11 sept - Shanghai 上海

Y hoy me levanté (tarde) y llovía de nuevo.

NOTA DESCOLGADA: La importancia de las ventanas en la contemplación climática
Resulta que cuando me ofrecieron esta habítación me aclararon que no tenía ventana, y la verdad me chupó completamente un huevo, especialmente porque yo no me fijo demasiado en la habitación. O sea, salgo a la mañana, vuelvo a la noche, me ducho y a dormir, qué carajo me importa si tiene ventana, tele, heladera con freezer, o secarropas?
Pero la verdad nunca había estado (durmiendo al menos) en una habitación sin ventana y la verdad es una gigantesca mierda. No sólo porque el hecho de que no entre luz de afuera cuando te estás levantando es bastante depresivo, sino que aparte no tenés la más puta idea de cómo está el día, así que todas las mañanas me vestía, iba hasta el lobby, asomaba la cabeza para afuera, y determinaba qué me iba a poner y qué iba a hacer ese día.

Y seguía lloviendo, la reputa que lo parió.
Así que de nuevo empecé a hacer trámites. Me fui a Internet, updateé un cacho el blog, y me fui de nuevo al paraíso a comprar un lector de SD Card, porque el que tengo integrado en la laptop no lee memorias de 2Gb (Toshiba y la que te parió, toma dos), y ya que estaba me compré un hub USB, porque ya me imaginaba el cablerío en mi pieza y no tenía aspecto agradable.

Y resignado a que por la lluvia me iba a faltar un día para hacer lo que quería de Shanghai, me metí en un restaurant tailandés que había por ahí (en un lugar a donde se podía llegar moviéndose todo bajo techo, en un shopping que se juntaba con una estación de subte, more on this tomorrow), bastante poco memorable, pero no estaba mal.

De ahí agarré el subte y me fui para el Renmin Park, donde están los museos más importantes.
Ni bien bajé, no me quedó otra que comprarme un paraguas (2 dólares), que por supuesto es una poronga, pero qué pretendés por 2 dólares, y aparte me tiene que durar una semana, así que me va a servir.

De entrada fui al Shanghai Urban Planning Exhibition Hall, donde el departamento de planeamiento urbano del gobierno muestra los planes para el futuro de Shanghai.
Yo esperaba (según la guía) ver una maqueta gigante de lo que va a ser Shanghai en 20 años, y por supuesto esperaba un alto grado de imaginación bizarra en el proceso (onda Los Supersónicos), pero me encontré con una maqueta gigante de Shanghai hoy, y un montón de explicaciones sobre preservacion de los edificios típicos, purificación del agua, y otras pedorradas aburridas del estilo.
El lugar no está mal, la verdad, y tiene un par de cosas divertidas, pero en su mayoría es muy informativo y muy aburrido (especialmente para gente que le chupa un huevo el medio ambiente, como yo)


Les diría que estos museos me sirvieron más para aprender a usar mi cámara nueva (que tiene un par de sutilezas comparada con la anterior), y boludear con cosas como el “color swap” que otra cosa.
Color swap:

Hay que admitir que para ser mágico y automático anda bastante bien, y por supuesto, no sirve absolutamente para una mierda.



El renmin park


(Begin pointless bickering)

Y de ahí me fui al museo de arte, que francamente me dio un poquito por las pelotas. El tema fue así… Yo esperaba un museo de arte, donde iba a ver porquerías antiguas y típicas chinesas. Pero no es de esos. Es de “arte contemporáneo”. O sea, esos tipos que se hechan un cago en un platito, le ponen un sombrerito de paja, y un ventilador atrás, y un título estilo “La opresión mundialista globalizada tras el horizonte artificial”, y luego decenas de críticos se sientan alrededor y lo aplauden magistralmente, obnubilados y ciegos al hecho de que no deja de ser un cago en un platito. (Como verán, me rompe las pelotas esta movida, y todo aquel que se sienta artista, o tocado, o ofendido, siéntase libre de putearme, me chupa un huevo, sigo pensando que los que hacen esto son unos pajeros, y los que lo consumen mucho más)

Tiene un par de cosas lindas el museo, como esta:


(Notese que si menciono eso como la cosa linda del museo, mucho más no había)

A ver si me explico por qué puteo:


(esa es una habitación donde se proyectan caracteres chinescos en las paredes, y se van moviendo)

(una alfombra llena de grúas y palas mecánicas de juguete moviéndose)

(unas campanitas colgadas de un hilo, con unos imanes adentro que las golpeaban y hacía musiquita)

OK, este estaba bueno, pero no es arte, no jodamos.

No voy a cometer la infradotadez de decir que esto es una pelotudez que cualquiera puede hacer, porque por supuesto si yo intento hacer estas forradas no me va a salir, pero no deja de parecerme una paja mental de proporciones astronómicas.

Y no es arte.

(End of pointless bickering)


Finalmente encontré el museo de arte DE VERDAD, donde básicamente vi budas hechos de todos los materiales, formas, colores y épocas, y millones de cosas de porcelana (el típico “jarrón de la dinastía Ming”, que para nosotros es una expresión caricaturesca, pero ahora para mí tiene todo un sentido coherente) muy bonitas, por cierto.

También había toda una sala donde explicaban el proceso de hacer la porcelana, que se nota que estaba interesantísima, y hubiera matado por entenderla pero los carteles, para variar, estaban en chino.

También vi muchas pinturas, y cosas de caligrafía que me gustaron mucho, la verdad.
Les pasaría más fotos, pero me da mucha paja:



Luego paseé un poco más por la zona, pero mucho más para hacer no había (y seguía lloviendo), así que me fui a la zona al norte del puente, a buscar el restaurant ese que tenía las cajas de plástico afuera, para finalmente clavarme una auténtica rana.

Pedí tres platos:
- Uno con rana, que básicamente le señalé a las ranas en la caja, y dejé a criterio del chef cómo la iba a cocinar, total yo de culinaria batracia no entiendo un porongo, y igualmente ellos no me entendían a mí, así que para qué me iba a gastar.
- Jellyfish (sí, agua viva), que lo vengo viendo hace rato en los menúes y quería ver qué onda.
- Jellfish, que lo pedí de entrada pensando que era agua viva, pero después vi que estaba escrito distinto y lo cancelé, pero no me entendieron y me lo trajeron igual.

El aguaviva, una cagada. Les voy a decir que tanto el nombre que nosotros le damos como el de los yanquis están muy acertados. Es una porquería cartilaginosa (o sea, gomosa pero dura, no gomosa como el calamar), como si te estuvieras masticando una oreja humana más o menos (no, nunca probé oreja humana), sin gusto a una mierda (cosa que fue un alivio, porque yo pensé que encima iba a ser fea). Te la traen con un platito de salsa de soja, y cuando la mojás tiene gusto… A salsa de soja. O sea, el plato más inerte y prescindible que comí en mi vida.

La rana no estaba mal, pero sigo sin estar fascinado.
En muchas cosas es parecida a la tortuga. La carne no es blanca, pero tiene una textura parecida a la carne de ave. El gusto no me pareció demasiado especial la verdad. La piel es gomosa, resbalosa, babosa y bastante desagradable, y el problema es que la rana tiene millones de huesitos chiquitos y cartilaginosos también (como si te comieras una muñeca humana chiquita (y no, tampoco comí muñeca humana)) así que se hace medio molesto de comer.
Fuera de eso, ni muy rico ni muy feo.

Y el Jellfish (que sin duda está mal traducido)… Me trajeron una ostra en su concha, pero no tenía el gusto que le he sentido a las ostras, así que no tengo la más puta idea de qué comí, pero al menos no estaba feo (y era barato)

En fin, como podrán deducir de toda esta explicación, pedí 3 platos (2 de los cuales eran entradas en realidad) y me quedé con hambre. Al menos me salió barato, y como de acá me iba al cyber que había encontrado (a mandarles mails a ustedes sobre qué querían de electrónica), aproveché para conducir mi típico experimento sobre McDonalds.


NOTA DESCOLGADA sin formato de nota Descolgada por lo larga: Mc Donalds
Para los que no lo saben, yo no soy muy amigo de la comida de McDonalds. No voy a decir que no la consumo cada tanto (y nunca dejo de cuestionarme por qué lo hago), pero en general mucho no me gusta. Sin embargo, nunca deja de maravillarme McDonalds como empresa, como sistema, como funcionamiento.
A dónde voy… Si ustedes van a cualquier lugar del mundo, TODO es diferente. La Coca-Cola tiene otro gusto, el tomate y la lechuga tienen otro gusto, la carne y el queso tienen otro gusto, hasta el agua tiene otro gusto (inodora, incolora, insípida mis bolas). Pero la comida de McDonalds tiene EXACTAMENTE el mismo puto gusto en todo el planeta.

Ya sé lo que me van a decir los viajeros experimentados. Ni en pedo! En cada lugar es distinto!.
Pero es porque no prestaron suficiente atención. McDonalds está “localizado”. Esto es: en Buenos Aires te van a dar salsa barbacoa con los “nuggets”, y en México la hamburguesa va a tener algo con chile probablemente (en China, las nuggets vienen con salsa agridulce). OK, todo bien. Pero eso es un cambio intencional.

Si ustedes prueban un tomate en todo el mundo, va a tener gustos distintos, no porque la intención fue darle el gusto que a cada lugar le gustara más, sino porque el agua y el clima y los fertilizantes son distintos, si se quiere.
Hasta se dan cosas como la que vi en Dinamarca, que no tienen tomates, tienen solo “tomates cherry” (que por supuesto ellos lo llaman tomate a secas). Ahora, en McDonalds de Copenhagen, el big Mac trae una rodaja de nuestros tomates (hijos de puta, cómo hacen?)

Pero si agarran la hamburguesa de estos hijos de puta y la descomponen en sus ingredientes más básicos, tiene exactamente el mismo gusto. El pan es igual en todo el mundo (y el que haya tratado de comer pan fuera de Argentina sabe lo irracional que es este concepto). El queso, la lechuga y el tomate son iguales en todo el mundo. El paty de lombriz también (salvo en India). Ni hablar de las papas, que serán una cagada pero son el gran orgullo institucional.
El ketchup no es igual en todo el mundo, pero insisto que esto es intencional.

En fin, resumiendo, a cada lugar que voy tengo un par de rituales, como ir al Hard Rock y afanarme un menú, (misión fallida en India, no hay Hard Rock) o ir a McDonalds a confirmar que efectivamente AHI TAMBIÉN lograron hacer la hamburguesa exactamente igual. Y estando literalmente al otro lado del planeta, no podía no hacerlo.

Efectivamente, es exactamente igual. Hijos de puta, cómo hacen?

Y me acabo de dar cuenta que no les hablé de McDonalds en India, donde este experimento es más interesante que en ningún otro lado del mundo, porque tienen la población más vegetariana del planeta, y encima la vaca es sagrada. Tampoco tienen queso, por ejemplo, porque el queso de McDonalds es de vaca, y poner queso de cabra le cambiaría el gusto (by the way, alguien vio alguna vez cheddar de cabra?).

Por supuesto en McDonalds India no hay hamburguesas de vaca (ni de rata ni de lombriz), hay de pollo y “vegetarianas” (que nunca quise saber de qué mierda son). Aparte de eso, las salsas que te dan para condimentar tienen gusto a masala, pero las papas y el pan siguen teniendo exactamente el mismo gusto (hijos de puta, cómo hacen?!?).

Lo que me resultó más divertido (no solo en McDonalds, sino en TODOS lados en India), es que con el cuento de que la gran mayoría de la población es estrictamente vegetariana (cualquier cosa con leche o huevo se considera non-veg), TODO lo que sea comestible y venga envasado tiene unas “banderitas” que pueden ser verdes o rojas según si es veg o non-veg. O en los restaurantes, cada comida en el menú tiene una banderita (salvo que el restaurante sea vegetariano en su completitud).
Y cuando digo TODO digo TODO. No sólo la cajita del Big Mac (que acá se llama McMaharajá, porque es de pollo) tiene la banderita roja, si te comprás unas papas Pringles tienen la banderita, un sanguche (sí, se escribe “sanguche”) envasado tiene la banderita, hasta el sachetito de ketchup de McDonalds y la Coca-Cola tienen la puta banderita!

A lo único que recuerdo no haberle visto la banderita es al agua mineral. Todo el resto tiene una (y no estoy exagerando).

Y lo otro que me mató… McDonalds India tiene DE-LI-VE-RY. Demás está decir que es lo UNICO que tiene Delivery en India, a nadie más se le ocurriría hacer semejante estupidez.


En fin, terminado mi proyecto de ciencias (code-name Ronald) me compré un Sundae (que también es igual, pero los sacrílegos acá le ponen maníes), me fui al cyber, mandé unos mails, y me fui a dormir.

2 Comments to “11 sept - Shanghai 上海”

  1. CLEM Says:

    “La importancia de las ventanas en la contemplación climática” me hace acordar a un libro que yo quería escribir: “La importancia del agua en la navegación”

  2. peptido Says:

    Seh, por supuesto que el formato del nombre seguía esa idea :-)

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