comí como un cerdo despiadado, el pato estaba buenísimo!. Y para ir empezando la parte pictográfica, les paso una foto de lo que sobró:

Todo eso quedó, la verdad me daba lástima, pero pedirle que me lo envuelvan para llevar iba a ser imposible, y según mis experiencias anteriores, totalmente inútil. (Viejo, te acordás de la lasagna de Atlanta?)

En fin, me fui a recorrer, como les decía, sin dirección ni sentido alguno, y me llevé muchas gratas sorpresas.

  • La ciudad es una masa y es super-bicycle-friendly. TODAS las calles y avenidas tienen un carril para bicicletas y se respeta a muerte. Aparte el tráfico es muy organizado, así que ni una vez estuve cerca de que me pase nada.
  • Nunca había hecho turismo en bicicleta, pero la verdad que es increíble. Esto de poder moverte muy rápido y sin cansarte es muy práctico la verdad. Definitivamente me voy a alquilar la bici todos los días.
  • En todo el día debo haber andado al menos unos 40km. Me fui BIEN a la concha del mono, totalmente fuera de los mapas que tenía, y en ningún momento vi ninguna clase de señal de pobreza, ni siquiera de humildad. TODO es una ciudad bestial, con edificios bien puestos, casas bien hechas, autos de la puta que lo parió, etc. La calle está llena de Audis, mitsubishis, BMWs, y se ve alguna que otra Ferrari cada tanto.

Una cosa que me llamó mucho la atención es que los chinos, con toda la tradición milenaria que tienen, hacen lo posible para ser occidentales. Todavía no conozco la cultura (probablemente no la conozca nunca), y no sé bien cuál es su sistema de creencias, pero la impresión que da es que tratan de ser lo más como nosotros posible. No sólo está lleno de locales de comidas que son cadenas yanquis (McDonalds y KFC son los más vistos, pero hay de todo, inclusive cadenas que yo sólo vi en USA, y en ningún otro lado). Y están llenas de chinos, hay pocos occidentales adentro. Aparte los tipos (y las minas sobre todo) se visten como nosotros, y se arreglan el pelo como nosotros. Sacando los desquiciados (que son minoría) que se tiñen de rubio-patito a lo maradona, hay muchísimas minas que se tiñen de un color “normal” para nosotros, pero que un chino jamás tendría naturalmente, se hacen rulos, se ponen una minifalda y tacos, y realmente, si las mirás de atrás, te las confundís con occidentales sin pensarlo. Y era una cosa de todo el tiempo “ah, mirá, una turista. No, es china. Ah, allá hay otra. No, es china, mierda, mierda” (todo esto buscando alguien que hable inglés, claro).

En fin, volviendo al paseo, les paso los highlights:

  • Esta es la 9 de julio de la que les hablaba (ese techito lindo de la izquierda es la famosa ciudad prohibida).


  • Unos edificios lindos y modernos (así es toda la parte céntrica).

  • De entrada al principio del paseo terminé en una calle peatonal, que es como el centro del centro comercial, y realmente te caés de culo (especialmente cuando la ves de noche). Shoppings gigantescos, restaurantes, avisos luminosos y pantallas bestiales por todos lados. La impresión que da esto es “pero carajo, esto no es China, es Japón!”.
  • Y ahí en uno de esos shoppings me abordaron un chinito y una chinita, que hablaban perfecto inglés y me estuvieron paseando un poco por el mall y dándome charla, para después de unos 15 minutos decirme que eran estudiantes de arte (no, no, otra vez noooo!), y que si no quería ir a ver su galería, y etceteras. La verdad, nunca vi arte chino, así que fui a la galería, miré las pinturas, les pregunté cuáles eran de ellos, les dije que muy lindo todo, y que gracias pero no les iba a comprar una verga. Pero muy lindas las pinturas la verdad.
  • Más que en India, está lleno de chinos en la vereda jugando a cosas. La mayoría, al “ajedrez chino”.

    que aparentemente es como nuestro ajedrez (Que ellos lo llaman ajedrez internacional), pero no tanto.

    al Go…
    Y muchos juegan a las cartas. No sé qué carajo será, pero es con cartas de poker, así que no debe ser un juego muy típicamente chino.

  • Encontré la calle sarmiento, cosa que me llenó de alegría. Es una calle laaaarga, toda llena de negocios de música. Y son igualitos a los de Buenos Aires!. Entrás y es un pasillo largo y angostito, con 400 guitarras colgadas en la pared, 3 platillos, y un chino sentado con cara de aburrido. Tuvo bueno la verdad, me divertí un rato paseando, y hasta encontré una casa que vendía pianos, y tuve el placer de tocar el peor piano que vi en mi vida. Realmente increíble lo mal que sonaba, pero bueh, es lo que había, y ya tenía ganas de tocar después de tanto tiempo…
  • En eso paseando una minita me ofrece un té que estaba buenísimo, así que logró que me meta a su negocio y le compre un poco. Es té de jazmín aparentemente, y me vendió unas pelotitas que no tengo la más puta idea de cómo carajo se harán té, pero ya tendré tiempo de averiguarlo en casa (tengo que parar de comprar porquerías urgente).
  • Me encontré una calle puramente para freaks, que a más de uno de ustedes le hubiera desquiciado. Básicamente era todos negocios, o de Playstations y accesorios y jueguitos y porquerías, o tipo Kamelot, vendiendo muñequitos de todo tipo, forma y tamaño. Desde Alien, hasta Spawn, hasta los Pitufos, hasta los Caballeros del Zodíaco (se acuerdan?), hasta las típicas minitas tetonas con ojos grandotes y en bikini en posturas bastante playeras que les encantan a los pajeros estos. Quise comprar un pokemon, pero no encontré.
  • Y en donde terminaba la calle esa empezaba otra llena de tubos de neón hasta el orto, que parece ser la zona “cool” para salir a la noche. Es más o menos 1 kilómetro de restaurant al lado de restaurant al lado de bar al lado de restaurant, todos muy fifíes, con gente vestidita toda linda entrando y saliendo todo el tiempo. Una masa. Me hice una nota mental del nombre de la calle (irrecordable, por supuesto), y la zona más o menos en el mapa, como para volver más tarde (porque eran como las 7, y después de la comida bestial del mediodía no tenía mucho hambre).

De ahí seguí paseando y no encontré muchas más cosas memorables. En general, me llevé una impresión increíble de la ciudad. Todo está terriblemente limpio y cuidado. Aparte, por otro lado, todo es nuevito, por el tema de las Olimpiadas 2008. Esto yo ya lo sabía, Beijing no es el resto de China, y especialmente con este cuento de las Olimpíadas. Literalmente están demoliendo barrios enteros y construyendo edificios nuevos y lujosos en el lugar, es increíble. Y lo están haciendo a una velocidad que mete miedo. Así que no sé qué voy a ver en el resto de China, pero por ahora, Beijing es Japón, no China.

Y ya siendo medio tarde me agarró hambre, así que me estacioné en la puerta de un restaurante, y así medio de pedo nomás vi unos puestitos callejeros y me mandé a chusmear. Lo que encontré resultó ser un “mercado de comida” callejero, pero de alguna forma organizado (o al menos controlado) por el gobierno, porque todo está excesivamente limpio y cuidadito, los puestitos tienen cada uno un número, y se lo ve todo muy ordenado. No es la típica mugre de comida callejera.
De entrada me ofrecieron unos brochettes de calamar, que acepté gustoso luego de sumergir mi naricita en la fuente de calamares y ver que no olieran muy a podrido. Y mientras me comía mis calamares entré a pasear y encontré las cosas más impresionantes que haya visto en mi vida.

Básicamente, en todos los puestitos venden brochetitos de las cosas más variadas, que los asan o los fríen (sumergiéndolos integramente en aceita). Y cuando digo las cosas más variadas, digo las cosas más variadas. Prepárense porque esto es fuerte…
(Clau, si estás almorzando, prepará la bolsita del vómito)

Son todos puestitos como esos, donde hay cosas medianamente normales, como:

  • Cordero
  • Vaca
  • Pescado (fríen el pescado entero y te lo comés entero, con piel y todo. Está buenísimo)

  • Frutas acarameladas de todo tipo

  • Caballitos de mar (miren bien a la izquierda)
  • Grillos gigantes
  • Escarabajos
  • Gusanos de seda (esos soretitos marrones que se ven arriba a la derecha)
  • Víbora (bien a la derecha se ve una)

  • Langostas
  • Pescados (de esos me comí uno)

  • Escorpioncitos y otros bichos asquerosos por el estilo

  • Escorpiones gigantes

  • Tiburones (lo fríen así entero como lo ven ahí)

  • Cangrejos hervidos. De estos me comí uno y estaba asquerosamente feo, y eso que el cangrejo es una de las cosas que más me gustan en la vida.

  • Cienpiéses

  • Estrellas de mar!!!

  • Testículos y penes de cordero (yummy!)
  • Hígados y corazones de todo tipo

En fin, no comí nada demasiado extraño esta vez, así que voy a tener que volver para probar víbora, los escorpiones grandotes (los chiquitos me dan asquito), tiburón y estrella de mar.

Y ya después de cenar me fui a dormir con grandes planes para el día siguiente
Los dejo con una imagen divertida:

Me sorprendió que me dejaran sacar esa foto y no trataran de meterme en cana. Creo que sólo la dejaron pasar porque para cagarme a bastonazos iban a tener que romper la formación de marcha, y eso debe implicar pena de muerte acá.

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