28 Ago - Jaipur

Y bueno, al otro día arrancamos a la mañana tempranito. (Hoy definitivamente fue uno de los mejores días de este viaje). Salgo del hotel, y lo encuentro a Ali peleándose con los otros rickshaw drivers (particularmente con “i’m not happy”) por “la presa”. Ahí nomás me subo y vamos para el hotel de Darryl, cagándonos de risa en el camino mientras le digo que “no intente hacer nada raro”, porque ya me avisaron que “es un big cheater”. Posta que se moría el chabón.

Llegamos, tomamos el té, y nos fuimos para el primer sight del día: el Amber Fort.
Básicamente, es un bruto fuerte que protege el ex-palacio del maharajá. Adentro tiene un palacio de la san puta (al estilo maharajá, no como los que veíamos antes, que eran mongoles) que basicamente es un patio central y 400 millones de habitaciones (para las concubinas, vio?)

Ese es el fuerte (el chaboncito es Darryl)

Y ese es Ali, personaje crucial en mi aventura.

Les paso las mejores fotos del fuerte:





Ese es un “jardincito” a nivel del piso, unos 50 o 100 metros abajo del fuerte, visto desde el fuerte.

Y bueno, el fuerte no es digno de mucha más mención, salvo porque vi varias cosas que hacía rato que quería ver…

El famoso encantador de serpientes!
Resulta que entendí cómo es la joda…
El tipo de encantador no tiene una mierda, y la flautita es puro verso. La cobra está erguida porque así es como se defiende (o intenta, en este caso), y la música le chupa reverendamente un huevo.
Lo que hacen para que la víbora no los mate es por supuesto sacarle los dientes, para que no pueda morder, pero aparte el bicho está ciego (se le nota en como son los ojos, y en como actúa también).
Y lo que hace el tipo es pegarle un poco, para molestarla y que se ponga en posición de ataque, pero se queda en el molde, evidentemente porque no ve nada. En una que el tipo la tocó como más tiempo, el bicho se avivó donde tenía la mano y le tiró el mordiscón (tienen una velocidad que mete miedo) y por supuesto le pegó, pero sin los dientes no llegó a mucho.

En fin, otro bicho que me dio lástima.

También vi elefantes llevando personas (hay 3 formas de subir al fuerte… En elefante (500 rupias), en jeep (200 rupias), o caminando (gratis, claro)), y les diría que no debía ser un medio de transporte muy comfortable. El tipo de arriba se mueve para los costados como un kayak en el medio del Atlántico…

Esa sí que me quedé con las ganas de hacerla… Regatear desde arriba de un elefante…

Y esta es una cosa en la que de entrada no caía…
Acá en India te acostumbrás a ver animales, y listo, hay animales. Ya no te llama la atención…
Ahora, piénsenlo un poco… Sacando el Discovery Channel o Jumanji, cuándo vieron todos esos elefantes juntos? (y hay más enfrente, pero no me entraban en la foto). A lo sumo ves 2 en el zoológico de Sofovich, y si están de buen humor…
Y ahí nomás yo tenía como 30 elefantes todos uno al ladito del otro, y les caminaba por al lado, como si fuera la cosa más natural del mundo.

Y ahora que lo pienso, nunca en mi vida estuve a esta distancia de estos bichos sueltos…
Ni de monos, ni de vacas (salvo cuando te llevan a esas granjitas pedorras a ordeñarlas), ni de cabras, ni de camellos. Pero de elefantes muchísimo menos!

Realmente, es un país muy especial este.

Y de ahí me llevaron a otro fuerte que no es demasiado digno de mención, salvo porque tiene el cañon más grande del mundo.

Que nunca lo usaron, lo construyeron por las dudas los pelotudos.
Aparentemente tira una piedrota de 50 kilos a 35 kilómetros… Suena como bastante, no?
El tipo me dijo que lo cargan con 100 kilos de pólvora, pero algo me dice que está ligeramente equivocado.

Ahí tienen el Amber fort visto desde este fuerte (que como se habrán dado cuenta a esta altura, no tengo la más puta idea de cómo se llama).

Y de ahí al Tiger Fort (Nahargarh), que tampoco es demasiado digno de mención, salvo por esto:

Resulta que acá en India tienen una cosa medio extraña en las habitaciones de los hoteles, que es el “air cooling” (que no por casualidad tiene las mismas siglas que “air conditioning”). El air cooling es una caja gigante de un metro cúbico, con un bruto ventilador que si lo llegás a prender se desplaza el edificio completo del viento que tira, y que de alguna forma le ponés agua, y tira “aire frío”. Por supuesto que es mentira, y no sirve para una mierda, no es un aire acondicionado…
Pero bueno, ahí en la foto ven el antepasado directo, que funciona exactamente igual, solo que movido por negros…

Y lo que sí tiene de buenísimo este fuerte es la vista de Jaipur

Que como podrán ver, para ser “la Ciudad Rosa” está bastante azulada…

Y bueh, bajamos del fuerte, y fuimos a comprar porquerías. Ali nos llevó a una zona menos turística, y finalmente pude comprarme mi Buddha de madera!. También intentaron venderme joyas (obvio, el tipo se dedica a eso), pero fue medio raro, porque me mostraban las piedras, y no tenían buen aspecto. O sea, digamos, obviamente yo no entiendo un porongo de la vela de piedras preciosas, pero los rubíes que me mostraba este chabón no son exactamente lo que uno tiene en la cabeza como rubíes… O las esmeraldas… O los zafiros… Y Darryl estaba de acuerdo conmigo, muy buen aspecto no tenían.

En fin, Darryl quería retocarse un tatuaje (en la India, un deporte extremo de aquellos) porque se lo había hecho en Filipinas (otro deporte extremo) y le había quedado como el orto, y como iban a tardar unas 2 horas me mandé para mi hotel y me metí en un cyber, quedando que me pasaban a buscar en 2 horas.

NOTA DESCOLGADA: Premoniciones mortuorias
Hoy mientras buscaba cyber tuve una imagen clarísima en la cabeza. Ya sé cómo me voy a morir, no tengo ninguna duda. Resulta que como ya sabrán, en India se maneja por la izquierda. Y lo que yo aprendí en mi corta estadía en Londres (muy poco tiempo) fue que nuestro cerebro está demasiado condicionado como para hacer ese cambio. O sea, mirás para el lado que corresponde, ves que vienen autos, pero no estás programado para procesarlos. Mirás para el otro lado, OBVIAMENTE está vacío, y te mandás, como si nada. Y eso que en Londres saben que la gente es pelotuda, y la zebra para cruzar la calle dice “Look Right!”. Pero nada, uno ve los autos y los ignora.
Claro que en Londres, los tipos frenan.
Lo que descubrí hoy es que sin pensarlo ni nada, inconscientemente, estoy mirando para el lado que corresponde antes de cruzar la calle. O sea, primero a la derecha, después a la izquierda.
Lo cual significa, inequívocamente, que cuando vuelva a la Argentina voy a hacer la misma pelotudez que en Londres (solo que al revés), con la pequeña diferencia de que en lugar de venir manejando un señorito inglés, va a venir el chofer del 130, que me va a pasar por encima con toda la onda, y sin pensarlo dos veces.
En fin, espero que en China también manejen por la izquierda, sino no llego ni a Buenos Aires.

Y ni bien salgo del cyber me pasó una de las cosas más divertidas (y más ilustrativas posiblemente) de mi estadía en India.
Resulta que me paro en la puerta del hotel, y me aparece un chaboncito del rickshaw.
- Me dijo tu taxista que no va a venir. Que viene mañana
- Qué mierda decís, pelotudo?
- Ali, tu taxista, me dijo que viene mañana. (Cagamos, sabe el nombre, por ahí es verdad).

Y ahí usé una de las técnicas que aprendí en India. Como el pelotudo no te entiende todo lo que le preguntás, le hacés la misma pregunta varias veces pero de distintas formas, y siempre terminan contradiciéndose. Son unos tarados.

- Que dijo que viene a las 9 PM (eran las 7.30)
- Mirá, todo bien, pero no te creo una mierda, así que por favor andate.
- No, no, de verdad, mirá, lo llamamos.
(Pela el celular, llama a un numero de la agendita)
- Mirá, ves? Dice Ali (decía algo en Ghindi, vaya a saber Dios qué mierda)
Y me pasa el teléfono

- Alo?
- Hello, Ali?
- Yes, yes, who’s speaking?
- Daniel, from Argentina
- Ah! Yes! Mr. Daniel, i’ll be there in 5 minutes!

Bueno, joya, dije yo, me quedo a esperarlo…

- Gracia vo, eh! (le digo al pajero este)
- No, todo bien, yo te aviso, porque Ali es mi hermano, y me dijo que te avise.

(Todos son hermanos en la India)

Efectivamente, a los 5 minutos aparecen Ali y Darryl, arrancamos, y en eso le digo:

- Ah, conocí a tu “hermano” recién.
- Eh?!?
- El chabón que te llamó hace 5 minutos, dice que es tu hermano
- Qué chabón que me llamó de qué?!?
- Perdón, vos no hablaste conmigo hace 5 minutos?
- Eh?
- Vos no hablaste conmigo por celular hace 5 minutos, me dijiste que en 5 minutos pasabas?
- No, mi celular no suena hace 1 hora
(Darryl) - Posta, eh!. Yo estoy con él hace 1 hora y nunca le sonó

Sin palabras…
Por lo menos estas cosas confirman que no hago tan mal en ser ultra-paranoico, y no creerles una mierda de nada a estos hijos de puta.

En fin, Ali me pasaba a buscar para hacer lo que fue definitivamente mi experiencia mas touching en la India. Nos llevó a Darryl y a mí a comer a su casa.
La verdad, fue increíble ver cómo vive el tipo, con su familia, comer comida casera, impresionante.

El tipo tenía una casa de 4 habitaciones (bastante grande), donde vivían 20 personas (ya no era tan grande), siendo él, la mujer, la madre, los 5 hijos, un par de hermanas, sobrinas, y cosas así.
La habitación del tipo tenía una cama, y una puerta. Nada más.
Así que cuando vino la comida nos sentamos todos en el piso con los platitos, piernitas cruzadas, y a morfar (con la mano, claro)

El tipo aparte estaba todo el tiempo disculpándose, porque la casa era chica, porque la madre (cocina la madre, no la esposa!) no sabía cocinar para occidentales (la comida estaba buenísima), y Darryl y yo no sabíamos cómo hacer para agradecerle al tipo la experiencia.

Comimos un arroz con especias que no sé qué eran pero estaba excelente, y otro arroz, rojo, medio dulzón, que mezclados estaban bárbaros. Y roti, esas tortillas estilo mexicanas, pero asadas a leña, que tenían un gustito buenísimo.

No sé bien cómo describir la experiencia, pero fue realmente increíble. Muy touching, como les decía.

Y bueno, terminado eso me llevaron a mi hotel, donde tenía que quemar un par de horas (y lograr mantenerme despierto hasta la 1 AM) para tomarme mi tren. Me fui a la salita de Internet, pero no andaba una mierda.
O sea, andaba, esporádicamente. La máquina puta esa tenía un Windows trucho, sin el crack, (vieron esos que cada rato se apagan?) Y encima el ADSL se caía, una poronga, así que al rato me pudrí y me fui a la mierda, y me crucé con unos gallegos buena onda que estaban llegando, así que nos fuimos a hablar pelotudeces y tomar cerveza a la terraza que estaba super fresquita, hasta que me fui a la estación y me tomé el tren.

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