14 Ago - Kathmandu

Como les decía, caí acá en Kathmandu como a las 3 o 4 de la tarde, entre almuerzo y todo.
Me conseguí un restaurancito muy lindo a 2 cuadras del hotel, con comida continental y parece muy limpito.

Le pido al mozo comida típica Nepalí, y me apunta a un par de platos en el menú, uno de los cuales decía “beef” (palabra prohibida si las hay).
- “Excuse me, this is not cow, is it?”

Y ahí nomás escucho un grito desaforado desde otra mesa diciendo “Yeah!!! Welcome to Nepal my friend!!”

Resulta que era un hippie desquiciado, peludo y barbudo (parecido al viejo hippie de that 70’s show), con cara de chino loco, que yo lo tenía visto del avión, y justo estaba sentado ahí al lado.

Cuestión que mientras venía mi comida (ver nota descolgada) el flaco se sentó en mi mesa, me dijo que se dedicaba a armar tours y cosas así, agarró una hoja y me escribió todo lo que tenía que hacer en estos 4 días. Un campeón. Y encima gratis, no me aceptó ni un plato de morfi.

NOTA DESCOLGADA: Los tiempos en la India/Nepal
Estos tipos (hindúes y nepaleses por igual) trabajan con una parsimonia más que envidiable.
TODO lo hacen extremadamente lento, y de a una cosa por vez. Es como que están poderosamente concentrados en su tarea, por pelotuda que sea.

Lo peor es con la comida. En general, es IMPOSIBLE que te traigan NADA de comida en ningún lado en menos de 30-40 minutos.
Y si se sienta a comer más de 1 (cosa que por suerte no me pasa), ni en pedo te van a traer los platos juntos.
La cosa funciona así, aparentemente: La cocina es una cola FIFO como cualquier otra.
Si en la mesa son 3, y piden los 3 el mismo plato, comen juntos. Si piden 3 platos distintos, comen uno por vez.
Y por supuesto, la cola también incluye lo de las otras mesas, así que si mientras el segundo de la mesa espera y el primero ya comió, el primero llega a pedir otro plato porque se quedó con hambre, espera al menos 40 minutos más desde que el segundo terminó de comer.

Y hay cosas que son notables… Un día a la mañana, con el restaurant VACIO, tardaron exactamente 20 minutos para traerme un panqueque (de hecho el tipo me lo dio en la mano cuando me acercaba a la caja para decirle que lo enrollen y se lo metan en el orto, y pagarles el té nomás).
20 minutos!!!.
Si tengo que ir a comprar los huevos, tardo 10 en hacérmelo yo solito.

Así que según las instrucciones del tipo lo que quedaba de esa tarde la tenía que aprovechar para “descansar, relax and walk around a bit”.
Muy bien.

Salí de ahí y me puse a recorrer.
Empecé obviamente por la zona en la que estaba, Thamel, que es aparentemente la zona turística. Básicamente buenas calles (muy desordenadas en cuanto a distribución urbanística, como siempre), con negocios hasta en el orto, atestadas de tipos ofreciéndote trekking, mariguana, violines desafinados (inafinables, más bien) y porquerías similares.

No tengo buenas fotos de la zona. Si supero la paja que tengo estos días saco algunas.

Nota del editor:
Me fui de Nepal sin sacar estas fotos. Soy un boludo, ya sé

Cuestión que voy caminando (me perdí, para variar), enfilando para el “Durbar Square”.
“Durbar” significa “palacio” (o algo así), y Square supongo que vino de los ingleses. Cuestión que es un par de plazas gigantes donde están todos los palacios y los templos del año del ojete. Es el centro de la ciudad antigua, digamos.

En el medio me encontré una callejuela llena de negocios, que por los precios no era para turistas, así que me compré un auténtico cuchilo Ghurka (eran muy malos esos tipos. Me re-imagino degollando a alguien con el cuchillo ese) y unas mascaritas lindas, sorprendentemente barato.

Llegado al Durbar Square miré un poco, y me puse a hacer uno de los Walking Tours que propone la Lonely, mientras se hacía de noche, y me fui para el hotel.

Resulta que entre que me conecté, y cosas varias más, se hizo tarde mal (o sea, 10PM) y no había ningún lugar donde morfar.
Terminé encontrando un lugar que estaba apenas abierto y le pregunto a un mozo si todavía se podía comer ahí.

Pero el mozo no era un mozo, era un tano que estaba de turista, junto con otros 15, más o menos, solo que estaba parado a 4 metros de la mesa.
Así que me senté a la mesa con todos estos tipos, me pedí lo mismo que habían pedido ellos (que era lo único que tenía chance que llegue en menos de 2 horas), y la pasé bárbaro hablando pelotudeces en cocoliche.

Un dato curioso: Cuando me llegó la comida, la miré y dije “Esto está mal. Esto me va a hacer mal”.
No sé, olfato, como les decía. La verdad, no tenía ningún motivo racional para desconfiarle, ni otro lugar donde comer, así que me la mandé igual.

En fin, terminamos de comer, hablamos pelotudeces un rato, y salimos de ahí para un bar. (Ah, encima me invitaron la comida, y no me dejaron pagar nada bajo ningún concepto. Una masa estos tipos). El bar era una especie de recinto bolichoso decadente, así que nos tomamos unas birras y cada uno a su casa.

Muy buena onda los flacos, la verdad, la pasé muy lindo.

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