01 Ago - El siguiente espacio, auspiciado por Lufthansa

Hay que dejarse de joder con las aerolíneas yanquis, no hay caso, los europeos les rompen el culo!

Los asientos no serán tan espaciosos como hace falta (la laptop apenas entra), pero por lo menos se reclinan. La comida es buena, hasta con flan y budín de pan de postre, cubiertos de metal (cómo se extrañan, aunque el cuchillo tenga menos filo que una Criollita de salvado), y encima te atienden bien. Son buena onda, a pesar de ser alemanes.

Aparte me tocaron dos rusos de compañeros de asiento que son una masa. Viven en Argentina hace un año, él habla apenas inglés, y ella habla apenas castellano… De lo que yo digo entienden mitad cada uno y se traducen en ruso (que suena comiquísimo, la verdad), y yo directamente no les entiendo nada de lo que dicen, en ninguno de los 3 idiomas… Creo que ya me estoy imaginando cómo van a ser mis próximos dos meses…

Ah, y volviendo a nuestro auspiciante, encima tenés cerveza y vino gratis, y alguna que otra porquería alcoholica más! (la rusa se queja de que no hay vodka, pero se trajo su propia reserva de Johnie Walker, no vaya a ser cosa que no duerma)

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4 horas más tarde…

Ok, retiro lo dicho, si el brasilero puto que se te sienta adelante te reclina el asiento, la laptop no te entra ni en el ojete….

Por suerte conseguí un asiento por adelante al lado de una vieja amorosa (que había llenado el asiento de al lado con porquerías, y ni le pintó tener que bajarlas para que el pelotudo sudaca ese pudiera trabajar). Era Italiana encima, así que nos comunicábamos en un cocoliche horrible mezclado con portugués, y no sólo la vieja me dejó bien claro que no disfrutaba ni remotamente de mi compañía, sino que sólo me dejó sentar porque le prometí que a mi máquina le quedaba nada más que media hora de bateria…

Obviamente, a los 32 minutos empezó a bufar, a moverse, a buscar cosas entre sus porquerías… Cada vez que hablaba con el flaco que tenía al lado, me decía “podés trabajar y dejar de hablar?” Un amor la vieja…

Como a la hora (sí, le mentí a una anciana venerable e indefensa, tenía batería como para llegar a Tokyo en globo, y qué?), terminé con mi laburo y me iba a volver, y justo llegaron con el carrito de comida. (Les mencioné que los de lufthansa tienen un timing bárbaro?)
- Ah! Ma’ Come? Va manggiare qui?!?
- Y…. mire… con el carrito non posso passare, vio? (hacete dar, vieja)
- Ma’ dicco mezza hora, hace una hora! Y va manggiare qui?!?
(demás está decir que me rompió tanto las pelotas que así con la mitad de la comida premasticada como estaba tuve que poner la laptop como bandeja, y me volví con mis amigos los rusos)

Triste llegar a viejo así…
Lo más triste es que yo ya soy así…
Y hace rato…
Menos mal que no llego a los 40 ni en pedo.

(lo bueno es que con la cena, los rusos le empezaron a dar al whisky y ya que estaban me convidaron un poco… Esto no va a terminar bien… Después les cuento en qué estado llegó la bolsita azul)

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