27 Ago - Jaipur

El tren a Jaipur estuvo bien, pero fue medio una cagada porque eran 5 horas, arrancando a las 7 de la tarde, así que es demasiado corto y demasiado temprano como para dormir, y en 2 horas y media me quedé sin pila en la laptop y a la mierda, no tenía un porongo que hacer (y no me podía dormir porque me pasaba)…

Pero bueno, sacando eso todo muy comfortable, llegué sano y salvo al hotel en un rickshaw, como siempre, que está muy lindito la verdad para lo que estoy pagando, y me tiré a dormir de una, para arrancar tempranito al otro día.

Jaipur es una ciudad bastante antigua, donde residía (y sigue residiendo) el maharajá de no sé qué verga, que es uno de esos desquiciados con demasiada guita que andan construyendo palacios y teniendo demasiadas concubinas. Y tiene, para variar, dos partes: La ciudad Antigua, y el resto.

La ciudad antigua está rodeada por bruta muralla, y todo lo que está de la muralla pa’ fuera es “el resto”. Y una de las cosas “lindas” que tiene es que al maharajá le pintó que le gustaba la ciudad de rosa, y por ley todas las fachadas de todas las casas del lado de adentro de la muralla tienen que ser rosa. Porque sí, porque al tipo le gusta ver su ciudad rosa cuando pasea, y si vos querés tener pintada la casa de otro color, no problem, pagá una multa todos los meses.
Así que por eso, Jaipur es “La Ciudad Rosa” (así como Jodhpur era azul)

Y bueno, de entrada a la mañana me fui caminando hasta la ciudad antigua para ver el paisaje, diciéndole que no a todos los rickshaws, que no fue una buena idea, porque el paisaje del lado de afuera de la muralla es bastante olvidable, pero bueh, y la ciudad antigua no tiene demasiados encantos tampoco, la verdad.

Parte del tema es que era domingo, y la ciudad antigua es toda turística (de esas zonas donde no se puede comprar una mierda por el precio, pero es divertido ver los negocios y regatear por deporte), pero estaba todo cerrado, así que perdía buena parte de su encanto.

Esa es una de las 7 puertas que hay en la muralla para entrar.

Y adentro básicamente lo que hay para ver (fuera de la ciudad en sí) es el palacio donde vive actualmente el maharajá, que está medianamente interesante, y tiene muchas cosas históricas.
La gran mayoría no se puede ver, obviamente, porque ahí vive el chabón, pero tiene todas estas galerías tipo museo para ver que están piolas, con tipos disfrazados onda:

Y fuera de un par de highlights interesantes, el lugar no es demasiado piola…

Pero tiene cosas como estas vasijas de plata:

que las usaba el maharajá para llevarlas cada vez que se iba fuera de la India, porque como buen hindú devoto que era, sólo podía tomar agua sagrada. Así que cuando iba a jugar al polo con el Principe de Inglaterra (su gran hobby), se llevaba dos de esas vasijas llenas de agua del Ganges (puaaajjjj) para poder tomar y lavarse.

O el dato de que el tipo no tuvo hijos, sólo una hija, pero sí tiene un nieto, al cuál adoptó, para poder pasarle el trono…
Que no deja de ser incestuoso, pero es menos heavy, no?

En fin, ahí al costadito está el “gran sight” de Jaipur que es el palacio de los vientos, que es básicamente un paredón alto, con balconcitos del lado de adentro, donde las damas reales (que no podían ser vistas por los simples mortales) podían mirar para afuera (los desfiles y esas cosas) sin ser vistas. Obviamente tiene las típicas ventanas de mármol filigranado que venimos viendo todo el tiempo.

Ahí está visto de afuera

Ahora, lo que sí me voló la cabeza es el Jantar Mantar. Resulta que el maharajá del 1700 era un fanático de las matemáticas y la astronomía (y la astrología ya que estaba). Así que mandó a un montón de tipos a Europa para que aprendan, vuelvan y le enseñen, y se mandó un bruto observatorio que está MUY interesante…

De entrada, se mandó eso, que es un reloj solar básicamente. La pared inclinada del medio hace sombra sobre la cosa blanca redonda que está de los dos lados (la sombra es perfectamente perpendicular al borde), y con eso tienen la hora, con una precisión de 20 segundos!

O cosas como esa, que también es un reloj solar (menos preciso), pero la joda es que también funciona con la luz de la luna, así que anda 24 horas en teoría (algo no les creo…)

Pero bueno, el tipo era un fanático de la astrología, y entonces para saber a qué signo pertenecía uno, tenía esto:

Que son 2 agujeros en el piso, semiesféricos, con un par de alambres arriba (no sé si se ven). En función del mes del año, el punto donde se cruzan los alambres va pegando en distintos lados, y con eso se sabe de qué signo es la persona…

Y luego tenía esto:

Esos son todos cosos como el reloj solar de antes, sólo que son 12, uno para cada signo, y si se fijan, cada uno tiene una inclinación distinta. La joda es, estos no marcan la hora, sino que el “dial” tiene una marca de “grados” (cada uno una distinta).

Lo que hacen los tipos es, cuando nace alguien, se fijan la hora, luego se fijan a qué signo pertenece, luego van al correspondiente de estos y miran los grados. Esa misma noche, agarran un telescopio y lo apuntan al norte, con la inclinación correspondiente a los grados estos (o sea, que cambian según la hora del día), y se fijan qué planeta/estrella/lo que verga sea está ahí, y con eso armaban la carta astral…

Bueno, también tenía un par de aparatos divertidos como este:

que sirve para medir la inclinación del sol, y otros para predecir eclipses, cosas locas así.

Pero lo que realmente me mató es el último reloj de sol que hizo. Resulta que al tipo no le alcanzaba con 20 segundos de precisión, porque para la carta astral necesitás la hora EXACTA de nacimiento.
Así que el animal se construyó otro reloj igual, sólo que 4 o 5 veces más grande:


y con eso el tipo tenía una precisión de 2 segundos…
DOS SEGUNDOS! En el 1700!!!

La verdad suena como difícil de masticar, pero la verdad es que racionalmente tiene sentido… La tierra gira “smoothly”, así que si un reloj solar te marca la hora, es cuestión de dividir la distancia y ya, no?

En fin, de ahí fui a ver un museo que estaba bastante choto, y me mandé para el Royal Gaitor, que es donde están enterradas las cenizas de todos los maharajás de Jaipur, que tiene unos cenotafios muy lindos, la verdad:




Todo eso, por supuesto, está trabajado hasta el carajo. No hay un centímetro cuadrado sin algún detallito elaborado.

Y de ahí me fui a ver el “Jal Mahal” (Water Palace), que es un lugar choto para la foto, nomás:

que no se puede entrar porque, oh sorpresa, es una zona tomada por los milicos…

Y ahí nomás había un tipo ofreciendo paseo en elefante, que era una de las cosas que quería hacer, pero la verdad, viendo al pobre bicho ahí, me dio muchísima lástima. Obviamente está muy maltratado, fíjense inclusive cómo tiene los colmillos, no sé, no me dieron muchas ganas de subirme…

Lo que me pareció maravilloso fue el laburo de uno de los tipos alrededor del bicho… Obviamente atrás del elefante había una montaña de mierda digna de mención.

Ven la bandeja que lleva ese tipo? Bueno, la función en la vida de ese señor (se debe haber portado mal en vidas anteriores) consiste en agarrar la mierda del elefante, con la mano, ponerla en esa bandeja, llevarla como a 30 metros y volcarla ahí…
Y usa LAS DOS MANOS, nada de la izquierda.

La verdad no entiendo para qué carajo lo hacen, si igual están tirando la mierda en una montaña en el medio de la vereda, podían perfectamente dejarla donde estaba y moverse ellos…

En fin, se estaba haciendo de noche, así que me fui al hotel, me cambié, escribí un rato, y me fui a un lugar que se llama “Choky Dhani”, que es una aldea de mentirita. O sea, es un hotel 5 estrellas medio raro, que tiene como atractivo una “aldea típica rajastaní” con gente bailando, haciendo huevadas, y cosas así. La verdad, es una boludez pero está bueno para ir a perder unas horitas ahí. Está simpático, y el lugar es GIGANTE (te dan un mapita estilo parque de diversiones cuando entrás).

Y ahí nomás en la entrada me crucé con un pibe (Darryl), con pinta de hindú, que resulta ser mitad indio mitad británico, que se dedica a las agencias de viajes, y está investigando la India como lugar para armar paquetes turísticos de luna de miel. Está completamente en pedo, quién mierda va a querer venir a este lugar podrido de luna de miel? Pero bueno, el chabón está investigando, vive acá hace unos meses, habla bastante Ghindi…

Y bueno, estuvimos hablando pelotudeces toda la noche, y me presentó a su chofer, que es un chabón que aparentemente vende joyas y piedras en Mumbaii, pero es de Jaipur y cuando está en su casa se dedica a ser rickshaw-wallah (o sea, tachero).
Parece que este pibe aparte lo quiere contratar para que sea su “agente local” en Jaipur, le lleve a la gente de guía turístico, y etceteras. El chabón (Ali) habla muy buen inglés, así que está piola la cosa.

Y bueno, estuvimos hablando mil boludeces, de las piedras, de su significado, de poderes curativos, etceteras. Muy interesante.

Finalmente quedamos que al día siguiente me pasaban a buscar por el hotel, y nos íbamos de paseo juntos, así que me volví con mi rickshaw a dormir, bancándome al pelotudo del tachero quejándose porque lo hice esperar mucho, y porque al otro día me iba a ir con el otro en vez de con él… Se la pasó todo el viaje diciendo “i’m not happy”, “that man is cheater”, y pelotudeces así.
Insoportable…

2 Comments to “27 Ago - Jaipur”

  1. ChinoXXI Says:

    Seguramente el muchacho que maneja las heces del elefante trabaja para el estado.

  2. peptido Says:

    Ni en pedo. El elefante era claramente del duenio, que era claramente un pirata ladron, nada del estado.
    Es posible que el duenio del elefante tambien fuera el duenio del otro pibe, pero seguro que no laburaban para el estado.

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