10 sept - Shanghai 上海

Hoy me levanté medio tempranito, y estaba bastante feo el día, cosa que me rompió mucho los huevos porque no iba a poder sacar las fotos hermosas que yo quería de la costa de Pudong, pero bueh, mala leche.

Así que me puse a hacer turismo, y empecé con un “walking tour” de la Lonely que estuvo bastante bueno.
Arranqué un poquito al norte de mi hotel, con un par de edificios antiguos, que tienen toda una historia bastante poco interesante y que ahora son hoteles, y ya que son hoteles aproveché para desayunar en uno, que me salió carísimo pero ayer ya aprendí con el desayuno incluído en mi habitación, y me vino bárbaro porque me servía para estar lleno de comida por un bueeeen rato (que ahora no recuerdo por qué, pero en el momento esto era un requerimiento sumamente estratégico para realizar mi plan del día).

Y ahí nomás de empezar el tour me llevó a la orilla oeste (o sea, en la que estaba yo) del Huangpu, que ya la había visto de noche, y seguía por la costanera de norte a sur. La caminata en sí no presentó demasiados eventos fundamentales, así que vamos a los highlights:

De entrada, lo primero que te hace caer de orto es la vista del otro lado del Huangpu, donde está “el Pudong” (el barrio nuevo).

El centro de convenciones

La torre de TV

Edificios de la concha de su madre

Yo (que no seré lindo, pero me gusta que me crean que de verdad vine)

Pero a Pudong vamos después. Por ahora el tour estaba de este lado del río, por la zona que lo bordea, conocida como “Bund” (literalmente, terreno pantanoso. Parece que Shanghai tiene el mismo problema que México DF. Está montada sobre agua, y a medida que la extraen para usarla, la ciudad se les va hundiendo). El Bund es donde están todos los edificios antiguos/coloniales, que la verdad están muy lindos, y para la época debían estar espectaculares.



Por supuesto, la mayoría de estos cambiaron de dueño. Por ejemplo, creo que este era un diario, o algo así, y ahora es de una empresa de seguros.



(No se nota el toque inglés acá, para nada)


En una de esas entré a un banco (del que por razones obvias no tengo fotos) que era el edificio más espectacular de su época en Shanghai, y realmente estaba para caerse de orto. Por la cantidad de mármol y de oro que tiene, es como el Vaticano hecho banco, más o menos.

Y bueh, seguí por el walking tour, miré los edificios que decía la guía, compré unas postales (sólo para no perder la costumbre del regateo), y me mandé a cruzar el río.

Resulta que hay varias formas de cruzar el río, subte, auto (por un tunel), ferry, pero la más esotérica es el “Bund Sightseeing Tunnel”, que es básicamente un “cable car” (o sea, un carrito impulsado por un cable que es enrollado en la otra punta) que avanza despaciiiiito, y te van mostrando cosas. Yo me imaginaba que iban a pasar fotos de cómo se fue desarrollando la zona, historia, explicaciones, y cosas así.

No podría haber estado más equivocado. La idea que tuvieron los pelotudos es que atravesar ese tunelcito pedorro es como ir al centro de la tierra, y trataron de simular eso con unos tubos de luz y unos lasers. El paseo es una gigantesca pedorrada, por supuesto, en el que entrás al tunel y entran a flashear tubos de luz (si lo mirás con onda, la verdad, lograron hacer efecto de que vas avanzando a las piñas mientras te movés a 1 km/h, pero igual es muy pedorro), te pasan unos lasers, humitos, y proyecciones de lava en pantallas que te interrumpen el camino y se corren cuando vas a pasar (podían generar una película de vapor de agua y proyectar sobre la misma, pero no, pusieron una tela pedorra que se enrolla).
En fin, una poronga, pero evidentemente yo no soy el público target para esto, porque al lado mío había una familia de yanquis que mientras los padres miraban con una cara parecida a la mía, los pendejos gritaban “awesome!!!”.

Y saliendo del tunel en la red de pozos hasta llegar a la superficie vi un tipo de arte que me resultó muy novedoso:

Al tipo ese le das una foto tuya (no funciona si estás parado adelante, le tenés que dar una foto), y te la talla en piedra. Es una piedra negra que al golpearla con un punzón, queda un puntito blanco.
Lo que me pareció fabuloso fue verlo laburar al tipo. El hijo de puta tiene en el cerebro un conversor de color a tonos de grises, y luego va haciendo puntitos y separándolos más o menos según el tono de gris. Parece una matriz de puntos el conchudo, y no pifia una!
(Miren los retratos de Jordan, por ejemplo, cómo le brilla la pelada).
Qué chino del orto.

Y bueno, salí del tunel y empecé a recorrer Pudong. La verdad, se fueron al carajo con lo que hicieron acá. Esta es la zona cheta ahora, todos los edificios son nuevitos (porque hace 10 años esto era campo, y lo arrancaron con toda la guita), las calles son linditas y limpitas, todo una maravilla (una cosa como la zona nueva atrás de Puerto Madero, pero con guita)

Y la primer parada fue, por supuesto, la torre de TV:

La joda es que supuestamente esta torre sirve para tener una antena altísima (que alguna vez aprendí cómo afecta la altura a las comunicaciones, pero por supuesto me olvidé), pero ya que estaban hicieron un edificio estrambótico, con miradores, y le cobran entrada (100 yuanes) a los pelotudos para subir por un ascensor pedorro. Unos maestros, la verdad, porque hacer una estructura como esta debe ser relativamente barato (comparado con un edificio que se use realmente para algo útil) y pasan literalmente miles de pelotudos por día por acá, a 10 dólares cada uno.

Una de las mejores cosas que tiene esta torre es, en la base por donde se entra, unas fotos año por año de la zona de Pudong sacada siempre desde el mismo lugar, desde el otro lado del río (parecidas a las fotos que puse antes).
La joda es que con estas fotos se ve el desarrollo de esta zona en la última década (que realmente mete miedo). Lamentablemente estas fotos no están publicables porque no se entiende mucho, y voy a necesitar las manos mágicas del ruso para toquetearlas y lograr la “animación” que yo quiero, pero les paso un par:




(Nota: Entre esas dos fotos hay UN año. Miren los edificios nuevos que aparecieron, el más notable siendo el más alto, a medio construir, que en la foto del año siguiente ya estaba completito. Ese es el edificio más alto de China, uno de los más altos del mundo, y está precioso).


Pudong hoy.

La verdad, es increíble mirar esas fotos una por una en detalle, viendo aparecer los edificios. Y comparado con el ritmo de construcción al que estamos acostumbrados (Viejos: Cuánto hace que están construyendo esas torres pedorras de 25 pisos en Guayra y Libertador?), realmente mete miedo como te ponen un edificio de 100 pisos en 2 años, como si nada.

En fin, me metí al edificio, pagué mi entrada, y me puse a hacer la cola. Hijos de puta, no te avisan de esto antes de cobrarte. Hay UN ascensor, que carga 10 personas, y es bastante lento, para subir los primeros 263 metros. La cola es muy larga, y tarda un buen rato. Por suerte atrás en la cola tenía una vieja australiana que era buena onda, así que estuvimos hablando pelotudeces hasta que llegamos a la famosa esfera de 263 metros (la segunda), y ni bien salir del ascensor fue meterse en OTRA cola (más lenta aún) que es la que te sube a la última esfera, a 350 metros del piso.
La verdad, una terrible poronga, y realmente no vale la pena perder todo ese tiempo, pero habíendo ya perdídolo, la vista está de puta madre.
(Lástima que el vidrio está más sucio que la mierda, pero es comprensible, quién carajo quiere colgarse ahí afuera a limpiarlo??)




Y no les paso muchas fotos de los edificios, porque estos se veían mucho mejor desde la segunda esfera (acá se los veía desde arriba, como pueden ver), donde se ve más detalle.


Ven lo que les digo de la ciudad lindita?

El centro de convenciones (que la rompe)


Esta ya es de abajo. La puta visita a la torre me tomó nada menos que 4 horas, que como se podrán imaginar fueron mayormente hacer cola para subir a los ascensores. Pero bueh, en fin.

La torre abajo al menos tiene un museo que la verdad está bastante piola. Está apuntado más a pendejos, y está todo armado con maquetitas “con sonido”. De repente tenés una maqueta de un herrero, y ahí hay sonidos de martillazos, y es notable como el sonido hace que pienses que la maqueta está animada, cuando no se mueve ni un poquito.
La verdad, no es demasiado instructivo, pero está simpático.

Y ahi me almorcé una porquería y seguí paseando por la ciudad. De entrada entré a recorrer Pudong (Que es como el resto de China, shopping al lado de shopping al lado de shopping, es bestial, pero muy aburrido si no pensás comprar ropa) y entré a preguntar dónde podía comprar electrónica. Llegué finalmente a un piso gigante en un shopping donde tenían TODO, pero como podía esperarse de la zona, los precios eran más o menos el doble que en USA. Puta que los parió.

NOTA: También vi la torre Jin Mao más de cerca


Así que me tomé el subte de vuelta al otro lado del río, y empecé a caminar por la “otra” calle famosa por sus lugares para comprar, Huaihai Lu.
Otra vez, shopping al lado de negocio pedorro al lado de barcito al lado de shopping al lado de … Epa!
A verga!

Señoras y señores, tenemos electrónica!
Finalmente, encontré el paraíso.
TODA una galería completa (del tamaño de las galerías Jardín, más o menos, pero en 3 pisos, y con negocios más chicos y amontonados) con gente vendiendo cuanta porquería electrónica existe, con precios más que razonables.

Como tenía demasiadas mierdas para comprar, la galería era muy grande, y no iba a terminar nunca, y encima ya era medio tarde, decidí enfocarme en lo que más me interesaba: La Canon Ixus 65 (repito: un cañon). Lo bueno es que sabía exactamente el modelo de cosa que quería, así que sólo tenía que ir uno por uno a todos los negocios diciendo “eh, el anterior me la dejó por xxx, qué podés hacer al respecto?”. Finalmente me compré la cámara (alrededor de 300 dolares en USA), 2 memorias de 2Gb (cosa que no se me llenen, vio?) y una batería extra (este es el único downside que le encontré. En lugar de pilas normales (que si se te acaban las recargables podés comprar otras en cualquier kiosko pedorro) usa una batería especial, pero lo que vi es que todas las cámaras “finitas” son así ahora), por 3000 yuanes (375 dolares). No sé si hice buen negocio, pero estoy supercontento.
Les mostraría una foto de la maravilla que me compré la verdad, pero ya guardé la cámara vieja, así que busquen “Canon Ixus 65″ en Google y veanla.
Ahora vamos a tener que ver cómo se porta.

Así que contentísimo de haber conseguido mi lugarcito para comprar porquerías me volví a mi hotel, y la llamé a Julianna, a ver si me hacía de traductora y lograba entender los putos menúes que tenían rana y víbora, pero me cagó de nuevo, así que fui y me comí mi víbora sin entenderla y a la mierda.

La verdad, no estoy fascinado. De entrada la pedí, y a los 2 minutos viene un tipo con una víbora en una bolsita y me dice “está bien?” (seh, qué se yo, parece una víbora, dale pa adelante)
Luego me vino un platito con unos 20 “hemicilindros” de unos 5 cm de largo, que eran claramente la víbora cortada en pedacitos, cada uno empanado y frito (o sea, milanesa de víbora)

Comerlo fue un dolor en las pelotas, porque había que agarrarlo con la mano y sacarle la carne de entre los huesos, que son espinas como las de un pescado, y que al más mínimo tirón se desenganchan de la columna y hay que andar separándolas. Un garrón, la verdad.
Y de gusto, nada maravilloso. Me imagino que hacerla milanesa es lo peor que podés hacer con una carne con “gusto extraño”, porque entre el pan y la fritura le tapás todo el gusto que hubiera podido tener (especialmente teniendo en cuenta que la cantidad de carne era bastante escasa).
En un momento se me ocurrió romperle la columna, y me comí la médula espinal. Un chorizito finito y gomoso que no era demasiado rico ni demasiado feo, así que me quedaré para siempre con la duda de si se supone que se come, o si cometí una atrocidad contra-natura.

En fin, para lo cara que era, una decepción absoluta. Veré si consigo otra víbora en otro lado.
Por lo pronto me volví al hotel, jugué un rato con mi chiche nuevo, y me fui a dormir.
NOTA: Nunca subestimen la dificultad de leer el manual de un aparato en chino.

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