16 Ago - Kathmandu Again

Así que habiendo perdido un día retomé el itinerario tal como estaba planeado.

NOTA DESCOLGADA:
Una cosa que es notable es como cuando estás medio mal físicamente, te tira abajo todo.
Hoy ya estaba bien, pero todavía tenía el estómago medio resentido, y todo se me se hacía mucho más insoportable. A los pelotudos que me ofrecían porquerías tenía ganas de ponerle un tiro en el medio de la frente, y realmente los trataba mal (cosa que no será muy gentil, pero da resultado). Y los bocinazos me despertaban un instinto natural de cagarles a piedrazos el auto, conchudos hijos de puta…

Me fui al Durbar Square y entré a recorrer, ayudado con la Lonely Planet para entender algo, porque lo que son los guías, estamos muertos.

No hay nada demasiado merecedor de comentarios, sólo los edificios que son preciosos, pero no mucho más, así que les paso las fotos:


Resulta que justo caí acá en una fecha bastante particular, porque es KrishnaTama (el cumpleaños de Krishna). En esta fecha, todas las mujeres vienen al Durbar Square vestidas de rojo a hacer ofrendas, y pedir larga vida para su familia. (Por eso las banderitas)
Está bueno, porque está todo lleno de gente, y es una cosa muy auténtica. Lo malo es que se complica ver muchas cosas, por el tumulto, y algunos lugares como los palacios están cerrados, así que me los perdí.


Ese es el templo de Krishna donde las mujeres van a hacer las ofrendas. (La cola de minas mide facil 1 kilometro)


Kala Bhairab (el Bhairab negro) que es una forma mala y cruel de Shiva. No sé por qué, pero acá en Nepal, siempre que se ve a Shiva se lo ve en forma de Bhairav.

Si se fijan en el pecho de la estatua, está manchada de rojo. Eso son los “polvos” que les mencionaba que le tiran a las estatuas.
La mayoría están manchadas así, y en los templos chiquitos las hace irreconocibles.

El lugar está además lleno de Saddhus:


que se ofrecen gentilmente a que les saques una foto, o pintarte el punto rojo con arroz en la frente, para después pedir por supuesto sus 10 rupias.

Y una que me mató:


Un tipo llevando una heladera (o un aire acondicionado, qué sé yo), que claramente pesaba mucho más que él.
Realmente sorprendente el método, no sé cómo no se rompe el cuello. Pero me hizo acordar al típico dato de “sabías que una hormiga puede levantar 50 veces su propio peso?” (sí, ya sé, soy un conchudo)

Y terminado el Durbar Square paseé un poquito y me fui para Patán.

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