Carlos I de Anillaco tenía razón

Como ya se habrán dado cuenta por mis historias, la India no es el típico lugar para tomarse vacaciones, mucho menos descanso.
Estar acá consiste en algo muy parecido a lo que debe experimentar un tipo con síndrome bipolar, en el que pasás de el asombro y la felicidad absoluta estando en contacto con la cultura única que tienen acá, la historia, la religión, los templos, y etc, al stress, la angustia y la paranoia de no saber si te van a coger o no (pero probablemente sí), o la amargura de saber que efectivamente te cogieron.

Desde mi primer contacto con un ser humano dentro del país (el flaquito de los taxis en Delhi, se acuerdan?) que tuve que estar con los radares alerta y la guardia bien alta para detectar y deflectar todos los días decenas de ladrones, estafadores, garcas, y toda clase de porongas que vienen volando hacia uno constantemente.
La mayoría relativamente inofensivos, hay que admitirlo. Taxistas que te dicen que tu hotel está lleno/cerrado/que es una mierda, para llevarte al que ellos quieren y conseguirse una comisión. Mercaderes de todo tipo que te cobran (o intentan cobrarte) 10 veces lo que le cobrarían a un local. Acechadores callejeros llevandote a los locales de dichos mercaderes (con lo cual el precio pasa a ser 15 veces el local, para incluir la comisión). Tipos vendiéndote “joyas” a precios baratísimos que después te sirvan para revender afuera, etc, etc, etc.

Y como comprobé hoy (que ni me hacía falta, porque estaba seguro), en cuanto bajás la guardia 2 segundos te la ponen hasta el fondo del orto.

Toda esta introducción, como se imaginarán es una descarga de violencia. Recién en el aeropuerto me cogieron 200 dolares, de una forma tan sencilla y pelotuda que da vergüenza contarla.

O sea, de a poquito ya me la venían poniendo. Imagino que TODO lo que pagué acá lo pagué el doble de lo que vale… Pero en algún punto uno deja de regatear cuando convierte de nuevo a moneda de verdad y se da cuenta de qué poca guita es en el fondo…
Pero que te estafen, en la cara, y tener que comértela…

La verdad, fueron 200 dolares, nada demasiado grave (aunque si lo comparamos con la guita que gasté en la India en casi un mes, es una fortuna). Mucho peor fue el viaje en taxi, después de saber que el taxista estaba entongado con los criminales estos, en el que no sabía si me iba a llevar a mi hotel, o si directamente me iban a secuestrar (cosa que ya no me hubiera sorprendido para nada) y para qué mierda me subí a este taxi, y qué pelotudo que soy, etc. Y fue un viaje laaargo. Y por supuesto no tenés la más puta idea de para dónde se supone que tiene que estar yendo, así que estás completamente en bolas.

OK, la saqué barata, fueron 200 dolares, no me hicieron nada, lo que quieras. Pero esa angustia, ese gusto amargo que te sale desde el fondo de la garganta, impotencia pura de saber que te cogieron como a un pelotudo, y no podés hacer nada, y te la tenés que comer. Y esas ganas de matarlos, a todos, despacito para que sufran los conchudos, por portación de cara, por las dudas, por hijos de puta o por negros de mierda. Y te la tenés que comer.

Hacía mucho tiempo que no me afanaban, la verdad, y hoy volví a recordar lo que se siente…
Qué digno de conocerse, pero qué país de mierda que es la India.

Igual, les cuento algo para que se queden tranquilos… El Carlo tenía razón…
La Argentina es verdaderamente un país de mierda. Pero si esto es el tercer mundo, Argentina es LEJOS el primero.

3 Comments to “Carlos I de Anillaco tenía razón”

  1. Clem Says:

    No es para que te sientas mal, pero Carlos I…. es musulman.

  2. Lampi Says:

    Ahhh, tooooda la intriga!!! Cómo joraca te los punguearon??? Estás dejando afuera justamente el detalle amarillista!!!!!!!!

  3. peptido Says:

    Todo bien, mi problema no es con los musulmanes, es con los árabes locos de mierda hijos de puta que andan rompiendo los huevos.

    Que aparte son shiitas (y duda que el Carlo lo fuera…)

    Y aparte, qué carajo tiene que ver que sea musulmán?

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