29 y 30 Ago - Delhi

Y ESTE viaje en tren no estuvo tan bueno.
De entrada arrancaba a la 1 AM, y llegaba como a las 6, así que mucho tiempo para dormir no iba a tener.
Pero lo peor, es que compartía “camarote” con los peores roncadores que escuché en mi vida. Había uno en particular que no era humano. Hijo de puta, el quilombo que hacía!

Y encima no me daba la confianza para aterrizarle al reverendo conchudo con un codazo en las costillas, pero ganas no me faltaban, lo quería decapitar al muy hijo de puta.

Por suerte encontré una “solución”. Como ya he aprendido gracias a otros compañeros roncadores (gracias Oli), el secreto es despertarlos un poquito, que los hace dejar de roncar un rato, pero no mucho (porque se enojan sino). Y el conchudo este estaba en la cucheta de arriba, justo enfrente mío, que para mantenerse horizontales cuelgan de unas brutas cadenas que van al techo. Así que cada vez que el tipo se ponía muy pesado, yo estiraba disimuladamente mi brazito, tiraba bien fuerte de la cadena (lo cual hacía que su cama se inclinara aproximadamente unos 10 grados a estribor), y la soltaba violentamente, pegándole tremendo golpe al hijo de puta, lo cual solía callarlo unos 5 minutos, dándome tiempo a dormirme y no escucharlo.

Qué desgraciados!

Encima uno de los pelotudos me dijo que me iba a despertar cuando lleguemos a New Delhi, y cuando me desperté solito se habían ido todos a la mierda, y el tren estaba recontra parado, en la última estación del recorrido, VIEJA Delhi, que es la concha del mono y la reputísima madre que los parió a estos conchudos.

Así que me tomé un rickshaw a New Delhi, y decidí que ya que iban a ser mis ultimos dos días en India, podía ponerme las pilas y ir a dormir a un hotel decente, bien ubicadito en el centro así estaba cerca de la zona linda.
Para qué. Me pasé una hora caminando con mis 35 kilos de equipaje recorriendo hoteles que no bajaban de los 50 dolares la noche. Uno me ofreció una habitación por 25 dolares, y era la más sucia que he visto en mi vida, y miren que he visto cosas feas en este viaje.
Hijos de puta.
Así que no me dejaron opción, me agarré otro rickshaw y me volví a Paharganj, a la misma pocilga de la ultima vez (la de 300 rupias, se acuerdan?), que será una zona de mierda, pero es barato.

Y me fui a buscar un rickshaw que me lleve al centro (auto-rickshaw, porque a las bicicletitas no las dejan ir ahí, después vi por qué) y me encontré con una modalidad nueva de regateo. Básicamente yo quería ir por 20 rupias, y los tipos empezaban pidiendo 80-100 (les cuento el final, precio real, 35 rupias).
Para mi sorpresa, algunos agarraron de una las 20 rupias. Solo que ni bien arrancábamos me decían “nono, 50 rupias”. “Essssta puto, dijimos 20″, y acá viene la novedad “OK, pero pasamos por un negocio primero. No hace falta que compres nada, pero tenemos que pasar a ver”.

Obviamente consideré la opción de ir al negocio, entrar, salir sin siquiera saludar al vendedor, “ya está, ya entré, llevame”, pero por supuesto no iba a funcionar, y para ahorrarme estrés le dice que se meta el rickshaw entero en el fondo del culo, y seguí buscando (fueron varios los que intentaron la misma estrategia, by the way)

Y llegué finalmente al palacio presidencial, que es donde quería ir, y la sensación realmente es “A la mierda, cuándo crucé la frontera??”. Esto no es la India. De hecho, así de vista nomás me hace acordar a Washington DC (probablemente porque no conozco Washington DC).

Todo limpito, cuidadito, prolijito, edificios enormes estilo inglés, bien pintaditos, tráfico ordenado (con razón no permiten ciclo-rickshaws acá. Quedan feos), jardines prolijitos, fuentecitas. Un despelote.


Ahi vive el presidente (en el edificio del fondo)

Y esa calle une su casa con el Gateway of India (y dale con los arcos de triunfo)


Esa calle gigante es el RajPath (camino del rey), y mientras te mantenés ahí, todo es primer mundo.





Por supuesto que esto era la maqueta en la que le gustaba vivir al Lord Inglés, para no tener que ver la mierda que era el resto, pero la verdad que da resultado, eh!

En el paseo pasé por el museo de India, que es bastante choto la verdad (y yo tampoco estoy de ánimo), y me fui al Janpath, que es la calle comercial por excelencia de esta zona, llena de negocios para turistas, donde me divertí mucho regateando (compré regalito para toooodo el mundo) y me fui personalmente a las oficinas de Ethiopían Airlines a confirmar mi vuelo, porque no me atendían el teléfono (igual me quedaba de paso).

La verdad, si los aviones están como las oficinas, voy a llegar a China sin problemas. Limpito, ordenadito, con minita en escritorio que habla perfecto inglés, super eficiente, me confirmó el vuelo en 40 segundos y off you go.

Y me fui a pasear por Connaught place que es el barrio cheto de acá. Es una plaza central, redonda, llamada Central Park (se rompieron el culo pensando), con 3 calles circulares concentricas alrededor, y 8 calles radiales, formando un precioso parque Chas (solo que ordenado) lleno de negocios de alcurnia. KFC, Pizza Hut, Mc Donalds, Subway, y cuánta porquería se les ocurra. Caro, carísimo, pero muy lindo (esto sigue sin ser India, aunque ya está un poco más sucio, por lo menos)

Y ya a la nochecita me volví a mi hotel un rato, descargué porquerías, y me fui a pasear por el gran bazar, Chandni Chowk, que es un graaaan quilombo emputecido en Old Delhi (y de hecho, fue mi primera impresión de India porque la vi el primer día, así que quería volver, 1 mes después, a ver qué me parecía ahora que ya estoy inmunizado). Demás está decir que sigue siendo una mierda.

Me tomé un rickshaw bicicletita, que al hijo de puta le tomó 40 minutos en llegar, y la verdad que no daba estar sentadito comodamente atrás y decirle “dale, papi, ponele huevo a la cosa que no llegamo má”, pero a esta altura, ganas no me faltaban…

En el camino vi una cosa que me voló la cabeza…
Vieron que yo les decía que hay un “locutorio” (los STD/ISD/PCO) por todos lados?
Miren esto:


No sé cómo carajo funciona, pero ese hijo de puta es un locutorio movil.

En fin, llegué a Chandni Chowk, y caí en la otra punta de donde yo esperaba, pero me bajé igual total la idea era caminarla en su completitud (mide unos 2 km de largo), y en la punta en la que estaba visité una mezquita (porque estaba ahí, nomás), Fatehpuri Masjid, también olvidable.


Eso es Chandni Chowk, pero la verdad la foto no llega a capturar la esencia del quilombo mayúsculo que es eso.

En fin, estuve caminando por ahí un rato buscando un par de cosas (entre ellas, una brújula, fundamental para ir a un país donde nadie habla inglés. 15 rupias) y me volví, no sin antes pasar por el bazar de las especias, que la verdad estaba mucho menos oloriento de lo que yo esperaba.



Y bueno, fui a cenar, me crucé con un par de gallegos, hermanos (uno estaba completamente enajenado) que querían abrir un restaurant indio/tailandés en España, y me estuvieron contando de su proyecto, y me fui a dormir, sin mayores eventos dignos de mención.

Y al otro día, estaba bajoneado. No bajoneado, más bien, “dispirited”. No tenía más ganas, ni de pasear, ni de ver templos, ni de ver hindúes, ni de una mierda. Me tenían podrido, y me quería ir (no me podría haber pegado en momento más oportuno la verdad).
Cuestión que me quedé en la cama hasta el mediodía, bajé con mala onda, y justo me crucé en el lobby con una mina que estaba haciendo check-in, que definitivamente va a ser uno de los personajes más representativos de mi experiencia en India.

De entrada, un bicho bastante extraño, una mina belga, muy blanquita, vestida a lo hippie (cosa bastante común acá), con unas rastas mugrientas (no tan común acá), hablando en Ghindi con el del Front Desk (what??)

Cuestión que nos pusimos a hablar huevadas, la mina estaba caliente con su novio que la dejó varada en Delhi 4 días, cosa que a ella le resultaba muy molesto, y terminamos yendo a comer, porque ninguno de los dos tenía nada que hacer, salvo perder tiempo hasta el día siguiente que nos íbamos a la mierda.

Resulta que la mina (de acá en adelante, Sabrina) está enamorada de la India, tiene una casa en Varanasi, y vive 8 meses por año acá. A lo cual la pregunta obvia es “y qué mierda hacés todo el día?”. “Bueno, te levantás, hacés el desayuno, limpiás la casa, hacés el almuerzo, lavás los platos, volvés a limpiar la casa (las casas se ensucian mucho en Varanasi), etc, etc”. O sea, ni mierda. Aparentemente heredó una casa en Bélgica, que la alquila, y con esa guita vive en Varanasi con todos los lujos (para lo que es la India, claro. Gasta 200 euros por mes, que es de 5 a 10 veces el ingreso promedio de un indio) y encima ahorra guita.
Y ahora estaba en Delhi esperando al novio (que supuestamente venía desde Nepal pero estaba atascado por un tema de Visas) y lo venía puteando en colores porque la tuvo 4 días esperando en Delhi y ella ODIA Delhi visceralmente porque es caro y encima ruidoso… No sé, no entendí…
Cuestión que cuando yo la encontré estaba mandando a la concha de su madre al chabón y comprándose un boleto de micro a la montaña, donde todo es lindo y pacífico, no la mierda terrible que es Delhi…

Al final, me pasé todo el día con la mina, que resultó super interesante, hablando de India y de la vida, y aprendí millones de cosas (la tendría que haber conocido al principio del viaje, me hubiera quedado todo mucho más claro), como:

  • Resulta que no somos una casta superior para los hindúes, como yo creía. De hecho, somos más bajos que la clase más baja, ni siquiera tenemos una casta. Ni siquiera tuvimos el privilegio de haber nacido dentro de su sistema de castas!. Y según esa regla, ni existimos para los tipos. Encima, como si eso fuera poco, somos los que les estamos “contaminando” su tradición con toda nuestra porquería occidental. Y por eso, no tienen más que sentimientos de desprecio hacia nosotros. Al mismo tiempo, especialmente los que no tienen contacto con occidentales, nos tienen bastante miedo, porque no saben qué esperar de una porquería sin casta, sin valores, sin moral ni buenas costumbres como nosotros. Y finalmente, no les gustamos, pero saben que tenemos la guita, y la quieren, así que se hacen los amigables, pero en el fondo les damos bastante asco aparentemente.
  • Otro dato interesante es que ella jura que inclusive después de 3 años de estar acá, (y no está acá como turista, de hecho no conoce casi ningún lugar turístico), hay millones de cosas de los indios que no conoce / no entiende. Realmente es una cultura muy dificil y muy cerrada (yo esto ya lo sabía, pero no sabía hasta qué punto)
  • Las mujeres la pasan mal en India. Especialmente las turistas. Por un lado, tienen que vestirse recontra recatadas, zarpado. No pueden fumar, ni tomar nada de alcohol, nunca, ni en la calle, ni en un bar, ni nada. Cualquier cosa de estas que hagan refuerza la idea de que son “fáciles” (que de hecho, comparadas con las indias, son fáciles), y logran instantáneamente tener una bandada de tipos alrededor que las toquetean abiertamente como si nada.
    Fueron cosas como “che, vamos a tomar una cerveza”, “no, acá yo no puedo tomar cerveza. Como mucho, vamos a un “liquor store” y compramos algo, pero tenés que entrar vos, yo no puedo”. Y todo así. Finalmente encontramos un bar donde sí se podía, porque yo ya había visto la otra cara de Delhi. En la parte donde hay GUITA, pero GUITA en serio, hay unos bares super chetos (y super caros, claro) donde a nadie le importa nada. De hecho adentro había mujeres indias (no hindúes, ojo) fumando y chupando (alcohol, no piensen mal, por favor). Pero Sabrina estaba completamente sorprendida de que existía un lugar así…
    Aparte, estaba medianamente segura tomando porque si estaba conmigo (o con cualquier tipo para el caso), yo era “su marido”, y en vez de acosarla a ella, los indios venían a decirme a mí qué linda que es mi esposa, y qué buen marido que soy porque la dejo que tome alcohol…
  • Una cosa que yo había leído hace unos días, es el problema que tienen las mujeres “exitosas” en India con los maridos. Resulta que hay una “casta” de mujeres acá, hijas de las clases altas, que tienen buena educación, que han trabajado, les ha ido bien en los negocios, y cosas así, y tienen el gran problema de que no encuentran ningún tipo a su altura. Claro, son minas super occidentalizadas, que conocen la guita y el éxito, y se cruzan con tipos menos inteligentes que ellas, con menos educación, que pretenden que sean sus esclavas y les cocinen y se queden en la casa. Obviamente no funciona, y aparentemente esto es un movimiento bastante creciente, que está logrando que la gente más exitosa de la India se vaya a vivir a otro lado. Aparte las mujeres estas acá (como en muchas otras partes del mundo) son mucho más exitosas que los hombres, porque tienen esta convicción de superar el machismo que las rodea, y lo logran realmente.
  • Me contaba la mina esta que el novio (con el que vive en Varanasi), se baña y se lava los dientes en el Ganges, como corresponde a cualquiera que viva acá, y los dos hacen “puja” (ofrendas) a Shiva, por ejemplo. Realmente le pegó el misticismo de la India (y está un poco pirada), pero es muy interesante porque al hacer todas estas cosas, realmente conoce a los hindúes.
  • Y una cosa muy loca, es que no conocía nada de la India “turística”. Por ejemplo, la llevé a ver el Rajpath (el camino del palacio presidencial al Gateway of India), que como les contaba no es India, y no sólo no lo podía creer, sino que estaba completamente indignada. Claro, el contraste con la India de verdad es gigante, y cualquiera que viva del otro lado se indigna del tamaño de las casas de estos tipos. Pero realmente ODIA la India turística, o sea, no conoce el Taj Mahal…
  • Otra cosa llamativa (o no tanto cuando uno la piensa)…
    Cuando ella, siendo tan blanquita y tan obviamente turista como yo, pedía un precio en un negocio obviamente para turistas, de una porquería obviamente para turistas, pero en Ghindi en lugar de en inglés, automáticamente conseguía el precio real, al que yo tal vez podía llegar (si es que alguna vez llegaba) después de regatear media hora!. Qué conchuda!. Demás está decir que los taxis los contrataba ella.
  • Y así de “hindú” como es, como tiene rastas, me contaba que muchas veces la confunden con un saddhu. Cosa bastante rara, porque no hay saddhus mujeres, pero aparentemente le pasó más de una vez que un mendigo intentó darle plata a ella (los saddhus viven de mendigar, y en la religión hindú, la limosna a ellos es fundamental para conseguir buen karma). Bizarrísimo.
  • También entendí otro fenómeno que yo creía entender y estaba equivocadísimo. Resulta que por un lado no hay pornografía en India. De ningún tipo. Y si hay algo, es importada, con occidentales adentro, y la venden clandestinamente. Igualmente, en los negocios que venden ropa interior, las fotos de las modelos son siempre de occidentales. Yo había asociado esto obviamente por un lado (la porno) con represión religiosa/del estado, y por el otro (las fotos) con el hecho de que seguramente les resulten más atractivas las minas occidentales. O sea, al fin y al cabo están mucho mejores que las hindúes. Pero no, estaba totalmente equivocado.
    El tema es que jamás una mujer hindú se rebajaría a una cosa así. Por supuesto que sí lo harían, de hecho sí hay prostitución acá (aunque yo no vi nada ni parecido, ojo). Pero en la cabecita de esta gente, las “putas” que están en las revistas y en las fotos en ropa interior, son las occidentales. Poner una foto de una india medio en bolas en un negocio sería una afrenta violentísima al sistema negatorio en el que viven…
  • Otro dato que a más de uno de los lectores le va a interesar. Sabrina, el novio, y sus amigos, claro está, se drogan mucho. Pero MUCHO. Y acá en India, no solo hay de la buena, y barata, sino que hay muchas cosas que son de fácil acceso. La mariguana y el opio son ilegales, pero se consiguen fácil y nadie tiene problema. Pero además, por ejemplo, el Valium es de venta libre en farmacias, y sale 1 rupia por pastilla. La ketamina, también es de venta libre, así como otras porquerías similares…
    Y la heroína no es difícil de conseguir, o sea… Sale del opio, vio?
    Creo que la única razón por la que la gente no viene en oleadas a morirse acá drogándose es porque no está muy publicado el asunto.

En fin, la verdad, una masa la flaca esta, me dio vuelta completamente el día, porque así como venía estaba enculadísimo y probablemente me la hubiera pasado engranándome todo el día con los conchudos acosadores estos. Y aparte está bueno hablar una vez cada tanto con esta gente “pirada” con una visión totalmente opuesta de las cosas, aunque sea para ver que hay otra forma, no? (Sin contar con la sutileza de poder mantener un diálogo civilizado en inglés, que sobrepase la barrera del “20 rupees”)

Y bueno, ahora los dejo colgados, porque hay un par de posts “temáticos” que quiero poner de la India, antes de empezar con China, pero escribirlos me va a tomar un rato.

Leave a Reply